Mesa de redacción Halloween: Las películas de terror favoritas de Las Cosas Felices

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¡Bienvenidos, simples mortales! ¡Pasad! ¡Pasad y sentaros, si es que encontráis sitio entre las telarañas y las calaveras! En esta noche de Halloween ha dado para mucho en esta impía morada, y entre cócteles de color negro, y niebla artificial, unos cuentos colaboradores hemos querido reunirnos, y hablaros de nuestros más profundos terrores… fílmicamente hablando, por supuesto. Hoy, en la Mesa de Redacción, nos sentamos con vosotros y os contamos cuales son nuestras películas de terror favoritas.

JC

Cuando uno ha de escoger su película de terror favorita (y no, no me ha hecho esta pregunta el asesino de Scream), es muy complicado hacer una elección, porque al final quedarse con tan sólo una historia puede dejar la sensación de que el resto no merecen la pena, o no están a la altura. Por eso, y para participar en esta sección nuevamente, me he decantado por aquella película que mejores sensaciones me ha dejado tanto en su primer visionado, como en los demás que han tenido lugar años después. Y mi película favorita es…”La cosa de John Carpenter”. Es un remake de “El enigma de otro mundo”, pero es tan buen remake que casi nadie se acuerda de la original.

No escondo el hecho de que el amigo Carpenter es de mis directores favoritos, pero igualmente habría ensalzado esta película si el director hubiese sido otro, porque sencillamente La cosa me parece una obra maestra, que además no ha envejecido mal. Vaya por delante, para quienes juzgan el tema de los efectos especiales, que en La cosa apenas se usaron efectos de ordenador, por lo que es una cinta muy artesanal, que soporta bien el paso del tiempo. ¿Qué hace diferente a La Cosa de otras películas? Son demasiadas cosas, nunca mejor dicho. En primer lugar, el que la historia esté ambientada en la Antártida, lugar donde tiempo atrás se estrelló una nave alienígena, que posteriormente será descubierta por el hombre.

Y es ahí donde entra otra de las virtudes de la película, el hecho de que esa entidad alienígena, una vez descongelada, se muestre como una cosa que se convierte en cualquier forma de vida que ataca, con la consiguiente sensación de miedo, inquietud y desconfianza que genera en una persona el estar rodeada de animales y otras personas, sin saber quiénes son de verdad y quienes copias alienígenas. No solamente las imágenes de la cosa en plena transformación son espectaculares, sino que también lo son los momentos de suspense en los que alguno de los protagonistas empieza a hacer pruebas a otros para averiguar quién es humano y quién no. También es muy atrayente la evolución del sentir general de los protagonistas, que una vez van descubriendo la existencia del ser alienígena y su poder, se van dando cuenta de que algo así no debería llegar a otros lugares, ya que podría acabar con la población mundial en poco tiempo.

Y el final, ay la leche el final, de esos que rara vez se ven en el cine. Un final pesimista, diferente, pero muy en consonancia con el espíritu de la película. De hecho algunas décadas después se puede ver cómo se habría continuado la historia de haber existido una secuela, ya que tanto un juego de ordenador como unos cómics, retoman ese punto en su desarrollo. Esta obra maestra fue infravalorada en su estreno allá en 1982, y recibió muchos palos y críticas totalmente injustas. Sencillamente la gente de entonces no estaba preparada para esta joya, y el paso del tiempo la ha ido colocando en el pedestal que merece. No sólo tenemos una de las mejores interpretaciones de Kurt Russell, sino uno de los mejores trabajos de John Carpenter. Si todavía no la habéis visto ya estáis tardando.

Raúl

Mucho antes de que años antes de que se llegara a hablar de un género conocido como “terror español”, Narciso Ibañez Serrador hizo su segunda película. Había hecho durante años “Historias para no dormir”, una serie de televisión que fue casi el inicio del género de terror hecho en España, soliendo ser adaptaciones de cuentos de terror clásicos llevados a la pantalla con técnicas que recordaban a Alfred Hitchcock. Ya había estado detrás del mayor fenómeno televisivo español que marcó a varias generaciones hasta los años 90 (el 1,2,3) cuando hizo su segunda película, como no, de terror: “¿Quién puede matar a un niño?”.

La historia es de unos turistas extranjeros que llegan a un pueblo del levante español con ideas de veranear y ser felices. El ambiente de la película es radicalmente opuesto a lo tantas veces visto en películas de terror estadounidenses en las que destaca la oscuridad, la noche, las casas enormes unifamiliares en el bosque, los psicópatas o los aldeanos del medio oeste. Todo transcurre de día, con la luz y casas típicas levantinas, con una fotografía excepcional teniendo en cuenta las limitaciones de la época y país del que hablamos. El horror diurno y cotidiano de un pueblo levantino que agobia en las escenas en las que están solos los protagonistas.

