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Crítica de Presunto inocente. Un gran thriller judicial con un final perfecto

Ya tenemos completa en Apple TV+ la serie Presunto inocente, nueva adaptación de la novela de Scott Turow que ya fue llevada al cine en 1990 por Alan J. Pakula con Harrison Ford como protagonista. En esta ocasión es David E. Kelley el responsable de la serie, un guionista con experiencia en tramas judiciales (Ally McBeal o El abogado), mientras que Jake Gyllehnaal es el encargado de dar vida al protagonista en una miniserie de ocho episodios de unos 45 minutos de duración.

Estamos ante un thriller judicial de manual que cuenta el caso de asesinato de Carolyn Polhemus (Renate Reinsve), una fiscal de Chicago que es encontrada en su casa brutalmente asesinada. El encargado de llevar la investigación en la fiscalía es Rusty Sabich (Jake Gyllenhaal). Pero pronto se descubre que tenía una relación extramatrimonial con la victima (que además estaba embarazada de él), algo que le convierte en el principal sospecho a la vez que desata el caos en su familia.

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Rusty Sabich, presunto inocente

El principal interés de la serie es saber si Rusty es el asesino. Pero los guionistas son muy hábiles y van dosificando la información de manera muy inteligente mientras asistimos al juicio del protagonista, enfrentándose en el mismo a sus antiguos compañeros en la fiscalía. El caso es que Rusty, como se encarga de remarcar muchas veces, no tiene que demostrar su inocencia, sólo establecer una duda razonable sobre su culpabilidad, duda que tiene que eliminar la parte contraria ya que es sobre la fiscalía sobre quien recae la carga de la prueba.

El problema es que, aunque no haya pruebas fehacientes de la culpabilidad de Rusty, todo parece indicar que es el asesino. Mintió sobre su relación con la víctima y el hecho de ser un adultero obsesionado con Carolyn no le deja en buen lugar. Así el trascurrir de los episodios va pasando con argumentos y contrargumentos entre las dos partes del juicio mientras Rusty intenta encontrar por todos los medios otra persona que pueda ser culpable para sembrar esa duda razonable en el jurado.

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Carolyn y Rusty, una historia de pasión

Con todos estos ingredientes ya tendríamos de sobra para estar ante una buena historia, pero es que Presunto inocente ofrece mucho más. Es muy interesante como se presenta la vida dentro de la fiscalía de Chicago, donde Rusty es el principal ayudante del fiscal general Raymond Horgan (Bill Camp). Pero justo al principio de la serie hay un cruento proceso electoral y el nuevo fiscal general pasará a ser Nico Della Guardia (O-T Fagbenle), cuya mano derecha es un Tommy Molto brillantemente interpretado por Peter Sarsgaard.

La animadversión entre estos dos bandos se ve exacerbada por el caso de Carolyn Polhemus, que recae inicialmente en Rusty y posteriormente en Molto cuando se dan los cambios en la fiscalía y se descubre la relación entre Rusty y la víctima. Durante toda la serie veamos el odio que Molto siente hacia su rival y lo encantado que está de hacer que le condenen, aunque quede un poco descolocado cuando Raymond decida ayudar a su amigo en su defensa. Ni que decir tiene que los guionistas logran sembrar siempre la duda sobre Molto, haciendo que no parezca demasiado imparcial y que la justicia real le importe una mierda.

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Raymond Horgan, el gran apoyo de Rusty

Por otro lado, tenemos el drama familiar que supone el descubrimiento de la infidelidad de Rusty. Su mujer Barbara (Ruth Negga) y sus dos hijos (Chase Infiniti y Kingston Rumi Southwick) sienten que su vida familiar está destrozada por la traición de su padre, doblemente grave porque ya había reconocido a Barbara que había tenido una aventura con Carol pero que está había terminado, algo que no es cierto. Y para colmo su amante estaba embarazada…Pero Rusty necesita que su familia le apoye para mostrar un frente unido ante el jurado, algo que Barbara y los chicos aceptan por que después de todo, la situación de su padre es desesperada. Y es que este es uno de los puntos focales de la serie, lo importante que es la familia y lo que estamos dispuestos a hacer para protegerla.

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¿Una familia feliz?

Pero si por algo acaba destacando Presunto inocente es por su impactante final. No vamos a hacer aquí spoiler, faltaría más, así que solo comentaré que es inesperado y que ofrece un cierre perfecto a la serie, aunque eso sí, haciendo alguna que otra trampa si nos dedicamos a observar con detenimiento todo lo que ha ido pasando a lo largo de la serie sabiendo lo que sabemos a su conclusión.

También hay que añadir que como siempre en las series de Apple, la producción tiene un nivel altísimo. A lo que hay que añadir lo bien que están todos los actores, sobre todo un Jake Gyllenhaal que lleva la parte principal de la serie a sus espaldas con gran solvencia y un Peter Sarsgaard al que da gusto odiar, a pesar de que realmente su personaje sólo está haciendo su trabajo.

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Tommy Molto, un fiscal decidido

Pero a pesar de todos estos puntos positivos la serie también tiene algunos pequeños fallos que hacen que no sea todo lo buena que podría llegar a ser. El primero de ellos es el del ritmo narrativo. Aunque David E. Kelley es un buen guionista que sabe dosificar la información de manera perfecta, la narración se ve entrecortada muchas veces con escenas en las que Rusty recuerda su pasional relación con Carolyn. Al principio sirven para subrayar la obsesión del protagonista con la víctima, pero a base de ir repitiéndolas una y otra vez se acaban haciendo pesadas y cortan el ritmo de la historia. Un ritmo que por otro lado podría ser más vivo ya que en ocasiones los responsables de la serie se lo toman todo con demasiada calma y hay episodios donde la historia apenas avanza.

Por otro lado, el tratamiento de los personajes esta muy bien en general. El tener ocho episodios permite a los guionistas profundizar en sus personalidades y motivaciones, pero el caso concreto de Barbara no hay por donde cogerlo. No se entiende demasiado que una mujer inteligente, con formación y personalidad propia, se pliegue de esa manera a su marido, dándole su apoyo en el juicio de manera casi incondicional a pesar de quedar demostrado que es un adultero redomado. Al final la única excusa que se presenta es el peso de la familia como elemento vertebrador de la sociedad americana, un mensaje muy conservador que huele un poco a rancio, sobre todo visto el final de la serie.

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Barbara Sabich, una mujer dedicada a su familia

Por último, hay que añadir que la serie ha sido todo un éxito, así que Apple la ha renovado para una segunda temporada. Es un poco sorprendente ya que la historia queda cerrada y bien cerrada, con toda la trama del libro en el que se basa contada. Así que no sabemos si en esa segunda temporada veremos un caso totalmente nuevo, con otros personajes, o si por el contrario Rusty y el resto de los protagonistas volverán a hacer acto de presencia.

En resumen, Presunto inocente es un gran thriller judicial con elementos de sobra para agradar al espectador: una historia atractiva con acertados giros de guion, unas interpretaciones brillantes, una producción perfecta, tramas secundarias que dan enjundia a la principal… es una pena que su ritmo irregular y pequeños fallos de guion y de tratamiento de algún que otro personaje no la hagan ser perfecta. Aun así, merece mucho la pena asistir al juicio de Rusty Sabich y saber lo que pasa al final.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.
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