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Retro-Análisis: Fahrenheit 451 (1966). Bradbury adelantó la actualidad

Basada en una obra de Ray Bradbury datada en 1953, Fahrenheit 451 nos traslada a una sociedad censurada donde la cultura de los libros está prohibida (y con ello el acceso a pensar por uno mismo) para volverla más controlada, dócil y libre de conflictos sociales. Podemos decir que Bradbury adelantó la actualidad de la sociedad en las páginas de su libro.

Cuando la ficción retrata la realidad décadas antes

En 1953 los televisores estaban comenzando su andadura por las casas en países como Inglaterra, pero el autor de la obra en que se basa esta película del siempre brillante François Truffaut, adelantó la dependencia de nuestra sociedad actual a los aparatos tecnológicos. Smartphones, redes sociales, televisores inteligentes, realidad virtual. En ese mundo que nos muestra Bradbury, existen lo que podemos llamar «paredes parlantes» que son lo que hoy conocemos como las SmartTV.

En esos aparatos, el personaje que interpreta de manera convincente una gran Julie Christie (hace dos papeles en la película) de nombre Linda, para sus ratos de ocio viendo lo que emiten a través de ese muro parlante. Noticias, salseo social, etc. Pareciera que Bradbury adelantara la televisión basura y sectaria, el entretenimiento vacío de valores culturales, algo cotidiano en nuestros tiempos.

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Puntos que nos hacen recomendaros esta película

El mundo que rodea a los protagonistas. Truffaut utiliza una estética minimalista y surreal, con elementos despersonalizados. Interesante como detalle el hecho de que los créditos iniciales son narrados por una voz en off en lugar de verlos escritos, lo que refuerza el hecho de que lo escrito está prohibido. Retrata una sociedad sin palabras ni profundidad.

Los lugares donde se rodaron las escenas incluyen barrios modernos británicos donde abunda el estilo brutalista, cosa que ayudó a implementar una ambientación impersonal. Eso retrata la intención de la sociedad de eliminar todo lo que pueda resultar individual y diferente. Todas las casas parecen la misma.

Evidentemente estamos hablando de una película confeccionada en los años 60 del siglo pasado, por lo que los efectos visuales y de todo tipo están limitados. Así y todo, el uso de las pantallas colgadas de la pared a modo de televisores o las cámaras de vigilancia que «brindan» seguridad al ciudadano son reflejos de cosas que tenemos normalizadas hoy en día. A destacar también la banda sonora de un gran compositor colaborador habitual de Alfred Hitchcock, Bernan Herrmann el cual realizó una composición que fue inspiración para otros músicos.

La tecnología retrofututista es otro punto a destacar, el diseño de todo lo que tiene que ver con el equipo de bomberos como ejemplo. Esos uniformes, el vehículo en el que se trasladan de un sitio a otro, la manguera que en lugar de tirar agua para apagar incendios utiliza combustible para causarlos y, para llevar a cabo las purgas ideológicas (quemando libros), nos presenta un mundo donde el libre albedrío no existe.

En la categoría de actuaciones podemos destacar aparte del protagonista Guy Montag en la piel del sobrio Oskar Werner, a la siempre bella y convincente Julie Christie en dos papeles. El de la mujer de Montag, Linda, una persona sumisa, pasiva, conformista con la sociedad en la que vive, y por otro lado, Clarisse, la razón por la que Montag se hará las preguntas pertinentes para su propio desarrollo personal.

Es una libre pensadora, es curiosa, despierta, sensible. Todo lo que no es Linda. Aparte podemos destacar en este apartado al jefe de bomberos, el Capitán Beatty, interpretado de manera convincente por Cyril Cusak.

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Sobre qué temas trata Fahrenheit 451

Aislamiento social. Con el detalle de las llamadas «paredes parlantes» (pantallas de TV) y auriculares, Bradbury nos muestra en su libro, y luego Truffaut en la película, cómo la sociedad puede llegar a aislarse de la realidad. Igual que Linda, que prefiere la alineación a saber realmente qué pasa en el mundo en el que vive, hoy en día mucha gente vive conectada a la tecnología de manera parecida y deshumanizándose en el proceso.

El uso de la tecnología como adoctrinamiento. A través de la prohibición de consumir literatura de cualquier tipo (quemando los libros y deteniendo a sus propietarios), el sistema controla el pensamiento de las personas. Eso sumado a los medios de evasión e «información» (televisores, megafonía, etc) comporta una sensación en la sociedad de control, sumisión y relajación virtual que limita el sentimiento crítico del ser humano. Pareciera que Bradbury hubiera viajado a través del tiempo hasta la actualidad por la gran similitud que su idea tiene con lo que son hoy en día las llamadas «redes sociales».

Pérdida del sentimiento crítico vs resistencia a través del conocimiento. La novela, y la película nos muestran cómo la sociedad que presenta Bradbury prefiere la distracción constante y la comodidad de un ámbito sin convivir con preguntas incomodas y sin la más mínima reflexión. En nuestros días, por ejemplo, la educación se enfrenta al reto de fomentar el pensamiento crítico en contraposición a la sobreinformación superficial de las redes sociales.

La resistencia del conocimiento nos viene plasmado en la película por los llamados «hombres-libro» que representan quizás a lo que hoy en día podrían ser movimientos culturales, bibliotecas, espacios de pensamiento libre. Gente que se rebela en contra de que la sociedad se convierta en un lugar gris, donde todo pueda ser manipulado.

La película, y mucho más la obra literaria, representa muy bien la lucha de la cultura por sobrevivir al avance imparable de la tecnología y a los inputs negativos que tiene (también los tiene positivos evidentemente).

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A quién le recomendamos Fahrenheit 451

A todos los que os guste la ciencia ficción con un presupuesto ajustado, a los que (como me pasa a mí) seáis fans del cine del director de origen francés François Truffaut y, cómo no, a quien quiera descubrir joyas del cine contemporáneo que quizás le hayan pasado desapercibidas. Como decimos más de una vez en esta sección, la mejor forma de aproximarse a este tipo de cine (y en general a todo el llamado «cine clásico») es de manera generosa y con «open mind». Tenemos que tener en cuenta siempre, que se trata de cine hecho más de 50 años atrás (en 2026 cumplirá 60 años), con lo que eso conlleva.

Os dejamos un par de enlaces a artículos relacionados con Ray Bradbury. Sobre tres de sus obras. Crónicas MarcianasCementerio para Lunáticos y Zen en el Arte de escribir.

 

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