“¿Qué miráis vosotros? No sois más que una pandilla de cretinos. ¿Y sabéis por qué? Porque no tenéis huevos para ser lo que quisierais ser. Necesitáis personas como yo, necesitáis personas como yo para poder señalarlas con el dedo y decir: “Ése es el malo”. Y eso ¿en qué os convierte a vosotros? ¿en los buenos? No sois buenos. Simplemente sabéis esconderos, sabéis mentir. Yo no tengo ese problema, yo siempre digo la verdad, incluso cuando miento. Así que dadle las buenas noches al malo. Es la última vez que vais a ver a un malo como yo.”
Aunque me había propuesto hacer los retroanálisis dentro de un mismo género, el de la espada y brujería, he decidido salirme del tiesto. Y es que recientemente he vuelto a ver una de esas joyas que el cine te regala (a lo mejor dentro de veinte años la Mad Max del 2015 es otra de esas joyas a las que me refiero). Hablamos de Scarface, El precio del poder. Su cartel ocupa sitio preferente en mi habitación junto a Ash y su Ejército de las Tinieblas y Pulp Fiction.
¿Y porqué El precio del poder? Sencillo, las nuevas generaciones solo ven pelis de superhéroes y remakes, aunque de esto ya ha hablado mi compañero Raúl Sánchez. Así que he decidido que es hora de que conozcan una película que debería figurar en cualquier lista de mejores películas. A todo esto, El precio del poder sin llegar a ser al menos para mi un remake, que lo pretendía, está basada en el Scarface de Howard Hawks. La película tendrá varios pilares fundamentales: Martin Bregman, el productor que tras ver la original Scarface, vio un potencial enorme en la historia, una escalada al poder y posterior caída a los infiernos. Será Oliver Stone quien se encargase del guión. Al Pacino fue otro enamorado de la película de Hawks por lo que apostó por el proyecto. ¿El director? Uno lógico, Sidney Lumet que venía de colaborar con Al Pacino. Será Lumet además quien traiga ideas novedosas para la película. Lo primero trasladar la acción a Miami y Colombia y lo segundo cambiar el alcohol, eje central de la primera historia, por las drogas. No obstante Lumet por diferencias creativas acabó bajándose del barco. Brian de Palma acabaría tomando las riendas. Gran elección, y es que la unión Stone-Pacino- Palma nos da una de las mejores películas de la historia del cine.
Tony Montana es un cubano repudiado por su país como tantos otros, escoria, personajes de baja calaña, que sobreviven a base de sangre. Soltado en Estados Unidos en el histórico éxodo del Mariel, se autoproclama como preso político, pero su amplia cicatriz en la cara delata sus antecedentes. Pronto con su inseparable amigo Manny emprenderán la búsqueda del sueño americano. Para ello conseguirán trabajos fuera de lo habitual, uno de ellos trata sobre el asesinato de Emilio Rebenga, matarlo significa ser ciudadano americano. Gran escena la que nos regala Brian de Palma con la muerte de Rebenga, nunca un personaje desconocido y con tan poco metraje pudo quedarse en la retina del espectador como lo hace Rebenga, «culpa» de ello lo tiene los sublimes planos del director. Y así toda la película. Grandes frases y grandes escenas que se van intercalando a lo largo de casi tres horas que pasan en un suspiro, y eso es un gran mérito, la ausencia de bajones de ritmo. Asi destacar la escena de la motosierra, escena impactante que toda gran película de gangster debe tener. O la parte en que Montana muestra sus principios, y es que se puede ser un «motherfucker», un «bad guy» pero siempre hay principios. Hablamos de la escena del coche bomba con el sicario de Suso.

Pacino nos regala una de esas inolvidables interpretaciones, y es que el es Tony Montana, un jodido hijo de…, que ama, que respeta, que odia. En definitiva un personaje que está dispuesto a comerse el mundo, como dice la célebre frase del filme “The World is yours”. Lo malo es que cuando llega a la cima se ve solo, lo tiene todo pero para haberlo conseguido ha sacrificado otras tantas cosas, como su mujer, su amigo y su familia. Al final nunca una caída dolió tanto. Y la de Tony es una caída de proporciones bíblicas.
El reparto lo completan Michelle Pfeiffer, Steven Bauer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia, Miriam Colon o F. Murray Abraham.
Mención especial también a Giorgio Moroder, autor de la banda sonora, música electrónica ya considerada de culto, como la misma película.
Curiosidades de la película
Seguramente las conoceréis y sabréis más, yo hago una pequeña selección de las que me se, seguramente en internet pululan muchas más. Para emperzar la anécdota más conocida y es que la película cuenta con el Record Guinnes de dudoso gusto, todo hay que decirlo, de película con palabras mal sonantes, hasta 206.
Hasta en tres ocasiones la MPAA le otorgó a la película la calificación de «X», para mayores de 18 con contenido muy fuerte. Finalmente consiguió la calificación «R».
El videojuego Grand Theft Auto Vice City (2002) toma como referencia a la película, de hecho el protagonista, Tommy Vercetti está basado en Tony Montana. Además la masión de Montana sale en el videojuego. Posteriormente Scarface tuvo su propia versión de videojuego que suponía una secuela, y es que el juego se inicia en el tiroteo de la mansión…
A lo mejor no sabéis que Steven Spielberg, amigo de Brian de Palma, realizó una visita de cortesía al plató. De Palma tuvo la deferencia de ofrecerle la silla de director para una toma a lo que Spielberg aceptó, rodando una toma que corresponde al tiroteo de la mansión.

Un saludo y sed felices y si no han visto esta joya ya tardáis.




Muy buen post de una película muy necesaria. Hay que decir que en la película original el protagonista entremezcla español e inglés con resultados inolvidables.
Una de las frustraciones del director de la película siempre fue el tema de la fascinación que luego ejercía el protagonista de la película, Tony Montana. A la gente «le molaba» demasiado toda su forma de hablar llena de tacos, de «joder», de frases molonas («cuando me jodes, jodes con el mejor»), de macarrismo puro y duro, de hacer todo por «pelotas». El objetivo no era aplaudir a un sujeto que está dispuesto a sembrar de dolor y muerte para hacer lo que se le antoje…pero la gente, al ver la película, es lo que hizo. Alzo a Tony Montana como un héroe, como alguien admirable, como alguien de quien imitar las frases o filosofía de vida.
Grandísima película, pero profundamente malinterpretada. Quizás la culpa no fue de los directores, sino del medio: es complicado poner de protagonista a alguien despreciable en el cine. Como vemos todo desde la perspectiva del protagonista es complicadísimo no justificar o ennoblecer sus actos y pensamientos. Es un defecto muy serio del cine frente a la literatura, por ejemplo.