Corrían mediados de los 80 cuando se publicó por primera vez en España una saga de Los Vengadores que nos dejó marcados. Hablo de La saga de Korvac, narrada por el siempre menospreciado Jim Shooter y el nunca suficientemente revenciado George Pérez. Una saga épica, con multitud de personajes y con un enemigo que parecía invencible, inmortal. De hecho lo era. Hasta llegó a matarlos a todos pero, como se suele decir, esa es otra historia. Lo importante aquí es que, entre la multitud de personajes que iban y venían por sus páginas, aparecían unos que calaron mucho más hondo que los demás. El último superviviente de Júpiter, la última mercuriana, el último habitante de Plutón, el único superviviente de Centaury IV y aquel que sabe y su compañera llegaban desde el Universo Marvel del siglo XXXI: los genuinos Guardianes de la Galaxía, los auténticos, los verdaderos, que desaparecieron de nuestras vidas cuando Marvel decidió que molaban más los guardianes del presente. Por suerte, llegan de nuevo a nosotros en forma de tomo recopilatorio de la primera y única serie que tuvieron, Marvel Gold Guardianes de la Galaxia 1: La búsqueda del escudo, publicado por Editorial Panini.
El Miguel Pardeza de los cómics

¿Qué hacía Jim Valentino en Image? ¿Qué hacía un tipo de más de 40 años en la empresa fundada por jovenes (y un niñato) que conmocionaría el mundo del cómic en los años 90? Las virtudes del resto estaban claras: la espectacularidad de Jim Lee, la renovación gráfica de Todd MacFarlane, el trazo de Marc Silvestri, Rob Liefeld… esto, bueno, mejor no seguimos. A pesar de todo uno puede preguntarse cuáles fueron los méritos de Jim Valentino para agregarse a este grupo. La respuesta hay que buscarla en este tomo.
Guardianes de la galaxia fue una colección concebida, escrita y dibujada por Jim Valentino, que se destapaba aquí como un autor completo. Valentino, al igual que muchos de nosotros, sentía auténtica fascinación por esos personajes y cuando le surgió la oportunidad de realizar una serie en solitario con ellos, no se lo pensó dos veces. Agarró a Charlie-27, Nikki, Yondu, Martinex, Vance Astro, Halcón Estelar y Aleta y los situó en su época, en el siglo XXXI, aunque fuese un siglo alternativo creado por Vance Astro de forma accidental, y se dedicó a enlazarlos con el Universo Marvel del siglo XX y presentando nuevos elementos y renovando aquellos que podrían haber sobrevivido. Así, la primera saga lleva a los Guardianes a buscar un artefacto legendario que confiere un gran poder a su portador: el escudo del Capitán América. Ya de paso, que mejor que ver que fue de La Visión o de la armadura de Tony Stark. Y así durante los más de 20 números de los que se ocupó el autor antes de irse de La casa de las ideas en busca de pastos más verdes.

Como dibujante y sobretodo en comparación con los que luego fueron sus compañeros en Image Comics, Valentino tenía sus limitaciones y eso se ve perfectamente a poco que nos fijemos: clasicismo en el dibujo, figuras algo desproporcionadas en ocasiones, falto de espectacularidad,… sin embargo lo suplía perfectamente con su narrativa, con su capacidad para crear tensión, con el contar cosas y no hacer de un cómic un simple planfeto que puedes leerte en la taza del water en menos de cinco minutos (aprende Brian Michael Bendis, Jim Valentino puede enseñarte muchas cosas). De todo el grupo de Image Comics, Valentino fue, junto a Erik Larsen, el autor más completo, el creador más centrado en el conjunto de su trabajo. El resto despuntaban en una cosa (el dibujo) pero flaqueaban mucho en la otra (guión), cuando no destacaban en ninguna de las dos cosas (Rob). Quizás por su veteranía, quizás porque llevaba años trabajando en el mundillo, el caso es que su trabajo en Guardianes de la Galaxia justifica perfectamente que fuese una de las estrellas de Marvel en aquella época.
Poco afortunada, muy duradera
Cuando me tocó en suerte escribir acerca de este tomo y esta etapa, aun no habíamos publicado el fantástico escrito de Adrian de La Fuente, Los Guardianes de la Galaxia: De las viñetas al cine. Adrian es uno de los redactores que más sabe de cómic en esta web. Sus escritos siempre están muy bien documentados, muy bien estructurados y siempre se aprende algo nuevo leyendolos. Por eso me acojoné (literalmente) ya que definía la etapa de Valentino como:
…poco afortunada pero duradera. Poco afortunada en el sentido creativo porque, en general, se innovo poco. Valentino se dedicó a adaptar el Universo Marvel al futuro de Los Guardianes. De ahí que fuera duradera. Podía jugar con todo sin problemas de continuidad ni de coordinación con otras colecciones. Supongo que eso tendría su encanto para muchos lectores de la época dado la duración del proyecto.
Es totalmente cierto. Valentino no innovó ni aportó nada extraordinario a nivel artístico a la leyenda de Los Guardianes de la Galaxía. También hay que decir que, antes de Valentino, los personajes pasaron por las manos de Steve Gerber y eso son palabras mayores. Gerber era un guionista al que, en la redacción de Marvel en los 70, le tenían auténtico pánico, un tipo con unas paranoias y rarezas que venían de su propio subconsciente y que hacía que sus historias fuesen auténticos elementos subversivos dentro de la editorial. Basta leer Howard El Pato y alucinar en cada número con que le dejasen publicar aquello. Para que os hagáis una idea, fue como si Robert Crumb publicase sus ideas en Marvel. De ahí que, cualquier cosa que hubiese pasado por sus manos y llegase después a las de otra autor, por fuerza iba a quedar devaluada.

