Análisis de The Expanse. Temporada 4. Episodios 6 a 10

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Cierre de nuestro análisis de la cuarta temporada de The Expanse, la gloriosa serie basada en la saga de novelas de James S. A. Corey que ha sido, enhorabuena, rescatada de la muerte por Amazon Prime.

Bienvenidos, nuevamente, al encuentro con la que una de las más grandes series de ciencia ficción de todos los tiempos: The Expanse. Retomamos nuestro recorrido para reseñar y analizar lo que nos queda de la cuarta temporada: los episodios del 6 al 10. Antes, por supuesto, cumplo en recordarles que pueden echar un vistazo al análisis de los cinco episodios anteriores o, si lo deseasen, ver cualquiera de los anteriores resúmenes de la serie. Por último y antes de comenzar a reseñar, advierto a quienes aún no hayan visto la temporada que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA.

Onda Expansiva y Tsunami

Tal como habíamos visto al final de nuestra reseña anterior, una enorme explosión se produjo en un archipiélago al otro lado del planeta, la cual es vista desde las naves que se hallan en órbita, particularmente la Rocinante.

Holden, en el campamento de los colonos, es puesto al tanto de que la onda expansiva llegará hasta ellos, siendo luego sucedida por un gigantesco tsunami que barrerá el continente provocando una descomunal inundación. En este punto, debo confesar que la cosa me recordó mucho a Interestelar, pero no sé si tiene sentido ponerse a rastrear quién influyó a quién, ya que tanto La Quema de Cíbola (novela de James Corey en la cual esta temporada se basa), como el mencionado filme de Christopher Nolan, vieron la luz casi a la par en 2014, así que dejémoslo en coincidencia y volvamos a la trama que nos ocupa.

La primera idea que surge es una evacuación rápida utilizando las tres naves que se hallan en órbita: Rocinante, Edward Israel (de la RCE) y Barbapiccola (de los colonos). El problema es que, al producirse la explosión, los motores de fusión de las mismas han quedado inactivos, viniendo así a confirmar que está operando algún sistema de defensa remanente de millones de años atrás cuando tuviera lugar el enfrentamiento entre los creadores de la protomolécula y los habitantes originarios de Ilus.

La situación es doblemente crítica para la Barbapiccola, pues tiene una órbita más en descenso que el resto y, al parecer, está siendo succionada por la gravedad del planeta sin forma de aumentar su velocidad o corregir la trayectoria para escapar a lo que se avizora como un inminente final.

En Ilus reciben, desde el espacio, la desalentadora noticia de que la evacuación no es posible y se les ofrece como solución alternativa el guarecerse en el interior de las ruinas. Habiendo ya pasado la onda expansiva y devastado el campamento, el plan, entonces, se pone en marcha mientras Holden intenta, como puede, mantener unidos a los grupos antagónicos. Tras abrir con un explosivo la entrada de la estructura, logran entrar todos y cerrarla justo a tiempo con la llegada del tsunami.

Tensiones, Bacterias y Babosas

A partir de ese momento, permanecen allí dentro a la espera de que se retiren las aguas. Pero las cosas no son fáciles; por un lado y como era de prever, la convivencia entre los grupos se hace tensa, en particular entre los colonos y los liderados por Murtry. Estos últimos disponen de más víveres para sobrevivir hasta que sea posible salir al exterior, pero Murtry, desde luego, no está dispuesto a compartirlos: ya antes venía queriendo eliminar a los colonos, así que para él sería un problema menos. Y casi gratis…

Pero además de la obvia tirantez, también la bioesfera planetaria les empieza a jugar en contra. Sin discriminar grupos ni facciones, extraños microorganismos están afectando la vista de todos. Elvi Okoye, bióloga llegada con la misión de la RCE pero que no adhiere a los móviles ni a los métodos de Murtry, logra analizarlos y llega a la conclusión de que los mismos se alimentan del humor vítreo, es decir que, en poco tiempo (un día a más tardar) todos estarán ciegos. Según lo que recuerdo de la novela, allí hay una diferencia, pues tal afección no tenía, en la misma, lugar dentro de la estructura sino al aire libre, dado que los organismos parásitos llovían desde las nubes del planeta.

Pero volviendo a la serie y como si no hubiera ya suficientes problemas, desde el techo de la estructura caen también unas babosas verdes con neurotoxinas que enloquecen y luego matan al simple contacto (en la novela brotaban del piso), razón por la cual hay que cubrirse bajo toldos improvisados.

