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Snake Eyes: El Origen (2021) | Me sobran ‘Joes’, Cobra y una hora de película

‘Snake Eyes’ no era una cinta que estuviese esperando con ansia, pero las anteriores de G.I. Joe me habían entretenido y el archiconocido Ray Park como este silencioso ninja me había conquistado. Cierto es que en mi niñez pude disfrutar de la serie de animación de estos héroes en su lucha eterna contra Cobra.  Me acerqué con cautela a este estreno y me ha alegrado y decepcionado a partes iguales.

En ‘Snake Eyes’ me sobra una de sus dos horas

Quizás quienes nos hayamos criado en los 80 y 90 con esas cintas de artes marciales que recordamos con cariño, como El Guerrero Americano, esperábamos algo más de esta propuesta de Robert Schwentke que me ha dejado con un ‘coitus interruptus’ y unas ganas locas de sumergirme en los mencionados filmes.

Snake Eyes

La primera hora de película la he disfrutado como un enano con una propuesta de ninjas al más puro estilo de aquellos clásicos de los 80 y 90 y algunos más recientes como Ninja de Scott Adkins. Ahí estaba la historia de Snake Eyes que se debía haber contado pero de pronto y casi sin darnos cuenta, todo se desmorona cuando aparecen personajes innecesarios, desaprovechados y el guion tropieza y se cae (como se suele decir) con todo el equipo.

Snake Eyes partía con la ventaja de contar la historia de uno de los personajes más queridos de los Joes, pero no deja de ser la historia de la rivalidad entre él y Storm Shadow o del origen de un ninja. Nadie esperaba ni quería Ciudadano Kane.

Los primeros 60 minutos nos van construyendo una trama muy cercana a lo que ya hemos visto en infinidad de ocasiones, pero se hace de una manera dinámica y sin acrobacias de guion. Con algún que otro giro que hace interesante toda esa trama del entrenamiento de los Arishikage, la película crece en torno a ese ‘cine de ninjas’ que muchos hemos disfrutado.

He de decir que mientras estaba viendo esta primera hora de Snake Eyes no entendía las malas críticas que estaba recibiendo, pero es cuando se aleja de lo que he mencionado en el párrafo anterior que comienzan los problemas y todo acaba mal.

El primer problema que le encuentro está en G.I. Joe y Cobra que me sobran de esta ecuación.  La trama principal que mueve y motiva a los dos protagonistas (Tommy y Snake Eyes) es la venganza. Uno contra Kenta y otro contra el asesino de su padre. ¿De verdad era necesario mezclar churras con merinas y fastidiarlo todo? Me saca mucho de la película todo el tema de las armas solo por el simple hecho de poner el logo de Cobra y que veamos que esa organización existe.  No aporta nada a la trama, nada de nada más que para presentarnos a La Baronesa (Úrsula Corberó).  ¿Y Scarlett (Samara Weaving)? Desaprovechar dos pedazos de actrices como ellas con ese guion es para lanzar a los guionistas al agujero de la tercera prueba Arishikage.

Quitando el hecho de que se ha cambiado el origen y la etnia de Snake Eyes, que puede molestar más o menos a los puristas, este largometraje se trata de poner épico en su parte final y lo único que consigue en caer en barrena y estrellarse.

Visualmente funciona y su ambientación en Japón me parece brutal: ese enfrentamiento contra Kenta y sus secuaces en los callejones y terrazas antes de descubrir las armas de Cobra es muy potente. Y el gran problema es que le faltan más de ese tipo de escenas. En las cintas de Stephen Sommers tuvimos coreografías espectaculares entre Snake Eyes y Storm Shadow o acción sin límites con aquella persecución por las calles de París.

Cuando cuentas con nombres como Andrew Koji o Iko Uwais (Triple Amenaza) en un reparto para que repartan (valga la redundancia) hostias como panes y que eso sea el eje central de una película de ninjas. La elección de Henry Golding como protagonista es, como mínimo, desacertada para un personaje tan carismático como Snake Eyes. Cuando comparte pantalla con el protagonista de Warrior, no sabe estar a la altura y su capacidad actoral se resume en poner cara de enfadado porque está buscando al asesino de su padre. Por suerte para Golding, no comparte mucha pantalla con Samara y Úrsula, porque ambas demuestran ser unas grandes actrices pese a lo mal aprovechados que están sus personajes.

Adkins, Scott Adkins es mi Snake Eyes perfecto, y no solo por su capacidad marcial. Cuando has visto casi toda su filmografía te das cuenta que ha crecido mucho como actor y que hubiese encajado a la perfección… lástima que se haga mayor.

Conclusión

La primera hora de película es notable, pero después suspende escandalosamente, ni por asistencia se le puede aprobar.  Un brillante comienzo se ve ensombrecido por un desenlace mal gestionado y con personajes metidos con calzador para ‘fan service’.

Cuando ‘Snake Eyes’ abraza a G.I. Joe y Cobra es el momento en que todo cae en barrena y se estrella.  Lo único que salvo de toda esa trama es a Samara Weaving y a Úrsula Corberó que están muy por encima del protagonista.

Descubrí a Andrew Koji en Warrior y cada día me sorprende más; ha estado tan sobresaliente que se merece un ‘spin off’ de su personaje. Aunque no entiendo la última escena de la cinta en el avión. ¿Después de todo lo que ha ocurrido le damos ese final a Storm Shadow?

‘Snake Eyes’ es un suspenso por culpa de su segunda hora de metraje y su necesidad de meternos a los G.I. Joe en un origen que ni encajan, ni lo necesitaban, ni se les había pedido.

Una decepción pese a la falta de expectativas y eso es más grave aún.

Un saludo desde el sótano de la Batcueva.

Juanma Martín
Amante de DC desde que ví Batman de Tim Burton en la gran pantalla. Crecí con los vídeos Beta y VHS y visitando casi a diario unos lugares extintos llamados videoclubs. Seguidor acérrimo de las tardes de sofá y series, del cine y del "buen" cine más aun. Jugador de rol desde los 14 años y jugador de videojuegos desde los 20. Muy cliché durante gran parte de mi vida.

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