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El psicoanálisis, el arte, pasar frío, la psicocháchara y nosotros, sus víctimas

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Crees que sabes mucho de psicoanálisis, ¿verdad, amado lector?. Bueno, aquí puedes ser sincero: en realidad estamos solos tú, yo y el que mantiene los servidores donde está alojado este escrito. Venga, reconócelo. Del psicoanálisis sabes que lo hizo uno que se llamaba “froid”, que suena a central del Borussia de Dortmund. De haber leído casi seguro que nada, seguro. Y haces bien. Leer cansa. Leer te hace dormir. Leer, como siempre decimos, lleva a sitios de los que uno ya nunca vuelve. No sólo es cansado, además es peligroso.

Las cosas que nos hacen felices freud fraude

En fin, que seguramente si sabes algo del psicoanálisis es gracias a aquella película. O a aquella serie. O a aquel cómic. O a aquel videojuego. En fin, que en realidad lo complicado es que no te hayas encontrado con una adaptación no muy cansada de las locas locas teorías de Freud, Jung y compañía, en las que casi siempre puede uno encontrarse las siguientes cosas:

  1. El personaje principal, el villano, el amante cubano de la esposa o el personaje importante que sea tiene un TRAUMA INFANTIL. Se cayó por un zarzal y había murciélagos. Se cayó por un zarzal y había caracoles. Se cayó por un zarzal y había gargajos de jubilados con acidez estomacal. Desde entonces lucha contra el crímen poniéndose el símbolo de gargajo en su disfraz y combate a todos los que van dejando lamparones por ahí. Sólo pasan cosas en la infancia, el tiempo se detiene ahí para siempre. Luego de mayores todo será recordar qué pasó siendo jóvenes, como si fuéramos un grupo de amigos cuarentones rememorando batallitas sobre teóricos éxitos sexuales, algunos de estos incluso implicando a segundas personas además del propio narrador.
  2. El trauma infantil lleva al personaje a hacer cosas rarísimas y divertidas de ver o leer. Imaginemos un muchacho que de joven ve a su muy caucásica madre líandose en la cocina con un nigeriano. Y que luego de mayor cada vez que ve a un jugador de fútbol negro meter gol se pone a gritarle a la tele cosas moderadamente anticonstitucionales. Pues ligeramente divertido sería, pero mucha chicha no hay. Da como mucho para OTRA película cognazo francesa llena de sensibilidad o de asco (frecuentemente las dos). O para un capítulo de La que se avecina. Lo divertido aquí es hacerse una armadura molona, coches indestructibles e irte a pegarte con mendigos y locos que trafican con droga. O cazar psicópatas ayudado por psicópatas elegantes y con buen gusto a la hora de preparar la carne. Pero hay que MOLAR en lo que sea que haga el sujeto víctima del TRAUMA, nada de cosas grises, nada de “me tomo un pelotazo al dormir y fuera”.
  3. Las cosas divertidas de ver o leer llevan a que el personaje se de cuenta de LA VERDAD. Y ya con eso se arregla todo. ¡La VERDAD os hará libres! Es decir, los corderos callados eran yo de pequeño, el trineo de pequeño era lo que me hacía ser feliz y no ser millonario aplastando a todo el mundo, mi padre me pegaba de pequeño llevándome a ser un asesino de bebés de foca inocentes (en vez de un ajusticiador de bebés de foca malvados). Es lo que nos decía ya Sadam en la película de South Park:

Si lo pensamos el psicoanálisis de andar por casas de tantos productos culturales dan para una estructura más o menos clásica. Es decir, hay un inicio, que es el trauma, origen y fin de todo lo que le sucede al personaje (me pegaron de pequeño/me pegaron demasiado poco de pequeño/etc). Hay un nudo, las consecuencias del trauma (ahora tengo que combatir el crímen/solo me excito pensando en alces copulando/no puedo oír la sintonía de Antena 3 sin querer matar a alguien). Y hay una resolución, a la que se llega recordando o descubriendo muchos detalles del momento traumático y consiguiendo una victoria significativa contra el problema que nos impedía acceder a dicho recuerdo (pegar a ese Jack Nicholson disfrazado de payaso que mató a nuestros padres, ingresar en un zoo con los alces, conseguir la ruina y desaparición entre horribles sufrimientos de La Sexta).

Es decir, por más que el psicoanálisis sea tremenda patraña acientífica y probablemente la mayor parte de su ejercicio con personas con problemas mentales sea inmoral lo cierto es que es muy pinturero. Se ha dicho ya muchas veces pero insistiremos: el único premio de Freud fue de literatura, no científico. Es una fabulación sobre cómo pensamos que es eso, fabulación y fantasía heredera de las corrientes filosóficas de su época, pero con un halo romántico y sórdido potentísimo artísticamente.

Y este es otro de los puntos imprescindibles para entender este eterno volver una y otra vez sobre teorías de andar por casa de Freud o Jung: la sordidez. No solo es que el psicoanálisis nos traiga en el paquete de base ya casi una estructura hecha para nuestra película o videojuego. Es que viene también con lo que más le gusta al Pueblo: el acto sexual de follar. Pero ojo, al contrario de lo que puede pensarse si usamos el Método Soto de Ivars de Investigación (es decir, miramos la wikipedia diez minutos y a ser expertos de lo que sea) toda esta gente no era partidaria del libertinaje a lo mayo del 69. Al revés: está perfectamente documentado que el fin de la represión sexual espantaba a Freud. La represión estaba por algo, amigos, no os de por votar cosas escasamente de consenso.

Pero sí, el psicoanálisis trae consigo siempre el bello mundo de las fantasías sexuales rarunas, como de risa para el espectador y humillantes para el que las pasa. Fulanito quería follarse a su perro, pero el perro murió y ahora sólo puede hacer el amor haciéndolo a cuatro patas. Fulanita es una ardiente defensora del feminismo/ antifeminismo/ afeminismo, pero de chiquitaja su padre defendía públicamente posiciones políticas contrarias y ahora solo se acuesta con vigorosos muchachos que digan cosas contrarias a las del padre. En fin, las posibilidades de humillación-risas y la excitación que esto genera en demasiada gente (la exitosa prensa del corazón es inviable sin esto mismo) son enormes y en realidad no hace falta ni siquiera ser especialmente creativo. Incluso podemos repetir los shows para nuevas generaciones, que a lo mejor nunca los han visto.

En definitiva, gracias a la molicie y las pocas ganas de currar (motivaciones altamente nobles que apoyamos públicamente sin reservas) el psicoanálisis sigue siendo un recurso estándar, cómodo y con pretensiones en teoría culturalmente elevadas para crear lucrativas películas, series, videojuegos y vaya usted a saber. Hubo un momento en no recuerdo qué cómic de superhéroes que el que respondía los correos decía que estaba harto de que todas las motivaciones de los adultos que se ponían mallas para darse de punchos con otros adultos fuera el trauma irreparable de la infancia. Que en el mundo real hay ejércitos de gente ayudando a los demás desinteresadamente sin pasar por muertes de padres, destrucciones de sus planetas (claro) o puteo fino por parte de compañeros del colegio. Y tenía razón, pero ayh amigo, que Freud viene con su paquete comodón, con rarezas risibles sexuales y pretensiones de alta cultura con poco esfuerzo y la relación esfuerzo-resultado es casi imbatible.

Sed felices.

Raúl Sánchez
Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.
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