Pero algo deben tener esos personajes y algo debía hacer bien Jim Valentino porque la cabecera duró 62 números. Quizás eso pueda parecer poco en comparación con la numeración de otras cabeceras, como Amazing Spider-Man, The Avengers, etc pero ya os digo que no. 62 números son 5 años de historias, de enganchar al lector mes a mes. Ya quisieran muchos hoy en día llegar a los 62 números. ¿Qué pasó para durar tanto, incluso cuando se fue Valentino? Las claves hay que buscarlas en los personajes, a cual más misterioso y carismático; en las historias, narradas de una forma que ya no volveremos a ver, con textos de apoyo, con interrupciones en la historia para presentar futuros sucesos y crear tensión; con esa vinculación al Universo Marvel tradicional que convierte la serie en un enorme guiño al lector más veterano; con el oficio de Jim Valentino a la hora de escribir y dibujar, siendo consciente de esas limitaciones que ya he comentado y supliéndolas con veteranía; y sobretodo en la simple pretensión de entretener y no estafar al lector, que ve como su dinero le da un mayor rendimiento al comprar estos números (o este tomo) de lo que obtiene hoy en día con la cacareada narrativa descomprimida que azota a los actuales Guardianes Payasos de la Galaxia.
Así pues, discúlpame Adrian pero yo recomiendo encarecidamente estos Guardianes de la Galaxia sin contar con lo que vino antes y afirmando que es mucho mejor que lo que vino después, o por lo menos que lo que hay ahora. Una serie con un toque retro, ejecutada con mano firme por Jim Valentino en sus primeros números, un canto a la nostalgia y a la vez al futuro del Universo Marvel. No son la Legión de Superhéroes ni pretendieron serlo. Son los auténticos y verdaderos Guardianes de la Galaxía. Dejaos de sucedáneos, sed felices y leed mucho.





Buen post Pedro. Muchas Gracias por haber leído mi post sobre Los Guardianes y por tu valoración positiva tanto del mismo como de mi forma de escribir. Aunque pienso que tú escribes mejor y eres más constante que yo, lo que tiene mucho mérito. :))
Todo depende de con qué lo compares y del enfoque. Si comparas estos Guardianes con los de Gerber siempre pierden por falta de creatividad. Si lo juzgas como producto independiente pues, al menos en sus primeros años, era una de las afortunadas colecciones aceptables de los 90.
El problema que yo tengo con el enfoque retro de series como esta es que, al final, me cansan, por su monotonía. Algo parecido a lo que me ocurre con guionistas como Stern o Gruenwald en sus etapas de Vengadores y Capitán América respectivamente. Al principio disfrutaba de sus etapas enteras y luego, tras segundas lecturas, me quedo con sagas puntuales y lo demás me aburre. No porque no sea coherente y bien construido sino porque el tiempo pasa por ellas. Es verdad que lo que viene después de Los Guardianes no es mejor pero eso ya no me vale para justificar esas etapas en bloque. Pienso que algo parecido ocurre en Los Guardines de los 90. Las primeras historias de Los Guardines de los 90 son aceptables y luego degeneran en aburrimiento.
Lo dicho, muchas gracias por mencionarme. Pienso que muestras más consideración conmigo de la que merezco pero no voy a quejarme. :))
Un abrazo Pedro.