La nueva tienda de cómics

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Bienvenidos, auténticos creyentes, a La tapa del obseso, la sección de Raúl Sánchez. Tienda de comics

No deja de alegrarme que sigas vivo, la verdad. El mar sin nadie nadando sería aburrido. Sí, no hay orilla. Sí, tienes que seguir nadando y no quieres que nadie te moleste con sus mierdas. Me pasa igual. Pero oye, habíamos quedado en que de vez en cuando deberíamos pensar en otras cosas. Esto va a durar, y por un rato no pasa nada. Es incluso sano. Hay gente viviendo de esta necesidad. Muchísima. Algunos incluso hacen blogs por lo mismo. Sí, escriben. O hacen vídeos. O programas de radio de aficionados que llaman podcasts. La idea de que hay una orilla más allá de este mar es profundamente inocente pero vamos, reconozcamos que siendo mentira es algo bello. Más que el estar horas nadando sin que haya orilla. Eso es. Sigue nadando.

Me he acordado de ti cuando fui el otro día a una tienda de cómics. Era nueva. Llevaba un día abierta. Oh, bueno, te lo cuento. Es la tienda que la editorial ECC ha abierto en un centro comercial en Alcorcón, Madrid, España. El emplazamiento en Alcorcón es perfectamente lógico: es una ciudad en la que puede que tengan casi un centro comercial por habitante y forma parte de la idiosincrasia de su población indígena. La cuestión es que está en un centro comercial marcianísimo. Lo mismo hay una tienda de cosas de Harry Potter como una tienda de comida de Bola de Dragón, Juego de Tronos o Willy Wonka. Hay una tienda de Harley Davidson. Hay sitios para jugar a videojuegos.

En fin, que es extraño ver que abren más tiendas de cómics, que llevan años y años bajando en ventas (quitando alguna noticia esperanzadora reciente de los Estados Unidos por confirmar). Más aún en un centro comercial. Pues entrando a ver qué tal vi que aquello era bastante grande. Llevaban un día y al menos una hilera de estanterías no tenía nada. Pero tenían muchísimo. Es posible que más de la mitad fueran muñecos de importación japoneses, muñecos enormes de superhéroes o de series famosas, mochilas o merchandising. Un poco menos de la mitad eran cómics, separados entre los tomos (en espacios más visibles) y las grapas o cosas que no son tomos en cajones transparentes. Hay incluso cosas descatalogadas de ECC, entre ellas la colección del Superman de John Byrne, cuyo número 2 de ECC iba buscando yo. Pero ese no lo tenían.

A pesar de todo los que trabajaban allí eran encantadores. Entraba mucha gente que en su vida había entrado en una tienda de cómics. Esto a mi me parece maravilloso. Sé que hay un tipo de aficionado que disfruta mirando por encima del hombro a gente que parece nueva en su afición. También sé que existe quien juzga a los demás por cómo van vestidos cuando entran en algo que perciben como un chiringo propio. Pero a mi me hace feliz. Un padre con su hijo preguntando un cómic para empezar a leer Spider-Man, con el niño con ojos como platos. El dependiente, con todo su buen criterio, les recomendó el primer número de Ultimate Spider-Man. Acertó, clarísimamente. Hubo varios más así, entrando como un turista. Yo estoy a favor. Como de casi todas las cosas buenas.

Una vez dicho esto vamos a volver al mundo anterior a que se abriera la tienda de cómics en cuestión. Antes de eso tenenemos dos tiendas de cómics. Una de ellas, Generación X, abierta desde casi el principio de los tiempos. Es a la que voy yo desde hace….puede que 20 años. Es una tienda pequeña. Tienen juegos de mesa, tienen juegos de rol, tienen manga, tienen europeo. Mucho en poco espacio, está muy abigarrado. El dependiente es feliz y está relajado, tampoco intenta vender humo a nadie. Hay críticas de Google sobre la tienda acerca de que el vendedor no es muy amable. No sé. El público de cómics hemos sido históricamente alérgicos a los vendedores de coches de segunda mano. La amabilidad me parece bien, a favor. Pero a mi con que me sean correctos me vale. Esto va por gustos, claro.

La cuestión, amado lector, es que posiblemente mi tienda de siempre viva en un porcentaje alto de compradores cuarentones que ha comprado comics siempre. También de gente que compra juegos de mesa o incluso jovencitos confusos que compran manga (que es, por buenas razones, lo que compran sobre todo los más jóvenes). En principio es gente que entra sabiendo muy bien lo que va a comprar. A veces se cuela alguien que no. Y a favor también, pero mi sensación es que nunca hay atasco de gente en la tienda. Es bastante normal estar tú solo o como mucho con otra persona. Es íntimo y me gusta así. Tampoco, claro, me molestaría que estuviera a rebosar con gente comprando cómics de Stan Sakai, Remender o Morrison.

Dentro de las cosas que me gustarían está que las dos tiendas sobrevivieran y fueran rentables. La tienda de siempre para los viejunos que llevamos siempre comprando allí, que sabemos donde están las cosas y te sientes un poco como un oasis al entrar. La tienda nueva del centro comercial para gente que le gusta comprar muñecos importados de Japón, que quiere iniciarse en el mundillo de los cómics y quien quiere una mochila de Masacre. Son públicos distintos, quiero pensar. Debería haber espacio para todos, quiero pensar. Sería bonito que el público de uno fuera al otro, quiero pensar. Pero no lo sé. No sé si las películas con éxito del género de superhéroes volverán a tener aún más éxito. No sé si habrá nuevos lectores. No sé si en diez años seguirá habiendo al menos una tienda de cómics por Alcorcón.

Lo que sí sé es que para mí la tienda de siempre forma parte de una costumbre de años. Es el camino andando hasta la tienda, pensando en lo que voy a comprar y leer. Es recordar el argumento de los números anteriores y pensar en cómo los continuaría yo. Es llegar, ojear otras cosas, otras portadas. Es saber donde está cada cosa a la perfección. Es algo casi íntimo, como ese sitio que todo el mundo debería tener para eliminar la ansiedad primordial e inevitable de seguir existiendo. Y nadando. Ojalá más gente lo tenga. Ojalá la nueva tienda pudiera ser el espacio libre de toda maldad y ansiedad para mucha gente nueva. Es algo muy importante: no todo es nadar estando aterrorizado por lo que hay bajo tus pies, que ni ves ni sabes qué puede ser. Aunque, claro, todo esto es un acto de fe. Es infantil. Es inocente. Pero es una inocencia y una mentira que es, otra vez más, mejor y superior a la realidad. A veces no. A veces las cosas son maravillosas. Por eso siempre hay que celebrar cuando es así.

Eso es todo. Espero que sigas nadando y verte otra vez.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

3 comentarios

  1. En etapa adulta he leido muy poco cómic, pero tus artículos me fascinan, son muy entretenidos y apasionados.
    Muchas gracias por tus aportaciones.

    Yo creo que #lascosasquenoshacenfelices debería hacer un podcast, estilo “la órbita de Endor”

    Un saludo y sed felices!!

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