Los premios en el mundo de los juegos de mesa no son solo medallitas o pegatinas doradas. Son el equivalente a decir: “Este juego está tan bien hecho que podría sustituir a tu psicólogo, tu pareja y tu perro”. Los juegos de mesa más premiados de la historia.
Algunos juegos no solo arrasaron en ventas: conquistaron el Olimpo lúdico a base de innovación, emoción y puteo refinado.
Vamos allá con los más premiados de la historia, con una lágrima de nostalgia y olor a insertos bien diseñados.
Libros de ciencia ficción más premiados de la historia: cuando las palabras colonizan planetas
Catan (antes conocido como Los Colonos de Catan, cuando los dinosaurios andaban)

Este fue el Beatles del cartón. El Nirvana de los dados. El antes y el después.
Ganó el Spiel des Jahres en 1995, y desde entonces ha vendido más que muchos discos de reguetón.
Catan no solo inventó una nueva forma de jugar, inventó la envidia entre amigos al negociar ovejas como si fueran cocaína medieval.
Y aún sigue vivo, con expansiones, ediciones de lujo y partidas que terminan en discusiones por las carreteras largas.
Pandemic

El juego cooperativo por excelencia. O te salva el equipo entero o te hundes en virus, tensión y decisiones chungas.
Ganador del Meeples’ Choice, Golden Geek, As d’Or, y casi cualquier premio que no requiera idioma.
Tiene la maldita habilidad de hacerte sudar más que un examen sorpresa, con cartas que destruyen esperanzas y brotes que arruinan partidas en el último segundo.
Y eso, amigues, es puro arte en formato tablero.
Terraforming Mars

Mars no solo fue terraformado, fue dominado a base de cartas, corporaciones y combos más locos que un político en campaña.
Premios a cascoporro: Golden Geek Game of the Year, International Gamers Award, Jogo do Ano…
Y no importa si te parece feo: Terraforming Mars es una experiencia tan densa, satisfactoria y retorcida que podrías empacar tus emociones y lanzarlas a la órbita de Europa.
Es el “Juego de Tronos” de los juegos de mesa. Solo que con oxígeno y calorías en vez de puñaladas.
Gloomhaven

Sí, lo sabes. Lo hemos sufrido. La caja pesa como un niño de ocho años y tiene más contenido que la Wikipedia.
Pero también ha arrasado en premios como un bárbaro enloquecido:
BoardGameGeek Game of the Year, Golden Geek, Dice Tower Awards… ¡Todos!
Es un legado en forma de dungeon crawler que te devora los fines de semana y te devuelve el alma reescrita en dificultad, decisiones morales y monstruos cabrones.
Dixit

Y aquí llega la magia.
Porque Dixit no te pega una paliza lúdica. Te acaricia el alma con ilustraciones y sutilezas.
Ganador del Spiel des Jahres 2010, y premiado en medio planeta por una razón: es bello, es diferente, y es el único juego donde ganar o perder da igual, porque la experiencia es una jodida maravilla.
Un juego que te dice: “Déjate llevar, imagina, y siéntete un poco poeta”. Y tú lo haces. Y lo amas.
Bonus track: 7 Wonders
Porque sí. Porque es uno de los más premiados de la historia, porque te mete una civilización en 30 minutos y porque ese momento en el que tienes que elegir entre un templo o una carta militar es más tenso que tu primera cita.
Ganador del Kennerspiel, Golden Geek, International Gamers Award…
Y con versiones para todos los gustos. Incluso si eres de los que no saben jugar sin mirar al vecino de reojo.
Epílogo desde el tablero
¿Qué tienen en común estos juegos?
Que te agarran por dentro. Que te hacen discutir, gritar, amar y odiar en la misma partida.
Que te obligan a pensar. Que te conectan con personas reales. Que te devuelven la sensación de jugar como cuando eras niño… pero con reglas más cabronas y muchas más risas.
Estos son los más premiados. Pero, si tú tienes uno que te hizo feliz una noche cualquiera, ese también merece su maldito Spiel des Corazón.
Un saludo y sed felices.



