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Análisis de Tales of the Walking Dead. Temporada 1. Episodio 6. Final de Temporada

Llegó a su cierre la primera temporada de Tales of the Walking Dead, la serie de AMC que, creada por Scott M. Gimple y Channing Powell, explora, en formato de antología y con episodios autoconclusivos, distintos submundos del unverso The Walking Dead. Analizamos la sexta y última entrega, cuyo título es La Doña (así, en español) y hacemos balance de los que nos dejó la temporada.

Bienvenidos, caminantes y sobrevivientes, a un nuevo encuentro con Tales of the Walking Dead, en este caso para dar por cerrada, con este sexto episodio, la primera temporada. Decir eso es, desde luego, relativo tratándose de una serie antológica de formato autoconclusivo en que cada episodio cuenta una historia diferente y no hay, por lo tanto, una “conclusión” en sentido estricto.

Teniendo en cuenta ello, lo que uno espera de la última entrega es que tenga la fuerza suficiente para dar sentido final a la temporada o que, tratándose en este caso de un spin-off, arroje alguna sorpresa o revelación ligada a la serie principal o a franquicia en sí. ¿Lo ha hecho? Pasemos mejor a analizar el episodio advirtiendo que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y recordándoles que pueden echar ojo a nuestros análisis anteriores, tanto de esta serie como de las otras de la franquicia.

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Doña Alma

Comenzamos con una pareja de jóvenes sobrevivientes que atraviesan un bosque mientras oímos en off la oración Ave María (la que empieza con “Dios te salve, María…”). Se trata de Eric (Danny Ramírez) e Idalia (Daniella Pineda), quienes buscan un campamento en que refugiarse de los caminantes (nombrados en español “sonámbulos” y agregando así un nuevo nombre a la lista), uno de los cuales les marcha a la zaga y al que aparentemente conocen de antes. ¿Su nombre? Justamente María

the walking dead

Idalia dice saber de una casa en las cercanías, aunque su propietaria es afecta a las prácticas curativas o, diciéndolo más claro, a la brujería. Motivo suficiente para no pasar ni siquiera cerca, pero este este episodio, más que ningún otro, se aproxima al formato de terror clásico en que los personajes hacen lo que nadie en su sano juicio…

La noche y el frío les caen encima, por lo que deciden darse una vuelta. La vivienda está cercada y apenas trasponer el portón, algo nos dice que no deberían estar allí… La dueña, que vive rodeada de iconografía católica, se identifica como Doña Alma (Julie Carmen) y no quiere saber nada con la presencia de la pareja: le intriga cómo supieron del lugar e Idalia le cuenta que fue a través de María. Sin dar demasiada explicación de los motivos, insiste en que deberían marcharse y a duras penas termina aceptando que se queden a cenar y pernoctar con la promesa de largarse al día siguiente.

Eric no se resigna y, durante la cena, quiere saber por qué no pueden quedarse cuando está visto que la propiedad es lo suficientemente grande y hay espacio para los tres. Aun cuando Idalia quiere desviar el tema, se termina poniendo molesto, por lo que Doña Alma pone fin a su hospitalidad y les conmina a marcharse. Él reacciona violentamente y aunque no llega a agredirla físicamente, la mujer sufre un cuadro de descompensación y cae exánime, presumiblemente por un ataque de corazón.

Casa Embrujada

Comienzan los roces entre la pareja: él quiere quedarse con la propiedad “heredada” mientras Idalia, más sensata, prefiere largarse cuanto antes y, para colmo de males, empieza a sufrir aparentes alucinaciones lo bastante reales para dudar si lo son o no. Voces susurrantes repiten en español “esta es mi casa” mientras, en espectrales imágenes, se le aparece la imagen de Doña Alma o, en el sótano, el zombificado cuerpo de María enredado en raíces. En la más surrealista y provocadora escena de la temporada (y quizas de toda la franquicia), Cristos cobran vida en sus crucifijos y se descuelgan para caminar por el piso como ranas.

Eric no cree en nada de lo que Idala le cuenta y le preocupa que quizás esté perdiendo la cordura. Por el contrario, se siente cómodo: hasta ha adoptado al loro de Doña Alma y se ha apropiado de su cama a pesar de las resistencias de Idalia. Está feliz con la casa y evidencia intención de quedarse por largo tiempo o de por vida.

Pero pronto las alucinaciones comienzan a afectarle también a él y las cosas se complican: oye al loro espetarle frases del tipo “¿qué hiciste?” y ve a María viva y consciente pidiéndole que abra el portón para entrar a la propiedad. Eric da la impresión de estar atormentado por culpas del pasado y, en su alucinación, María le amenaza con que “pagarán lo que han hecho”.

