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Crítica de Smile (2022), a gozar pasándolo mal.

Hubo un tiempo en que uno iba a ver una película de miedo a…pues eso, a pasar miedo. Por suerte (para algunos, por desgracia), en los últimos años ha aparecido una corriente mal llamada “terror elevado”, con directores como David Robert Mitchell, Robert Eggers o Jordan Peele, que se aleja del susto fácil para adentrarnos lentamente en atmósferas malsanas donde el mensaje adquiere una importancia impropia de un género destinado a disfrutar. Sin embargo, el cine, como todo lo que nos hace feliz, no debería entender de exclusiones y, como nos gusta abrazar a todo el mundo, sea de la condición que sea, damos la bienvenida a Smile, el regreso del terror… ¿subterráneo?, el de los sustos de toda la vida, que podéis disfrutar en el cine.

Crítica de Nop en Lascosasquenoshacenfelices

Después de presenciar un incidente extraño y traumático que involucra a un paciente, la Dra. Rose Cotter comienza a experimentar sucesos aterradores que no puede explicar. A medida que un terror abrumador comienza a apoderarse de su vida, Rose debe enfrentar su inquietante pasado para poder sobrevivir y escapar de su nueva y horrible realidad.

Vamos al meollo. ¿Me ha gustado la película?

Pues sí. Claro que sí. Que si no, no estaría escribiendo un artículo sobre una película estrenada hace una semana en cines que no estaba presente en ninguna de las listas de lo más esperado del año.

Y Smile me ha gustado porque funciona plenamente en lo que importa en una película. En forma y fondo.

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No esperéis en Smile el acercamiento al terror de películas como It follows, Nop o La bruja. La película es de las de terror de toda la vida. De sustos esperados y no tan esperados in crescendo y una trama concisa y que se dirige a nosotros de forma cortita y al pie, sin dobles sentidos ni mensajes crípticos carne de foro de internet.

En ese sentido, lo mejor que se puede decir de Smile es que da lo que promete. Lo que no es fácil en el cine actual.

Pasemos al fondo, al mensaje. Hemos dicho que Smile es puro disfrute terrorífico. Lo que, por cierto, daría para otro artículo. El cómo uno disfruta en el cine pasándolo mal. Insisto, esto es asunto que da para otro artículo; no me quiero enrollar más de la cuenta.

El hecho de que Smile sea terror sin pretensiones no quiere decir que su historia no esconda un sustrato reflexivo. Otra cosa es que Parker Finn, director que debuta con esta película, no deja que el mensaje sobrepase la diversión que nos ofrece Smile con cada uno de sus sustos.

Lo que es muy positivo, porque la sutilidad de dejar traslucir el mensaje sin subrayarlo hace que nos identifiquemos con su protagonista, una estupenda Sosie Bacon (por cierto, hija de Kevin Bacon, al que queremos profundamente).

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¿Y cuál es el mensaje? Sin destripar la película, a lo que asistimos es a la progresiva desconexión de la realidad de una psiquiatra a la que comienzan a sucederle cosas extrañas que solo ella puede ver…

Tal vez sea porque soy psiquiatra, pero me es imposible no establecer un paralelismo con la enfermedad mental, en la que, en sus casos más graves, tu mundo se derrumba y únicamente encuentras la incomprensión y el rechazo de los que te rodean. Y encima, incluso en el improbable caso de que caigas en la cuenta de lo que está ocurriendo, no puedes resolverlo por ti mismo. Necesitas la ayuda de una sociedad que te da la espalda. Una tragedia en la que todavía queda mucho que avanzar, por mucho que se estén empezando a visibilizar los trastornos mentales.

En definitiva, Smile es una película de terror de las de toda la vida, que da lo que promete. Tiene sustos, ambientes ya conocidos (psiquiátricos, cabañas perdidas, casas oscuras, cárceles…), y una trama sencilla y bien planteada. Lo mejor, que funciona. Te mete el mal rollo en el cuerpo y la tensión aumenta progresivamente a medida que avanza la película. Vamos, lo esperable en toda película de terror.

Encima, su sustrato, toda una reflexión sobre el abandono, la incomprensión y hasta la indefensión que sufre la persona con una enfermedad mental, nos alcanza directo en el corazón entre grito y grito. Encima, el leitmotiv villanesco de la película es el lado perturbador de la sonrisa… ¿Un buen zasca al pensamiento positivo? Me has ganado para siempre, Parker Finn.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Comecocos. Intento aprender como si viviera para siempre y vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.
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