Qué difícil ser feliz sin historias de espías. Nada como un agente inmerso en un territorio hostil repleto de frágiles alianzas y mucha, mucha gente que quiere evitar que uno termine su misión. De todo esto va la sobresaliente La doble vida de Max Fridman, cómic escrito y dibujado por Vittorio Giardino en los años 80 y cuyos dos primeros arcos narrativos han sido publicados por Norma Editorial.
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Max Fridman es un cuarentón que trabaja como director de una fábrica de tabaco en Ginebra, poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Es decir en una Europa donde la tensión política se corta con un cuchillo de untar mantequilla. Realmente, Fridman es un ex espía de La Firma, el servicio secreto francés, que volverá a su antiguo trabajo a cambio de que le dejen en paz tanto a él como a su hija.
El autor completo de esta obra es Vittorio Giardino, escritor italiano nacido en 1946. Ingeniero electrónico de profesión, comenzó a dedicarse a esto del cómic a finales de los 70. Suyos son el investigador privado Sam Pezzo y, sobre todo, el ex espía Max Fridman. Por sus obras ha recibido numerosos premios, entre ellos el premio Harvey concedido en la San Diego Comic Con.
La doble vida de Max Fridman contiene dos historias del personaje.
La primera, Rapsodia Húngara, sitúa al espía en una Budapest que sirve como confluencia de distintos servicios secretos. La firma coacciona al protagonista para que investigue quién ha acabado con los miembros de La firma en Hungría y por qué.
La segunda, La puerta de Oriente, sitúa a Fridman en el centro de una conspiración no buscada por el espía en plena Estambul como campo de batalla silencioso entre los nazis, occidente y los soviéticos.
Como toda historia de espías (como toda historia en general), uno puede pensar que Max Fridman es un James Bond simplemente al leer el argumento de estos dos arcos narrativos. Y nada más lejos de la realidad.
En un mundo en el que todo agente se debe a una lealtad ciega a su país, Fridman actúa por necesidad, para que su organización deje en paz a su hija. Y, como espía experto, es una persona incapaz de confiar en nadie. Pocas veces se ha visto en el cómic un espía mas realista que nuestro protagonista, un cuarentón con barba cuyo cabello empieza a ralear y con la capacidad de detectar los intereses ocultos de todo aquel con el que se relaciona.
En ese sentido, el cinismo de Fridman recuerda más a los personajes de John Le Carré o Graham Greene que al mítico 007 de Ian Fleming.

Además, el avance de la trama y los personajes que aparecen en ella están lejos del entretenimiento poco profundo que solemos ver en la mayoría de las historias Bond. La mayoría de los personajes acaban mal por servir con fanatismo ciego a unos países que se aprovechan de ellos. El fatalismo de una Guerra que, sabemos, estallará imbuye a La doble vida de Max Fridman.
En lo que respecta al dibujo, Giardino demuestra una documentación exhaustiva de la fisonomía del Budapest y Estambul del periodo de Entreguerras. Evidentemente, no he tenido la oportunidad de comprobar la veracidad de la ambientación, pero es todo un éxito la capacidad que tiene el autor de sumergirnos en dicho ambiente.
En definitiva, La doble vida de Max Fridman es una espectacular historia de espionaje, adulta y fatalista, para los fans de las novelas de espías más alejadas del tono James Bond. Si os gustan los agentes dobles, los giros de guión y las historias basadas en aquella Europa en la que todos sospechaban de todos y la guerra estaba a punto de estallar, no os la perdáis.
Enlace a La doble vida de Max Fridman en Norma Editorial
LAS DOS PRIMERAS AVENTURAS DE FRIDMAN EN UN INTEGRAL CARGADO DE EXTRAS
Oficialmente, Max Fridman es el inofensivo director de una pequeña empresa que comercia con tabaco y que opera desde Ginebra. Extraoficialmente, es un agente ligado a “la Firma”, o sea, a los servicios de espionaje franceses, que lo obligan a participar en misiones secretas mientras atraviesa una Europa desgarrada por los totalitarismos y al borde mismo de la II Guerra Mundial. Este volumen reúne los dos primeros álbumes que el maestro italiano Vittorio Giardino (¡No pasarán!, Jonas Fink) dedicó a Max Fridman, su personaje más emblemático. Rapsodia húngara y La puerta de Oriente son dos obras maestras esenciales para entender la evolución de la historieta europea de los años 80 en su registro más adulto.
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