A la doctora Okoye le llama la atención que, a esa altura, todos tengan la vista afectada salvo Holden, razón por la cual lo somete a estudio: para su decepción, no encuentra nada extraño salvo la presencia de células cancerígenas, ante lo cual Holden le comenta que, desde el incidente radiactivo en Ceres, se ve obligado a administrarse permanentemente medicamentos oncológicos. A Elvi se le enciende la luz: son precisamente esos medicamentos los que le están dando inmunidad, así que, trabajando contrarreloj, se pone a producirlos y administrarlos a todos, con lo cual el problema de la vista queda subsanado. Por cierto: otro detalle al margen al comparar con la novela es que la relación entre Holden y la doctora Okoye es mucho más fuerte que como aquí se la plantea y llega al enamoramiento.

El Regreso de Miller

En el espacio, en tanto, la Rocinante está consiguiendo sacar a la Barbapiccola de su angustiante situación a través de un cable que han hecho tras desarmar una red de minería. Sin embargo, cuando está a punto de lograrlo, sufren un atentado dispuesto, al parecer, desde Ilus y por orden de Murtry; la razón está en que los colonos han cargado litio a bordo de su nave y él no está dispuesto a permitir que lo saquen del planeta, más aun cuando, de acuerdo a los últimos acontecimientos, es probable que tengan que marcharse todos de allí. Por lo pronto, el resultado inmediato es que la Rocinante ha logrado corregir en parte la trayectoria de la Barbapiccola, pero no totalmente y, en todo caso, solo han conseguido retrasar el final.

En Ilus, los conflictivos grupos de refugiados siguen dentro de la estructura y a la espera de que se retiren las aguas. Holden recibe una nueva visita de Miller, a quien recrimina haber estado ausente durante tanto tiempo. Es entonces cuando se entera de que, aparentemente, hay dos versiones de Miller: uno es un investigador o espía enviado por la protomolécula y el otro es él mismo, o su conciencia, en los momentos en que logra liberarse de ella, lo cual no le es fácil.

Miller guía a Holden en el interior de la estructura hasta llevarlo a un hoyo negro rodeado de luz que, según él, es algo así como el núcleo desde el cual se articula todo el sistema defensivo del planeta: la forma de desactivarlo sería que él tomara alguna forma material y se arroje dentro, pero para ello necesita la ayuda de Holden.

En ese momento, llega Elvi, quien informa que se han producido incidentes entre Murtry y Amos, razón por la cual Holden regresa inmediatamente para tomar cartas en el asunto. El episodio se ha generado porque Murtry ha querido ir tras Holden, ya que tiene interés en controlar el sistema defensivo del planeta y desconfía de las intenciones de éste, ya que todos los extraños incidentes en Alpha comenzaron en coincidencia con su llegada.

Amos ha tratado de detenerlos, generándose así un tiroteo en los túneles en el cual éste tiene, incluso, que ultimar a su amante Chandra, aunque es herido por Murtry (en la novela, incluso, pierde un par de dedos). Al llegar Holden, éste logra herir y reducir a Murtry, pero se niega a matarlo sino que lo deja detenido para que sea luego puesto a disposición de la justicia por sus actos de abuso de poder.

Mientras todo esto ocurre, Elvi ha quedado junto a Miller y hasta se ha comunicado con él, quien, uniendo chatarra, se ha transformado ahora en una especie de gran insecto metálico y le pide a ella que lo ayude a arrojarse hacia el hoyo negro, cosa que, efectivamente, hace. El sistema de defensa queda desarticulado, con lo cual Miller se ha sacrificado una vez más; una pena porque es un gran personaje y ya no lo volveremos a ver aunque, con toda esta cuestión de la protomolécula nunca se sabe y, después de todo, ya lo habíamos perdido una vez.

Las estructuras se abren y logran salir fuera, ya con las aguas retiradas. Juntamente con ello, los motores de fusión ha vuelto a funcionar en las naves, lo cual significa que la Barbapiccola está ahora a salvo.

Ya con las cosas al parecer en orden, Naomi pesca una transmisión desde el otro lado del anillo en la cual se ofrece recompensa por Marco Inarios. Sabiendo que su hijo Filip se encuentra con él y está, por ende, en peligro, envía un mensaje a nuestro viejo conocido Fred Johnson pidiéndole el favor de que lo localice.

Mientras tanto, lejos de allí…

A todo esto, en Marte, el grupo con el cual Bobbie Draper venía trabajando en los muelles ha, al parecer, caído en una trampa y sufrido un atentado.

