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Reseña de Un avión sin ella. El misterio de la chica que no sabía quién era

Una vez más toca reseñar un álbum europeo que publica en nuestro país Norma Editorial. Esta vez se trata de Un avión sin ella, en el que el guionista francés Fred Duval adapta una novela del popular escritor Michel Bussi, tal y como ya hiciera en Nenúfares Negros, también publicada por Norma. En ambos casos estamos ante una historia de género negro en la que el misterio en torno a un enigma imposible es el motor de la trama. El dibujante del álbum que nos ocupa es el brasileño Nicolaï Pinheiro, un joven brasileño afincado en Francia, que demuestra un talento enorme a la altura del guion que tiene que plasmar en viñetas.

El resumen de la editorial de este cómic es el siguiente: La noche del 23 de diciembre de 1980, un avión de la Turkish Airlines se estrella en el macizo del Jura. Una niña de tres meses sobrevive milagrosamente a la catástrofe, pero su identidad queda en el aire porque había dos bebés a bordo del avión. Así comienza una larga intriga que enfrenta a dos familias muy distintas y que culminará de forma sorprendente cuando la niña cumpla los 18.

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El misterio en torno al cual gira toda la historia es saber quién es realmente la niña que sobrevivió al trágico accidente. Hay que recordar que en los años ochenta todavía no se conocían las modernas pruebas genéticas que sin duda hubieran solucionado el caso en un santiamén. Así que dos familias muy distintas, una humilde y de clase trabajadora y otra rica y perteneciente a la clase alta francesa, pugnan por intentar convencer a los jueces de que la pequeña pertenece a su familia.

En las primeras páginas del álbum asistimos a las primeras investigaciones y al juicio en el que se determina qué familia es la que tiene razón. La familia perdedora contratará a un detective llamado Credule Grand-Duc a tiempo completo para que haga una investigación en profundidad, aunque eso le pueda llevar años e incluso décadas.

La historia se nos cuenta a través de varias líneas temporales que van desde el accidente al momento en el que la joven Lylie cumple 18 años, momento en el cual recibe el libro en el que el detective ha recogido toda su investigación, desencadenándose los acontecimientos de forma trágica una vez más.

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Credule Grand-Duc resuelve el misterio

El principal eje vertebrador de la historia es la investigación de Credule Grand-Duc, recogida en un libro que entrega a Lylie y que vamos a ir conociendo a lo largo de las páginas del álbum. A lo largo de los años el detective llega a intimar con la familia que acoge a la joven, pero no logra solucionar el misterio a pesar de las pruebas genéticas. Algo que consigue de manera totalmente inesperada al principio de la narración, aunque es asesinado justo en ese momento. Por eso toda su investigación la “leemos” en el libro a la par que los personajes en el presente, mientras asistimos a las funestas consecuencias que puede tener para Lylie y sus seres queridos no saber quién es realmente.

Lo bueno del relato es que nada es lo que parece y hay múltiples giros de guion que van descolocando una y otra vez al lector. Al principio parece que vamos a estar ante la enésima lucha de clases entre ricos y pobres pero la historia acaba ofreciendo mucho más gracias a una historia que dosifica de manera magnifica la información y a un gran tratamiento de los personajes, en los que, como en la vida real, ni todo es blanco ni todo es negro.

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Lylie con su hermano Marc y el libro del detective

También hay que señalar que la historia es algo tramposa en algunos momentos, jugando al despiste unas veces y dejando que las emociones de los personajes tomen el control de la trama otras, pero de todas maneras, la manera de cerrar una historia tan compleja y el completo control de los personajes que demuestra el escritor, hace que estemos ante una de las mejores lecturas del año.

Para subrayar esa impresión, nada mejor que un gran dibujo a la altura de una gran historia. Y eso es lo que nos ofrece Nicolaï Pinheiro. Con un estilo claro y preciosista y un uso perfecto de la línea clara y el color, el arte de Pinheiro logra acompañar la trama de manera perfecta. Ayuda y mucho el uso de unos encuadres cinematográficos que hacen que la atención del lector se centre en los detalles importantes a la vez que mantiene un ritmo narrativo constante que hace que las páginas se devoren. Y un diseño de personajes que refleja de manera perfecta su personalidad, algo muy importante en este tipo de historias.

La edición de Norma recoge el álbum original en una edición de 176 páginas en tapa dura con un papel de calidad y a tamaño grande (23,5 x 31), el típico que usa la editorial para sus obras europeas. La única pega es la total ausencia de extras, algo que hubiera enriquecido el álbum. El precio de venta es de 35 euros.

En resumen, Un avión sin ella es una de las mejores lecturas de las que he podido disfrutar últimamente. Tiene todo lo que tiene que tener una buena historia de misterio. Un enigma irresoluble, una historia bien llevada en la que se dosifica de manera perfecta la información y unos personajes con los que es imposible no encariñarse y que están perfectamente tratados. Y como guinda del pastel, un dibujo precioso que hace que la historia entre por los ojos. Sencillamente, una lectura obligada.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.
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