Las series que nos hacen felices: The booth at the End

1

La felicidad que produce estar navegando por Internet, buscando series a las que engancharte y con las que no consigues dar y que de repente se haga el milagro y encuentres esa serie que hace que te engullas los capítulos, uno tras otro, y no quieras parar hasta terminar la temporada porque no puedes apartar la mirada de la pantalla. Pues bien chicos, después de búsquedas diarias intentando dar con ese espectáculo que me dejará con una buena sensación, he de decir que ¡LO HE ENCONTRADO!.

El otro día, en mi exahustiva investigación, me topé con The booth at the End una serie de la que no había oído hablar antes y a la que encontré de casualidad en un artículo que leí. Me gustó lo poco que pude leer sobre ella y captó mi atención de inmediato; así que rápidamente, cascos en mano, me fui a Netflix y empecé a verla con la esperanza de encontrar algo novedoso y que realmente me hiciera verla con intriga y curiosidad y no por aburrimiento. La verdad que cumplió todas mis espectativas y os puedo decir que estoy encantadísima con este hallazgo.

La premisa parece bastante sencilla; un hombre sentado en una cafetería va recibiendo a gente aleatoria todos los días y en la misma mesa, concediéndoles los deseos que pidan. Este sería un breve resumen de lo que nos encontramos. No quiero venirme muy arriba y contaros algún spoiler así que intentaré haceros una reseña lo más concisa posible y así que no haya problemas. Como ya he dicho, nos encontramos a nuestro protagonista, un hombre algo misterioso que siempre se sienta en la misma mesa, con una libreta de cuero en sus manos. A continuación van entrando varios personajes, cada uno con un deseo que quiere que se le cumpla. Nuestro hombre misterioso los escucha y va anotando la información en su libreta también misteriosa, a continuación le ofrece un pacto: ese deseo se cumplirá pero solo si se cumple con una de las distintas misiones que pueda pedir.

Cada personaje quiere algo diferente y a cada uno de ellos se le asigna una tarea distinta. Alguien que haría cualquier cosa y llegaría hasta donde hiciera falta con tal de salvarle la vida a su hijo enfermo; una chica que quiere verse guapa u otra persona que necesita una gran suma de dinero. Todos ellos necesitan desesperadamente que su deseo se cumple, pero ¿hasta dónde están dispuestos a llegar para lograr su sueño?. Aquí es donde entra la ”chicha” del capítulo; el conflicto entre lo ético y moral, la desesperación de cada persona por ver logrado su gran propósito y la lucha entre lo correcto y lo incorrecto.

Todos los días van viniendo nuevos visitantes buscando a este hombre que les concede deseos, pero también van regresando los que ya han pedido el suyo, y aquí es donde se van estableciendo conversaciones profundas y muy bien llevadas entre el hombre y los demás personajes para ver así sus coflictos internos, el avance en la prueba a la que se deben someter y cada detalle que se lleva acabo. Vemos como cada uno de ellos tiene su propio debate ético; vemos el sufrimiento por verse entre la espada y la pared, la felicidad que les va produciendo el avance en una prueba que les pone al límite o el odio y rabia que les produce hasta donde están llegando con tal de que sus temores desaparezcan o sus mayores deseos se cumplan al fin. El espectador, a medida que avanza la trama, va teniendo ese conflicto entre la delgada línea de lo que está bien o está mal o en si estaría dispuesto a llegar tan lejos por sus propios deseos. Encuentras frustación por algunos de ellos, ternura en otros o incluso lástima por tener que pasar por esto, aunque nadie está obligado a hacer nada que no quiera, simplemente eliges si seguir adelante con la prueba asignada o desistes en el camino.

El encargado de dar vida a nuestro protagonista ”sin nombre” es Xander Berkeley, quién consigue llevar a su personaje tan enigmático hasta lo mas alto y sin ni siquiera moverse del fondo de esa cafetería. A base de sus gestos, miradas y pocas palabras (o silencio mejor dicho) consigue que la trama coja forma y no decaiga en ningún momento, creando un halo de misterio por querer saber más sobre todo y dejándonos con ganas de más con cada personaje con el que mantiene una conversación. Es un personaje del que no sabemos nada, solo que tiene una libreta la cual no suelta jamás y que a través de sus expresiones vemos como muestra afecto por algunas personas, o como con otras se muestra rotundo o más duro. Vamos viendo como van llegando personajes a lo largo de los capítulos. Nos encontramos Jack Conley, Sarah Clarke, Noel Fisher o Michelle Dunker entre otros.

The booth at the End, que surgió como una webserie producida por el canal FX, consigue ser un drama espectacular aunque no cuente con un gran presupuesto y que nos adentra en la fragilidad de lo que creíamos correcto. La serie hace que nos cuestionemos nuestros propios principios a través de unos personajes bien llevados y que dejan de lado su moralidad para conseguir aquello que desean.

Disponible en Netflix, la serie cuenta con dos temporadas de cinco capítulos cada una y con una duración de 10 minutos por episodio. Así que si estáis buscando un drama con tintes a lo black mirror que os haga pensar y quedaros con un buen sabor de boca aquí la tenéis para disfrutadla tanto como la he podido disfrutar yo.



el autor

Nada como una buena serie para ser feliz.

1 comentario

  1. Me encantó la serie cuando la estrenaron en España y ahora buscando por internet he visto una pelicula que se le parece bastante, pero es posterior, se llama The place: El precio de un deseo.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Después de un capítulo 5 cargado de revelaciones, regresamos a Counterpart, una semana más, con ganas de migrañas y de avanzar elucubraciones. La serie está…