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Lo que no nos ha gustado de The Batman (2022)

The Batman no solo ha sido un gran éxito de taquilla, garantizando que los productores seguirán manteniendo una fortuna equiparable a la de los Wayne, sino que se ha ganado el aplauso prácticamente unánime de la crítica. Y por buenos motivos: es una cinta muy bien rodada, con una trama compleja e interesante y una Gotham sucia que dará mucho de sí. Se trata de uno de los mejores Batman de acción real, solo por debajo de otros grandes largometrajes como Batman vuelve o El caballero oscuro.

Sin embargo, algunas voces ya comienzan a tildarla de obra maestra, a pesar de que tiene problemas bastante graves. Como la perfección no existe, repasemos de manera distendida los defectos que presenta el debut de Robert Pattinson como el Hombre Murciélago. Evidentemente, hablaremos en detalle del argumento, por lo que habrá spoilers.

Enigma se ha leído el guión

Cuando se reveló que Enigma sería el villano principal de The Batman, muchos nos alegramos de poder ver por fin una versión cinematográfica digna de este personaje. Y así ha sido: Paul Dano ha protagonizado algunas escenas terroríficas, y su origen está inteligentemente ligado al de Batman. Sin embargo, esta es una de esas películas en las que el villano es tan listo, tan listo… que parece que está conchabado con el guionista.

Podemos aceptar que Enigma estuviera al tanto de la trama de corrupción policial a través de su trabajo de contable forense, pero resulta algo increíble que conociera tantos detalles sobre Falcone y el pasado de los Wayne, y que obtuviera esos datos sin que nadie supiera de su existencia. Teniendo en cuenta lo reticentes que son los policías y los mafiosos a dar información, tenemos que preguntarnos cómo este tipo poco intimidante físicamente (él mismo lo reconoce) y sin tantos recursos sabe tantas cosas que Batman tiene que averiguar a golpes.

the batman enigma paul dano las cosas que nos hacen felices

Otro de los villanos, el Pingüino, también parece haber sido bendecido por Matt Reeves: a pesar de que provoca un accidente con multitud de muertos y heridos, delante de testigos, y que se dispone a disparar a su antiguo jefe frente a decenas de policías, le vemos libre hacia el final de la cinta. Sabemos que protagonizará su propio spin-off, pero esta exigencia del guión se podría haber justificado mejor.

Se trata de dos quejas menores, que los fans más acérrimos del producto seguramente sepan solucionar con explicaciones ad hoc, pero que dañan la imagen oscura y adulta que la película pretende (y, durante la mayor parte del tiempo, consigue) transmitir.

Gotham está en peligro… otra vez

Qué cerca has estado, Matt Reeves. Qué cerca has estado de dirigir un largometraje en el que, sencillamente, Batman solucione un caso. Sin embargo, no sé si por voluntad propia o exigencias de la productora, la ciudad de Gotham vuelve a enfrentarse al apocalipsis, pese a que no hay nada que sugiera este desenlace durante las dos primeras horas. No hacía falta, alarga innecesariamente la película y se ha narrado mejor en las dos primeras partes de la trilogía de Nolan. Él mismo llevó esta manía a límites grotescos en El caballero oscuro: La leyenda renace, con una bomba atómica. Si así comienza esta serie, Bruce Wayne tendrá que salvar el multiverso entero en su entrega final, en un intento de mantener atento al espectador.

the batman final las cosas que nos hacen felices

No vamos a negar que este clímax cuenta con momentos de gran emotividad pero, si lo analizamos fríamente, Batman pinta poco: resuelve el rompecabezas en el último momento, por lo que sus habilidades como detective no ayudan a prevenir la destrucción de Gotham y, como mucho, logra rescatar a la alcaldesa. Si se hubiera prescindido de la inundación, quizás este rescate habría resultado más heroico. Aun así, y sin un ápice de ironía, tenemos que felicitar a los responsables de la película por haber plasmado la realidad de los movimientos radicales en Internet: de quinientos fanáticos, al final se presentaron unos veinte.

Si hablamos de repetitividad, sin embargo, tenemos que mencionar el cameo del Joker, interpretado por Barry Keoghan. No solo es el tercer Guasón en menos de diez años, cuando existen tantos villanos de Batman que siguen estando desaprovechados en el cine, sino que su aparición despierta comparaciones odiosas con el Joker de Todd Phillips, que comparte algunos elementos de guión (la madre con problemas mentales, la carrera por la alcaldía…) con esta película.

The Batman: sí pero no

Pero lo más imperdonable de The Batman es que podría haber sido mucho más. Durante la cinta, se introducen algunos diálogos y situaciones que nos hacen pensar que no estamos ante otro largometraje del Hombre Murciélago: Alfred pidiéndole a Bruce que acepte sus responsabilidades como un miembro de su familia, Selina recriminándole su desapego de la realidad social, Enigma burlándose de la riqueza del joven Wayne, el terrorista diciendo que él es la venganza… todo parece apuntar, desde el primer monólogo interno de Bruce, a que su cruzada podría estar perjudicando a Gotham. Se pretende dar una moraleja sobre las diferencias de clases, pero este elemento de la trama no funciona tan bien como debería.

The Batman

Hacia el final de la película, Batman se da cuenta de que debe luchar por la justicia y no por la venganza. Y, sin embargo, no le vemos haciendo nada distinto. No vemos cómo reforma el programa de ayudas utilizando su fortuna o cómo complementa sus actividades de vigilante con actos de caridad que permitan prevenir la criminalidad en Gotham. Aunque se nos ha insistido machaconamente en estos temas, cuando lo vemos por última vez… se dirige a partir huesos y dar puñetazos, como antes. Como si no hubiera aprendido nada.

Evidentemente, sería estúpido esperar que The Batman se convirtiera en una película de Ken Loach o de Costa-Gavras, pero debería ser consecuente con las ideas que presenta, sobre todo cuando se ha publicitado como adulta y madura. Aunque es posible que las secuelas solucionen estos problemas, prescindir de secuencias de este tipo deja coja a la cinta. Imaginemos por un momento que El caballero oscuro no hubiera incluido la escena del barco, en la que se demuestra que el Joker está equivocado en lo que respecta a la raza humana. Estaríamos, entonces, ante una película de superhéroes más. Y eso está bien, y entretiene. Pero, con algunos cambios menores, The Batman podría haber sido mucho más.

Conclusión

Quizás este artículo sea excesivamente incendiario: The Batman sigue siendo una muy buena película y, junto a la intachable El Escuadrón Suicida de James Gunn, una muestra de que DC comienza a encontrar su propia identidad en el cine. Sin embargo, las oportunidades desaprovechadas y las exageraciones de quienes proclaman una nueva obra maestra cada dos meses me han llevado a dar esta opinión.

Para no terminar con un regusto amargo, destacaré algo bueno de lo que no se ha hablado mucho: por fin tenemos una escena poscréditos diferente, en vez de mostrar al malo de la próxima entrega diciendo una frase enigmática o al próximo aliado del héroe llegando a la ciudad. Este cambio se agradece.

Máximo Simancas
Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.
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