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Crítica de Los favoritos de Midas (2020), intriga y denuncia social a medio gas.

El auge de las plataformas de streaming parece haber traído un considerable aumento en la calidad en las series españolas, al menos en lo que a diseño de producción se refiere. La Unidad, Patria, Inés del alma mía, Antidisturbios… y ahora Los favoritos de Midas, adaptación del relato de Jack London (Colmillo Blanco, La llamada de lo salvaje…)que podéis ver en Netflix.

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Los favoritos de Midas sigue a Víctor Genovés (Luis Tosar), el presidente de un importante conglomerado de empresas de la comunicación en España que recibe una carta firmada por Los favoritos de Midas, una organización que le pide 50 millones de euros. Si no cumple con el pago, irán falleciendo personas desconocidas para Genovés.

Escribe y dirige Mateo Gil, guionista de las mejores películas (exceptuando Los otros) de Alejandro Amenábar: Tesis, Abre los ojos y Mar Adentro. Además, también es guionista de la muy reivindicable El método. Su labor como director es más discreta. Únicamente destaca el western Blackthorn, una secuela de la mítica Dos hombres y un destino. En definitiva, es un autor que se mueve mucho mejor en el terreno del guión que de la dirección.

Sin embargo, si bien la dirección es profundamente clásica y no destaca (aunque tampoco molesta), llama la atención el guión. Y no precisamente para bien.

El punto de partida es interesante. Nada más leer el argumento, intuimos el debate ético. Perder una parte importante de tu fortuna para evitar el fallecimiento de alguien que no conoces. Por momentos, la premisa recuerda a la magistral El infierno del odio, de Akira Kurosawa.

El problema reside en que la trama se desdobla en dos vertientes. Por un lado, la intriga centrada en Los favoritos de Midas, con la obligada investigación policial dirigida por un fenomenal Guillermo (ya no es Willy) Toledo. Fuera de polémicas políticas, el actor se come la serie teniendo en cuenta que estaba encasillado en la comedia.

Por otro lado, la España de Los favoritos de Midas es un país distópico en el que el pueblo se manifiesta de forma constante contra el gobierno en los días anteriores a una cumbre de líderes europeos.

La vertiente más escapista está más conseguida, pero es cuando coincide con la trama social (en momentos muy puntuales, sobre todo en lo relacionado a una escena con Guillermo Toledo y la manifestación) que la serie se eleva por encima de la medida del thriller televisivo internacional. Desgraciadamente, son momentos contados.

El mayor problema a nivel de guión es que el riesgo de conducir una trama a dos niveles está en el hecho de no terminar de profundizar en alguna de las dos o en todas ellas, lo que le ocurre a Los favoritos de Midas. Y es una pena, porque el tercio final no es nada complaciente y, de hecho, sorprende.

Al final, queda la sensación de que es una serie entretenida que pretendía dejar un poso de advertencia sobre la deriva de nuestra sociedad actual. Pero del dicho al hecho hay un paso, y Los favoritos de Midas se queda más en la intención que en el resultado.

Por otro lado, no me convence del todo el papel de Luis Tosar como protagonista. Él es un actor de carácter, de personajes mucho más turbios que el aséptico Víctor Genovés. Únicamente brilla en los momentos en los que su personaje se quebranta emocionalmente. De hecho, la deriva del protagonista en el último tercio de la trama es muy cuestionable a nivel de coherencia de guión. Para entendernos, algo así como la villana Daenerys de la octava temporada.

En definitiva, Los favoritos de Midas es una cuidada producción de Netflix con un reparto de primera y que combina el thriller con la denuncia social. Con sus seis capítulos de poco menos de una hora, es la serie perfecta para un domingo por la tarde. Pero no busquéis nada más allá de puro escapismo, pues la parte de denuncia orquestada por su guionista deja mucho que desear.

Lo mejor, la vuelta de Guillermo Toledo, un actor que, independientemente de sus ideas políticas, demuestra sus magníficas dotes escénicas contra un titán como Luis Tosar, un poco fuera de sitio en la serie. Ah, y poco se habla del cameo de Carmelo Gómez, otro actor clave en el cine español de los años 90 casi tan olvidado como Toledo.

Sitio oficial de Los favoritos de Midas en Netflix

Un saludo y sed felices!

Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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