Ella, en particular, logra salir con vida y se pone en contacto con Avasarala para comunicarle que acepta el ofrecimiento que, en su momento, ésta le había hecho para trabajar a su lado. Sin embargo, esta aceptación cae en un momento inoportuno ya que, en la Tierra, la secretaria general de la ONU acaba de perder las elecciones (y, por lo tanto, el cargo) ante su rival Nancy Gao.

En la zona del cinturón, Ashford está decidido a ir tras Inaros, de quien ha descubierto que sus naves se mueven con tecnología marciana, lo cual vendría a confirmar que existe una conspiración conjunta entre Marte y los grupos radicalizados.

Logra interceptar y abordar la nave en que Inaros viaja e incluso llegar hasta él, pero cuando está a punto de eliminarlo, es sorprendido por el propio Filip, el hijo al que Naomi está queriendo encontrar, con lo cual nos enteramos que ya está trabajando junto a su padre. Invertidos así los términos, Ashford termina como cautivo de Inaros y es arrojado al espacio aunque, previo a ello, ha grabado toda su conversación con el líder terrorista e, inclusive, a último momento, logra enviarla a alguien.

Inaros, mientras tanto y ya ahora sin obstáculo a la vista, prepara un atentado contra la Tierra que consiste en capturar y arrojar un asteroide hacia ella.

Balance Final de la Temporada

Y así hemos llegado al final de una temporada que, como hemos señalado en nuestra reseña anterior, tiene, al igual que la novela en que se basa, un carácter transicional. La apertura del anillo nos ha arrojado hacia nuevos horizontes pero, al parecer, la protomolécula no da tregua y está presente allí donde la humanidad pretenda dar sus próximos pasos.

Aun así, no desaparecen los problemas mundanos de este lado del anillo. El triple conflicto Tierra – Marte – Cinturón ha entrado en una etapa nueva ya que el anillo ha cambiado el equilibrio de poder arrojando hacia un futuro incierto a Marte, que, de este modo, comienza a tener algunos objetivos en común con los terroristas del Cinturón. En ese sentido, hemos visto, sobre todo en la segunda mitad de la temporada, como las distintas subtramas que parecían hasta allí algo desconectadas, se van uniendo y cobran sentido en su conjunto. Todo apunta a que Bobbie Draper, a quien aquí hemos visto alejada de los escenarios principales, vuelva a tener un papel importante en la trama central y bienvenido sea porque es uno de los personajes más interesantes.

También se abre una incógnita con respecto a Avasarala, de la cual, conociéndola, bien sabemos que no se va a quedar inactiva por el solo hecho de estar fuera del gobierno. Por cierto, sería bueno que al personaje le bajaran un poco los decibelios ya que en esta temporada se lo ha visto algo acelerado y exagerado.

Tal como veníamos señalando, se advierte una mayor producción y, sobre todo, la presencia predominante de espacios abiertos aunque, insisto, extraño en particular mis escenas espaciales, que están presentes pero sin ser dominantes como otrora. Así y todo, vuelvo a insistir en cuanto al carácter transicional de esta temporada y, siguiendo la regla que vienen respetando de relacionar cada libro de la saga con una temporada, creo estar en condiciones de aventurar que la próxima será formidable si, tal como se ve venir, se basa en la quinta novela de la saga (Los Juegos de Nemesis).

El comprimir los tiempos en la adaptación ha llevado, lamentablemente, a que Murtry no haya sido explotado totalmente como el villano que en la novela es: faltó tiempo para explorar su psicología, así como sus motivaciones y cambios de ánimo. En otras palabras, creo que ha perdido matices con respecto al libro.

En cuanto a Miller y Ashford, desde ya que son dos personajes que vamos a extrañar porque aportaban mucho y eran interesantes.  Lo de Miller, de todos modos, siempre es para tomarlo con pinzas por las circunstancias especiales en que suelen producirse sus muertes; lo de Ashford, en cambio, parece más definitivo. 

Aun con los detalles que hemos ido mencionando, no puedo dejar de destacar que hemos visto una gran temporada que ha logrado mantener el alto nivel de las anteriores y ello no es poca cosa considerando las incertidumbres de la mudanza a Amazon.

Por suerte, The Expanse sigue gozando de buena salud y ha superado la prueba de fuego de llevar a la pantalla el más difícil de los libros. Mis expectativas, por lo tanto y a la espera de la quinta temporada, han quedado altas. Eso sí: los tiempos para que podamos verla los manejará, lamentablemente, la maldita pandemia, que es nuestra propia protomolécula…

Un saludo a todos; cuídense y sean felices.



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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