Está a punto de permitirle entrar, pero Idalia lo evita a tiempo y se invierten los roles: ahora es ella quien le quiere convencer de que alucina. Ninguno confía en el otro y siguen saliendo a relucir culpas del pasado: Idalia es quien ha matado a María, pero dice haberlo hecho cuando ya estaba convertida en “sonámbulo”. Él no le cree y da la impresión de que nunca lo hizo a pesar de que entre ambos han matado a “los demás” cuando empezaron a hacer preguntas…

Las recriminaciones mutuas siguen arreciando: él a ella por haber ido a parar a esa casa; ella a él por haber “matado” a Doña Alma. La pesadilla se vuelve cada vez peor: el loro aparece muerto en manos de Eric y la casa tiembla en derredor mientras en el exterior Doña Alma sale de su tumba en una imagen reminiscente de Carrie o Evil Dead.

Tratan de huir, pero se encuentran con ella cualquiera sea el camino que tomen. Terminan por enfrentarse y, literalmente, matarse entre sí mientras en el sótano acaban enredados en raíces junto a María y a todos aquellos a quienes han dado muerte. Una última imagen nos muestra en la sala principal un retrato en óleo de una sonriente Doña Alma junto a su tétrico perico mientra volvemos a oír rezar el Ave María

Balance de Episodio y Temporada

No se puede dudar de que fue una entrega llena de clima y suspenso, que nos tuvo prendidos hasta el final. El problema es que se desvía bastante del cánon TWD al introducir ocultismo o espíritus y, por otra parte, ¿quién que esté familiarizado con el mismo puede sentirse muy afectado de ver a un muerto revivir?

En reacción a los últimos intentos por dar un origen al virus del apocalipsis zombie, Robert Kirkman se ha quejado de que TWD no es una historia de ciencia ficción y, por lo tanto, ese dato es irrelevante. Pues del mismo modo, tampoco es una historia de casas embrujadas y ello hace que este cierre de temporada quede algo desubicado más allá de la clara intención de buscarle nuevos horizontes a este universo. A menos, desde ya, que nos quedemos con la idea de que todo estuvo en la mente de Eric e Idalia pero, para ello, necesitaríamos más información sobre lo que ocurrió en el pasado, que no queda del todo claro.

A riesgo de estar equivocado, he interpretado lo siguiente: María era muy amiga de Eric y los celos hicieron que Idala la asesinara e inventara la historia de que ya estaba convertida en caminante.

El resto de los miembros de su comunidad comenzaron a desconfiar y la pareja terminó por matarlos, pues Eric cubrió a Idala a pesar de no creerle. Ello les obligó a escapar en busca de un refugio, pero… ¿los seguía realmente el zombie de María o era una alucinación conjunta? Sea como sea, terminaron en casa de Doña Alma por consejo de ella, lo cual hace pensar que eran amigas…

¿Cuánto de lo ocurrido fue real? ¿Había realmente una casa embrujada o regresaron a su punto de partida y por ello estaba el lugar poblado de zombies que eran, en definitiva, sus antiguos amigos? El episodio no termina de decirlo y ello hace difícil determinar qué ha sido imaginado y qué no. Pero más allá de lo confuso de la trama, no fue el episodio que un cierre de temporada ameritaba: hubiera sido más lógico ponerlo en mitad de la misma y, quizás, cerrar con el de Alpha (Dee).

De cualquier manera ha tenido una de las escenas más originales de toda la franquicia con los Cristos escapando de los crucifijos (tan incorrecto que parece sacado de algún episodio de la serie Predicador) y ha sido, por lo menos para mí, un fuerte golpe emocional ver a Julie Carmen, a quien recuerdo como la sensual vampiresa de Noche de Miedo 2 (1988). Y más allá de todo, en el balance final la temporada me ha gustado: ha explorado caminos que revitalizan la franquicia y algunos de ellos muy interesantes, lo cual siempre es para destacar.

¿Habrá segunda temporada? Nada se ha anunciado aún, pero hace algún tiempo la showrunner Channing Powell declaró que tienen unas veinticinco historias escritas y que hasta habría un episodio de corte musical que aún no hemos visto, lo cual permite suponer que, en efecto, tendremos más…

Si la hay, nos encontraremos seguramente allí o quizás antes en algún otro lugar de la web. Mientras tanto, gracias por haber estado acompañando estos análisis y me gustaría conocer su parecer sobre qué les ha parecido la temporada. Hasta pronto y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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