Reseña de House of X # 1. Relanzamiento mutante al estilo Hickman

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Ya he comentado alguna ocasión que Marvel lleva muchos años sin saber que hacer que los mutantes. No se ve una dirección clara más allá del gusto eterno por los años gloriosos de la franquicia. Hasta ahora. La Casa de las Ideas por fin parece que se ha decido a dar un golpe en la mesa y poner a los X-Men donde se merecen, en el centro del escenario. Y el encargado de esta titánica tarea será Jonathan Hickman, arquitecto del relanzamiento de los Hijos del Átomo. 

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Orden de lectura:

  1. House of X #1
  2. Powers of X #1
  3. House of X #2
  4. Powers of X #2
  5. Powers of X #3
  6. House of X #3
  7. House of X #4
  8. Powers of X #4
  9. House of X #5
  10. Powers of X #5
  11. House of X #6
  12. Powers of X #6

Este relanzamiento comienza con el primer número de House of X, en el que el Hickman sienta las bases del nuevo cosmos mutante. Lo primero que hay que señalar es que es un cómic que entra por los ojos. Desde Marvel han sido muy listo y han elegido un gran dibujante para acompañar a su guionista estrella y este no es otro que el español Pepe Larraz, instalado desde ya mismo en lo más alto dentro del elenco de artistas de la editorial. El dibujo de House of X es limpio, dinámico y espectacular, con un gran trabajo de diseño de las nuevas localizaciones en las que se va a desarrollar la trama. Nada que reprochar en este aspecto, todo lo contrario.

¿Y qué nos vamos a encontrar en este nuevo punto de partida mutante? Pues una historia de presentación con elementos que nos serán conocidos, algunas cosas originales y el estilo narrativo propio de Hickman, tanto en las ideas como en la forma de presentarlas.

En House of X vemos que Krakoa, la isla mutante, ha creado distintos hábitats a lo largo del mundo interconectados entre ellos a través de portales que van a servir de hogar a los mutantes. Es la vieja idea de la nación propia que ya habíamos visto en GenoshaUtopía pero a lo grande. Para que los humanos acepten este nuevo status-quo Xavier les ofrece tres drogas cultivadas en la isla que sirven para aumentar la esperanza de vida humana en cinco años, para curar las enfermedades mentales humanas y otra que es un potente antibiótico universal.

Krakoa o el paraíso mutante

En una visita de representantes de gobiernos humanos a uno de esos hábitats, Magneto deja claro que los mutantes son plenamente conscientes de que ellos son los verdaderos dueños del planeta pero que han decido quedarse con solo una pequeña parte del planeta y dar regalos a la humanidad para que haya una coexistencia pacífica. Pero hay que dejar clara una cosa, la humanidad tiene nuevos dioses. Y en su nuevo hogar los humanos no son bienvenidos y todos los mutantes, incluidos los “villanos”, tengan refugio seguro.

Los gobiernos humanos no van a tener más remedio que tragarse la amarga píldora de la nación mutante ante el incentivo de esas drogas, pero eso no significa que lo hagan de buen grado. Conocemos una nueva organización, Orchis, formada por miembros de todas las agencias de inteligencia del mundo (Shield, IMA, Hydra, Alpha Flight, etc…) y que ha venido monitorizando la actividad mutante para vigilar si se producía su establecimiento como especie dominante. Algo que parece que ha acabado sucediendo. Está claro que en el futuro veremos las acciones que toma Orchis al respecto.

La base en el espacio de Orchis

Hickman es el guionista que por fin ha asumido el papel de del homo superior como próximo paso evolutivo, algo que lleva en el aire desde la gloriosa etapa de Claremont. Parece que el nuevo escritor de los X-Men quiere ir un paso más allá, algo que venía siendo necesario desde hace muchos años. Lo bueno es que lo hace reutilizando ideas antiguas (como la nación mutante o la misteriosa organización que se les va a oponer) pero llevándolas más lejos. En todo el cómic se respira un aroma que recuerda a la etapa de Grant Morrison, sobre todo por la idea de intentar dar un aire moderno y sofisticado a la narración y a las ideas de Hickman.

Lo malo del cómic es que los X-Men como personajes apenas aparecen y cuando lo hacen son apariciones meramente puntuales. Destaca el papel de Xavier como ideólogo de la nueva visión del homo superior y presunto creador (junto a Krakoa) de la nueva nación mutante y las drogas que regalan a la humanidad. Pero en ningún momento vemos su rostro, siempre tapado por un ominoso casco y siempre alejado de los demás. ¿Tendrá algo que ocultar? ¿Es realmente el Xavier que todos conocemos?

El nuevo aspecto de Charles Xavier

Además de Xavier sólo destaca el papel de Magneto como nuevo embajador, un papel que le queda como un guante (sobre todo a la hora de dejar las cosas claras a los humanos) y otra pequeña aparición de Cíclope estableciendo que los mutantes son ahora un todo conjunto. Y esa es la idea que subyace en la historia, más que un cómic de los X-Men, es un cómic de mutantes, tratados como raza y siendo el personaje principal de la trama.

Magneto, embajador de la raza mutantes

Lo que no se puede negar es que estamos ante un cómic de Hickman. Su manera de contar la historia, deliberadamente distante e incluso criptica, ese aire de modernidad y sofisticación (impostada dirian algunos) y el uso de los diagramas para mostrarnos información relevante (no olvidemos que también es diseñador gráfico) son sus señas de identidad.

Un ejemplo del gusto de Hickman por los diagramas

El guionista siempre ha querido contar historias de ciencia ficción más que de superhéroes. En este caso tiene la ocasión de narrar que podría ocurrir si una nueva especie más poderosa que la humanidad surgiera en nuestro planeta colocándose en una situación de poder y eso es lo que parece que nos va contar. Hickman no engaña a nadie y el lector sabe de sobra a qué atenerse. Lo tomas o lo dejas. 



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

4 comentarios

  1. Yo no soy de los que echan pestes de los últimos años mutantes porque, tanto en equipos como en series individuales siempre ha habido perlitas, pero, tras leer el Power of X y el House of X, se nota que hay un largo a muy largo plazo y dar un contexto distinto, que termine siendo una obra maestra, un desastre, o ninguna de las dos, ya lo veremos, por ahora, muy bien, aunque la frialdad de Hickman en casi todas sus series no me termina de convencer. Un saludo.

    • Están muy basados en los guiones de Claremont 30 años atrás y eso ME MOLAAAAAAAAAAAA muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho. Eso si, más complejos. Veremos como acaba esto. sólo ha comenzado

      • Juanjo Avilés el

        Buenas Mario. Tienes toda la razón, se nota que Hickman se ha empollado a Claremont, pero también a Morrison y a alguno más. Como le he dicho a Manuel, hay que darle un voto de confianza, pero creo que va por buen camino

    • Juanjo Avilés el

      Que tal Manuel? gracias por comentar y opino lo mismo que tu. Esta claro el plan a largo plazo de Hickman, ya veremos en que queda todo, pero de momento creo que merece un voto de confianza

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