Pero no están solos, claro. Ibañez sigue tirando de Hitchcock en las escenas macabras y terribles que hay, que impactan por lo prosaicas, crudas y frías que son. Dan una sensación de realidad inusual, fruto también del tratamiento de la luz y el color, aspectos en los que la película es maravillosa (destacando aquí el enorme porcentaje de escenas que se rodaron realmente en el interior de España). La película empieza de un modo documental, dejando las semillas de la posible explicación al caos en que se convertirán las vidas de los protagonistas conforme ésta avance. Podemos decir que la lógica argumental es un clásico de las películas de terror: hay una venganza, pero en este caso es casi una fuerza de la naturaleza la que interviene para castigar algo terriblemente injusto.

Toda la sensación de soledad a plena y brillante luz del día, toda la crudeza de la muerte que llega de quien menos se lo espera uno, en un escenario tan poco habitual como un pueblo de veraneo español y un montaje acorde al ritmo necesario para la película hacen de “¿Quién puede matar a un niño?” una película muy particular, única, extraña y terrorífica. Una que estaba adelantada muchos años narrativa y visualmente a lo que se estaba viendo en aquellos años y que pasó de puntillas, siendo rescatada años después como una película de culto que fue injustamente tratada por la crítica (que no estaba acostumbrada a lo crudísimo de más de una escena o a las acciones de los niños). De haber hecho algo así en Francia, Italia o Estados Unidos resulta difícil creer que el nombre de Ibañez no hubiera sido conocido mundialmente como una gran estrella. Desde aquí solo podemos deciros, amantes del género de terror o del cine: vedla. Disfrutad. Puedo haber otro terror distinto y pudo haber sido parecido a éste.

Toni

Me ha costado escoger mi película preferida de terror y es algo que posiblemente cambie semanalmente e incluso de un día para otro. Podría haber escogido algunas de las últimas películas de James Wan como Insidious o Sinister, o tal vez una del gran John Carpenter. Pero en su lugar escogeré una de las películas que más me han sorprendido para bien este año, y es que la vi hace esas cosas meses. Mi película escogida es La semilla del diablo (1968) -también conocida como El bebé de Rosemary-, del peculiar director polaco Roman Polanski que adapta la novela homónima del escritor Ira Levin.

Lo que más me sorprendió de esta película no fue su trama, ya que es algo tan simple como una pareja americana ideal, joven y exitosa que se mudan a un piso, algo bastante habitual en las películas de terror. Pero en este caso, el peligro no está en la casa, sino en los vecinos, algo que prácticamente todos compartimos, ¿Conocemos realmente las personas con las que compartimos nuestro hogar? La semilla del diablo no es una película de terror con multitud de sustos como es tan habitual en el cine de terror actual, es una obra compleja que necesita paciencia, pero que está perfectamente hilada desde el primer momento, jugando con la incertidumbre del espectador.

No es hasta el final de la cinta cuando vemos el final real y es que durante toda la obra juegan con nuestra mente, nos hacen dudar de lo situaciones que viven los protagonistas y sus verdaderas intenciones, y ahí es dónde radica la dificultad de la cinta, mezclando tanto el terror paranormal como el terror psicológico y paranoico, logrando que compartamos los miedos de la protagonista. Los actores están a un gran nivel, y es que mucho se habla del papel Shelley Duval en El resplandor, pero poco de la caracterización de Mia Farrow en esta cinta, que está increíble. Por último me gustaría destacar el nivel de dirección de la cinta, siendo una película dónde el horror llega con escenas que ponen los vellos de punta y adornados por la  gran música del compositor Kryzstof Komeda.

Una película de culto imprescindible para los amantes del cine de terror; angustiosa, inteligente y que demuestra que el mal puede crecer en cualquier parte.

Adriana

Reconozco que la saga Insidious no es una gran obra maestra en el cine del terror, pero particularmente a mi me gustó mucho. Sobretodo las dos primeras entregas, pero en este momento me enfocaré en la primera, Insidious. No soy de quienes se asustan fácilmente con las películas de este género, pero Insidious lo logró en sus escenas de suspenso bien logradas. La atmósfera te atrapa y te entretiene, te mantiene al tanto por el simple hecho de que estas esperando una escena de susto pero no las muestran sino hasta ya avanzados muchos minutos cuando estás concentrado y te sorprenden.

La trama no me parece tan cliché, pues todos sabemos que en la actualidad se filman muchas películas donde las historias son repetidas, la típica casa embrujada, el sujeto extravagante con una extraña actitud, el grupo de adolescentes que todos son asesinados en una aventura, el espectro que en su vida pasada fue asesinado y busca pasar al otro plano, en fin… Insidious mantiene algunas de estas características (como la casa misteriosa) pero me llamó la atención el tema de los viajes astrales. Creo que con muy pocas las películas de terror que se centran en este tipo de tema, y me pareció interesante.

Las actuaciones no son nada de otro mundo, el que demanda más esfuerzo es Patrick Wilson por su relación con la saga de El Conjuro, pues tener actuaciones similares en películas tan cercanas de género no debe ser sencillo. Uno de mis personajes favoritos es Elise, la médium, quien es la única que aparece en todas las entregas de la saga.

Y esto es todo por nuestra parte en la noche de Brujas. Como siempre, esperamos que toméis parte en nuestra sección de opinión por excelencia. Dejadnos en los comentarios cual es vuestra película de terror favorita.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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