Tres años después de su polémico final, volvemos a Poniente y al universo ideado por la mente maestra de George R. R. Martin. En un mundo dominado por Netflix, el fenómeno televisivo (junto a Perdidos) del siglo XXI fue la fantasía épica con dejes de telenovela familiar Juego de Tronos. Ahora es el turno de La Casa del Dragón, precuela centrada en los Targaryen.
En Las cosas que nos hacen felices somos muy aficionados al mundo creado por George R. R. Martin, como se puede comprobar con todos nuestros artículos.
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La trama se va complicando. Al comienzo de este segundo episodio, no existe ningún enfrentamiento abierto o guerra civil en Poniente, pero las (pocas) decisiones del rey Viserys convierten una rabieta en el inicio de la desestabilización de un reino consolidado.

VISERYS Y LAS MALAS DECISIONES
A Viserys se le achaca cierta evitación de conflictos, pero cuando le da por decidir sube el pan.
Empezamos el capítulo con Viserys lidiando con las ganas de mandar que tiene su hija Rhaenyra mientras se enfrenta a la desobediencia de su hermano Daemon, que no solo no ha acudido al Valle con su esposa sino que ha ocupado Rocadragón con su ejército de Capas Doradas. Por otro lado, Corlys Velaryon le apremia a enfrentarse a las acciones del pirata Cangrejo en las costas de Poniente, los llamados Peldaños de Piedra. Viserys opta por la opción diplomática…y lenta.
Pero nada de esto importa tanto como el asunto de la sucesión. Porque la ceremonia en la que se nombró a Rhaenyra como heredera al trono no dejó de ser un paripé. El consejo apremia a Viserys para que este se vuelva a casar.
Es la oportunidad de Corlys y Rhaenys, que ofrecen la mano de su hija Laena, de 12 años, a Viserys. Una chica de sangre Targaryen y con fuertes raíces valyrias (no en vano, los Velaryon tienen raíces más antiguas que los Targaryen, aunque no poseen el dominio de los dragones). Encima, hija del miembro más poderoso del Consejo, con más de la mitad de la flota de Poniente bajo sus órdenes.
Sin embargo, Otto Hightower hace su jugada. No cabe duda de la fidelidad de la Mano a su rey, pero tampoco de que ha aprovechado la muerte de la reina para acercar a su hija Alicent a Viserys.

Esta no ha atraído al rey por su físico, sino por su delicadeza y sus intereses artísticos. Todavía no queda muy claro si Alicent está totalmente manipulada por su padre o, por el contrario, sí le atrae la posibilidad de ser reina. Conflicto interno y angustia existe, que tiene los dedos destrozados para aliviar su tensión interna.
Finalmente, Viserys la lía apostando por Alicent como futura reina. No solo por el alejamiento de Corlys Velaryion que, a partir de ahora, se arrimará al bando contrario. Lo peor es el desagrado de Rhaenyra, su futura heredera que ve como su padre va a meter en su cama a su mejor amiga. En esta guerra van, por el momento, tres bandos.
DAEMON
Mientras tanto, Daemon continúa provocando a su hermano robando un huevo de dragón (el que iba destinado al príncipe Baelon) para celebrar el embarazo de su nueva reina, la prostituta de la que realmente ha estado enamorado.

Lo cierto es que, a tenor de lo visto en este capítulo, Viserys tiene razón sobre el potencial de Daemon para desencadenar una rebelión. Su discusión con Rhaenyra en Rocadragón, con Otto Hightower y un destacamento de veinte hombres dispuestos a llevarse al príncipe de vuelta a Desembarco del Rey, demuestra que Daemon es un niñato. Un guerrero caprichoso que busca provocar pero que no tiene la capacidad ni la iniciativa de desencadenar una rebelión real contra la corona.
Todo esto, claro está, cambia cuando vemos que Corlys Velaryon le ofrece la posibilidad de acabar con el pirata Cangrejo para que todo el reino conozca a Daemon como un Targaryen con capacidad de liderazgo, no como el rey actual.
CONCLUSIONES
Las fichas continúan emplazándose en el tablero en un capítulo que demuestra el buen pulso narrativo de la serie y la ingente cantidad de medios en los que ha invertido HBO. La casa del dragón luce espectacular y yo solo tengo ganas de ver el tercer episodio.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!




Se que solo tiene dos episodios,pero en la anterior serie con solo los dos primeros ya imponía un respeto que,por ahora,esta no tiene.Personalmente creo que lo que hizo extraordinaria a «Juego de tronos» fue la rica variedad de personajes que tenía y como estos iban desarrollándose.Eran personajes ricos en matices y muy bien escritos.Digo esto porque en esta ocasión,en mi opinión,solo se están quedando en los típicos y tópicos «buenos y malos».Daemon,por ejemplo,palidece si se le compara con cualquier otro antagonista de «Juego de tronos».Tal vez el hecho de que en esta ocasión no entren en escena tantas casas y tan importantes para la trama haya perjudicado en exceso esta nueva serie.Espero equivocarme y que en los sucesivos episodios y temporadas logren corregir este importante aspecto.Un saludo.
Totalmente de acuerdo. Los niveles de producción de la serie son brutales y los acontecimientos se suceden más rápido pero no hay ni un personaje que se asemeje a las aristas y capas que tenían los de Juego de Tronos. Por algo el libro de Fuego y Sangre (en el que se basa la serie) es bastante flojito.