Reseña de Chanbara: El camino del Samurái. Roberto Recchioni y Andrea Accardi nos acercan al Japón feudal

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Nadie es más peligroso que quien sabe que ya no le queda honor que perder.

Introducción

En febrero de 2019, Panini Cómics publica Chanbara: El camino del Samurái. Tomo que recopila las obras La redenzione del samurai (2012) y I fiori del massacro (2013). Dos volúmenes que pueden traducirse como La redención del samurái y Las flores de la masacre, respectivamente. Ambos proyectos están realizados por Roberto Recchioni, guionista, y Andrea Accardi, dibujante. Si varia el colorista, siendo Stefano Simeone el encargado de La redención del samurái y Luca Bertlè de Las flores de la masacre, así como el rotulista. Cristina Bozzi para La redención del samurái y Ricardo Riboldi en Las flores de la masacre.

El tomo Chanbara: El camino del Samurái incluye además, a modo de extras, páginas con bocetos y anotaciones de Accardi acerca de ambos tebeos.

¿De qué va La redención del samurái?

La redención del samurái trata de un joven samurái, Tetsuo Kogawa,  que busca a su maestro, Jubei Shimada, caído en deshonor por haber abandonado sus obligaciones con el daimyo, el noble feudal, de la región.  Con lo que, a lo largo de la historia, el joven protagonista se debate entre la lealtad a su maestro y la obediencia a su señor. Como suele ocurrir en este tipo de relatos, al final las cosas no son siempre lo que parecen y la deserción del maestro responde a una cuestión de honor, de integridad si se prefiere, ante las atrocidades que, en nombre del daimio, se estaban haciendo en esas tierras y que sus compañeros samuráis estaban dispuestos a perpetuar, al ser incapaces de anteponer el honor a la obediencia a su señor. El daimyo deconocía estos abusos, que habían sido orquestadas por su consejero Kitayama, quien formaba parte de una organización criminal. Dicha organización  mandaba grupos de bandidos que, proclamándose cobradores del daimyo, extorsionaban y robaban a los campesinos, hasta dejarlos en la más absoluta miseria.

Si bien, al final, Kitayama sería ajusticiado, el desobedecer al daimyo y haber matado a los samuráis que le acompañaban, había dejado a Shimada sin honor. Para recuperarlo y, además, lograr que el daimyo escuchará a Tetsuo, este tuvo que traer de nuevo a su maestro a la corte y cumplir sus funciones como Kaishakunin. A saber, la persona que asiste al samurái cuando este lleva a cabo el suicido ritual para restablecer su honor. En concreto, la labor del Kaishakunin consiste en cortar la cabeza del samurái, para poner fin a su sufrimiento, después de que este se haya abierto el vientre con su katana. De esta manera el honor, tanto de Jubei como de Tetsuo, quedaba intacto y eso legitimaba a este último  para denunciar a Kitayama ante el daimyo.

Una historia de valentía y honor. Pero, sobre todo, un reflejo, bastante aproximado, de lo dura que debía ser la vida en el Japón feudal.

¿De qué va Las flores de la masacre?

Las flores de la masacre trata más bien de venganza. La venganga de la hija de un consejero de otro daimyo. Dicho consejero se dio muerte ante la incapacidad de soportar la corrupción de la corte. Si, en La redención del samurái, la muerte por honor era el momento que llevaba al final de la historia, en Las flores de la masacre es el punto de partida. Nuestra protagonista, Jun Nagaiama, entrará a formar parte de La casa de las sombras, como sirvienta de Lady Mochizuki. La casa de las sombras, en apariencia un prostíbulo, en realidad es la sede de un clan donde se entrenan a jóvenes muchachas en el arte del espionaje, del secreto y del homicidio. Siendo Lady Mochizuki su Jonin, el cargo más alto de su clan, encargada de la formación de sus Kunoichi, sus flores envenenadas.

Tras un duro entrenamiento Jun adquirirá la habilidad y confianza necesarias para cortar sus vínculos con Lady Mochizuki y consumar su venganza. Actuando como Geisha irá asesinando a todos los integrantes de la corte del daimyo, así como a su señor, quemando el castillo en el proceso. Las flores de la masacre se cierra con Jun volviendo a La casa de las sombras, donde mata a Lady Mochizuki y ocupa su lugar, en lo que parece una forma retorcida de asegurarse la continuidad de la labor de su maestra.

Si es ya es difícil la vida en el Japón feudal, más lo era para una mujer, que las circunstancias dejan sola. De manera que Las flores de la masacre es una historia de empoderamiento de una mujer, cuyo coraje y valentía le hace tomar el camino de la venganza, pese a las dificultades y al riesgo de quedar consumida por su ella. El erigirse como líder de La casa de las sombras es una clara muestra de que Jun han entrado en una espiral de muerte de la que ya no le hes posible salir y elige convertirla en su forma de vida.

Ichi, el hilo conductor

El hilo conductor de ambas historias es un anciano samurái ciego que hace las veces de aliado y consejero de los protagonistas de ambos relatos. Este personaje se llama Ichi y parece ser que está inspirado en Zatoichi, otro samurái invidente obra del novelista Kan Shimozawa, que fue llevado al cine por Takeshi Kitano en 2003. No será la única referencia al cine en este cómicAccardi diseña algunos personajes, objetos y casas basándose en películas como Los siete samuráis de Akira KurosawaSamurái III, duelo en la isla de Ganryu de Hiroshi Inagaki, Harakiri de Masaki Kobayashi Three Outlaw Samurai de Hideo Gosha. Ya el mismo título de esta obra, Chanbara, hace referencia a un subgénero dentro del jidaigeki o drama de época Japonés. Jidaigeki alude a una historia que tiene lugar en un período histórico concreto mientras que Chanbara se refiere exclusivamente al cine de acción con samuráis, equivalente al cine de capa y espada occidental.

Valoración final

Para los amantes del Manga y del cine de samuráis Chanbara: El camino del Samurái es compra obligada. Pero también lo es para quien quiera un buen cómic de drama y acción, en el Japón feudal, rigurosamente documentado y exquisitamente dibujado, que se lee de un tirón.

 

 



el autor

Friki del Cómic en particular y de la Cultura Pop en General, Administrador y Bloguero de Las Cosas que nos hacen felices. Licenciado en Filosofía, Máster en Gestión Cultural. Diplomatura en desarrollo WordPress, Social Media Manager, Community Manager, Content Manager y Bloguero de una Institución Cultural Universitaria y miembro fundador del blog de Cultura Pop DYNAMIC CULTURE (www.dynamicculture.es). Cursos de S.E.O., Analítica Web, Community Manager y Marketing de Contenidos. Siempre aprendiendo y tratando de encontrar mi lugar en la vida, intentando disfrutar con lo que hago para que merezca la pena.

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