One Piece 952, Zoro y el monje

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Bienvenidos una vez más, fieles adeptos de Oda, a un nuevo análisis de One Piece. En esta ocasión, de los capítulos 952 del manga. Se presentan nuevos personajes, que se unen a la ya bastante extensa plantilla de Wano y que, si soy sincero, empieza a costarme recordar. Por lo demás, es otro de esos capítulos que van construyendo la trama de cara al conflicto sin mayores adornos y giros. Comencemos.

El puente y el misterioso guardián de las espadas

Zoro ha regresado con Komurasaki al puente de Oihagi a recuperar su espada. Parece ser que Zoro es más fuerte que él y lo mantiene retenido bajo amenaza. Le pregunta sus intenciones al robar las katanas y le pide que le devuelva la suya.

Pero el misterioso guardián se levanta y comienzan una pelea no demasiado agresiva. Él anuncia que la katana que le robó a Zoro era un tesoro de Wano y que su desaparición hizo que comenzaran los problemas. Eso hizo que el dios de la espada lanzara su ira contra ellos y acabaran controlando el país. No entiendo muy bien como encaja esta especie de leyenda con el hecho de que esa katana pertenecía a un samurái antes que a Zoro, Ryuma.

Entonces, aparece Kawamatsu y pide que paren el combate. También se da cuenta de que ni Zoro ni el monje se quieren matar realmente. Detrás del árbol, Komurasaki reconoce a Kawamatsu y lo llama, pero él tarda un momento en darse cuenta de quién es ella, tras más de diez años. Si recordáis, fue Kawamatsu quién la crió cuando sus padres murieron. Entonces, ella llora recordando su huida cuando se dio cuenta de que el kappa le daba toda la comida mientras él moría de hambre. Típica historia triste a la que Oda nos tiene acostumbrados.

Aparecen numerosos súbitos de Orochi/Kaido y atacan al monje, entonces Zoro y Kawamatsu los retiran del juego. El monje se levanta y pronuncia el nombre de Kawamatsu. Se conocen, parecen ser viejos amigos. Supongo que él será el que va a equipar de armamento a toda la rebelión, porque, como veremos más adelante, es lo único que falta, y por supuesto, devolverá la katana a Zoro.

La prisión

Antes de nada, somos partícipes de como la batalla entre Big Mom y Kaido todavía perdura una noche después, y como los subordinados del segundo temen por su vida y quieren huir de Onigashima. Por otra parte, en Udon, los aliados restablecen las conexiones y, utilizando al hombre elefante (permítanme olvidarme de su nombre, pero creo que con hombre-elefante todos sabemos bien a qué patético personaje me refiero) bajo amenaza, convencen a Queen de que en la prisión todo está en orden, que Luffy y Kid han sido capturados de nuevo y que los sublevados están de nuevo bajo arresto. Algo menos de lo que preocuparse.

Como detalle, Chopper curó a todos los afectados por el veneno y éstos se muestran agradecidos y en deuda con él. Espero que al final del arco le suban la recompensa al nivel que se merece. Si bien su ridícula cifra es un gag recurrente, no creo que perdure para siempre.

Y por último nos presentan a los que son los antiguos jefes Yakuza de cada región de Wano, o de 4 de ellas por lo menos y que ayudarán a los aliados en la batalla final. No entiendo muy bien su rango pero espero que Oda los desenvuelva un poco más en posteriores capítulos.

Kuri, el puerto

En el puerto, Kinemon se alegra al ver el recientemente adquirido plano de Onigashima, que les facilitará sus movimientos el día de la rebelión/batalla final. En ese momento los tres se enteran de lo ocurrido en la prisión, que han conseguido 3500 aliados y que Luffy y Kawamatsu son libres.

Y, como dije antes, se refieren ahora a su mayor problema: no tienen armas para tanta gente. Aquí es donde entra el monje que, esperemos, tenga la bondad y las armas (espadas) suficientes como para abastecer a tanta gente.

Y hasta aquí el análisis de esta semana, nos vemos en el 953, en el ínterin, sed felices.



el autor

Soy, entre otras cosas, estudiante, cinéfilo, músico y lector; escribo sobre lo que me gusta y también tengo twitter @maffdecine

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