Reseña de Un lobo es un lobo: Una historia familiar y animal

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Saludos y sed bienvenid@s a otra reseña de cómic. La obra elegida en esta ocasión es “Un lobo es un lobo”, publicada por Ponent Mon en edición integral, y que es la adaptación en formato de novela gráfica del libro homónimo escrito por Michel Folco. Dicha adaptación corre a cargo del guionista Pierre Makyo, el dibujante Federico Nardo, y el colorista Antoine Quaresma. Para esta edición la traducción es de Fabián Rodríguez Piastri.

Como me ha pasado en otras ocasiones en las que he leído novelas gráficas que adaptaban materiales previos, no he podido leer la obra originaria, por lo que mi valoración se ciñe estrictamente a este tomo integral de Un lobo es un lobo. Pues bien, en esta edición están comprendidos los dos álbumes editados hace algunos años por Glénat, lo que permite que se tenga la oportunidad de leer de forma completa la historia.

¿De qué va Un lobo es un lobo? Os comparto la sinopsis oficial de la obra:

Marzo de 1763. En la comarca de Racleterre, Apolline y Clovis Tricotin tienen quintillizos: Clodomir, Pépin, Dagobert, Clotilde y Charlemagne. De los cinco, Charlemagne, el último en nacer, es el más astuto. Parece incluso tener el don de hablar con los animales.

Los cincos hermanos son inseparables y enseguida manifiestan una rabia de vivir y existir fuera de lo común que les conducirá, muy temprano, a un destino de pesadilla salpicado de periodos en ocasiones luminosos y a menudo divertidos. Estos entrañables hermanos no tardarán en ser conocidos como “los Matasietes de Racleterre”.

Me gustaría hacer una observación sobre la sinopsis, ya que una vez que se empieza a leer el tomo, éste no está tan centrado en los quintillizos como pudiera parecer en un principio. Y hago la advertencia porque quizás os pueda suceder como en mi caso, que al dar por hecho que los tiros iban a ir por ahí, la lectura estuvo un tanto condicionada sobre ello.

Porque el grueso del primer álbum de Un lobo es un lobo está más dedicado a Clovis que a sus hijos en sí. ¿Es eso algo malo? La verdad es que no, porque sí que me gustó lo que se nos contaba sobre Clovis, tanto en su manera de criar a sus hijos, como en todos los acontecimientos que le suceden a lo largo de las páginas.

Es cierto que el suceso catalizador de todo lo que acontece posteriormente es el nacimiento de los quintillizos de Clovis y Apolline, pero como ya mencionaba, la historia en general no está tan centrada en los niños en lo concerniente al primer álbum, sino que ellos tendrán mayor presencia en el segundo y último. Si bien inicialmente tendrá una presencia muy destacada la figura de Clovis, a medida que sus hijos vayan cumpliendo años, iremos viendo poco a poco la manera en la que conforman una piña inseparable, creando un lenguaje propio y secreto para comunicarse entre sí, y reaccionando de forma grupal ante cada suceso bueno o malo que ocurra en sus vidas.

Lo anterior quedará patente cuando, por azares del destino, los hermanos sean separados y cada uno viva con una gente diferente. Ahí creo que es cuando la narración pierde fuelle, porque se centra principalmente en Charlemagne, que tiene un don para hablar con los animales, y que intentará encontrar su lugar en el mundo separado de su familia pero rodeado de animales.

En cuanto a la labor de las personas implicadas en la parcela creativa, he de decir que Makyo, que consigue algunas escenas bastante buenas en el primer álbum (en especial algunas con Clovis de actor principal), también tiene decisiones incomprensibles más adelante. No le veo mucho sentido al hecho de centrarse solamente en uno de los quintillizos en el grueso del segundo álbum, ni tampoco me ha dejado satisfecho el final de la historia, pues va un poco contra lo que se ha intentado mostrar antes de la unidad familiar.

¿Hace un mal trabajo el guionista de Un lobo es un lobo? Sí y no. La narración es fluida, en ese sentido no me he aburrido, y sin ser una constante, hay momentos cómicos que he disfrutado, como también escenas más traviesas por las gamberradas de los niños. Pero al margen de eso, a los buenos aciertos que tiene Makyo se suman algunas malas decisiones que ya he comentado, o detalles como la forma un tanto forzada en la que se nos revela el don de Charlemagne de hablar con los animales, que es casi de casualidad en sus inicios. Haciendo balance le doy un aprobado, pero nada más allá.

Si me deja algunas dudas la parte del guion, la del dibujo no me deja ninguna en absoluto, porque Nardo, a quien no conocía, hace un trabajo espectacular, sin nada que objetar. Su estilo tiene mucha atención por el detalle, tanto en el diseño de personajes como de escenarios y decorados, y logra dotar de mucha expresividad a los personajes, cosa que no todo dibujante consigue con demasiado éxito.

Tranquilamente os aseguro que el dibujo es lo mejor de Un lobo es un lobo, y ya por eso merece la pena darle una oportunidad a la obra. El color de Quaresma casa a la perfección con el arte de Nardo, por lo que obtenemos ese siempre agradecido combo de gran dibujo y perfecto coloreado.

¿Merece la pena Un lobo es un lobo? Pues DEPENDE. Si nos ceñimos a la historia en sí y su desarrollo, deja un sabor un tanto agridulce, como si se hubiese cerrado de una manera un tanto discordante con todo lo anterior, y los fallos y aciertos que os he comentado. En base a eso no es un desastre, pero tampoco algo sobresaliente. Si valoramos el dibujo… sí que merece la pena, por descontado. Ya es cuestión de darle una oportunidad o no en base a las sensaciones que os despierte.

Por último, la edición de Ponent Mon es de tapa dura, y este integral contiene los dos tomos que conforman la historia, que queda bien cerrada. hasta que volvamos a coincidir, podéis leer aquí más de nuestras últimas reseñas de otras obras de la editorial, como las de “Convictos“, “Tango. Integral 1“, “Rani. Integral 1“, “Wannsee” o “Los Aristócratas“. ¡Un saludo!



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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