Sólo puede haber una noche de Halloween

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Saludos seguidoras/es del cine slasher y de terror. Para quienes no estén enterados de la noticia, a finales de octubre de este 2018 se estrena “La noche de Halloween“, secuela directa (y con el mismo título, manda perejiles) de la original de 1978, la del mítico John Carpenter. Esta nueva cinta de la saga de Michael Myers borraría de un plumazo todas las secuelas que surgieron a partir de la originaria.

Y esto es algo lioso, porque de aquella había un par de secuelas, con Jamie Lee Curtis en el rol protagonista. Una Jamie Lee que además sale en esta secuela de 2018. ¿A que es divertido esto de la continuidad? Pero bueno, no os preocupéis, porque mi artículo de hoy estará centrado en la película original, ya que, a mi entender, no necesitaba ninguna secuela. Es cierto que Halloween 2 no era una mala continuación y era pasable, pero esto de exprimir la gallina de los huevos de oro convirtió en saga algo que hubiera sido mucho mejor sin expandirse más allá de la primera película.

Es posible que, a estas alturas, todavía no sepáis de qué iba La noche de Halloween, así que por si acaso os dejo un resumen. Durante la noche de Halloween, Michael Myers, un niño de seis años de edad, asesina a su familia con un cuchillo de cocina. El chico es internado en un psiquiátrico, del que huirá quince años más tarde, en la víspera de Halloween. El psicópata volverá a su pueblo para cometer una serie de asesinatos. Mientras esto ocurre, el doctor Loomis, uno de los médicos del psiquiátrico en el que estuvo internado, le seguirá la pista para intentar devolverlo al lugar del que nunca debió salir.

¿Por qué no puede haber ninguna otra noche de Halloween más allá de la de 1978? Por demasiadas razones. Para empezar, el golpe de efecto que supuso la aparición de esta cinta. No es la primera película de tipo slasher que surgió en el cine, pero sí la que abrió la veda para el género, marcando muchas de las pautas a imitar. Como ejemplos de franquicias que surgieron posteriormente están Viernes 13, Pesadilla en Elm Street, o Scream. No solamente estaban los asesinatos de personajes adolescentes, la mayoría estando lejos de sus familias, sino que también hablamos de la muerte y resurrección del villano en la misma historia, confiriéndole un carácter sobrenatural a dicho personaje, además de la inquietud final que eso dejaba. ¿Acaso no traumatiza el hecho de que, después de haberos cargado a un psicópata que lleva una noche intentando mataros, os deis cuenta de que ha desaparecido su cadáver?

Tampoco nos olvidemos de la maestría con la que John Carpenter, un director eternamente infravalorado, dirige la cinta, en la que además co-escribe el guión y pone la banda sonora. Más de una persona, al escuchar la banda sonora de Halloween, y en especial el tema principal, se dará cuenta de que aquella música de sintetizador podía ser tan aterradora como el propio Michael Myers. Porque ahí estaba otro acierto, que era poner la música más espeluznante del repertorio en los momentos de suspense donde Michael Myers andaba cerca. Era como un aviso premonitorio, como aquella radio del Silent Hill que funcionaba tan sólo cuando había monstruos acercándose.

Otro punto a favor de La noche de Halloween de 1978 es lo que le sucede a algunas obras maestras del terror, como pudiera ser La matanza de Texas, que son obras escritas y grabadas en tiempo récord, y con cuatro duros de presupuesto. Si buscáis información en internet, veréis que el guión de la película se escribió en menos de un mes, y el rodaje duró más o menos lo mismo. También queda para el recuerdo el casting, ya que, a pesar de que el presupuesto era muy limitado, se eligió bien. Fue un gran acierto escoger a Donald Pleasence como el doctor que perseguía a Michael Myers, así como elegir a Jamie Lee Curtis de protagonista, a pesar de que era su debut en el cine. No pasa desapercibido el hecho de que Jamie Lee, hija de Janet Leigh (la famosa actriz de Psicosis), fue un gran reclamo publicitario teniendo en cuenta el parentesco y la relación con la famosa obra de Hitchcock.

Antes de ir acabando hay que destacar otro detalle importante. La noche de Halloween era una película donde se sugería más de lo que se mostraba, es decir, no estamos ante una cinta con sangre y casquería a mansalva, ni mucho menos. Precisamente estos elementos estaban presentes sí, pero en una dosis perfecta, muy medida. Porque sí, se puede hacer buen cine ahondando más en el terror psicológico que en el gore visual.

La película dio secuelas, como decía antes, y John Carpenter estuvo presente en un par de ellas como escritor, músico o productor, pero nunca más como director. Eso se notó y mucho. Y ojo, La noche de Halloween no es ni mucho menos perfecta. Me habría gustado tener algunas escenas con el doctor Loomis tratando a Michael Myers, así como un mayor y más eficiente tratamiento de los personajes, que exceptuando la protagonista eran muy superficiales. Pero a pesar de ello es la mejor película de lejos sobre Michael Myers. Al menos en mi opinión.

¿Y para vosotras y vosotros, la película original es la mejor de la franquicia? ¿Realmente necesitaba secuelas, o habría bastado con la primera película?



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en el fanzine "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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