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Análisis de Westworld. Temporada 4. Capítulo 7

Han pasado dos años desde el final de la tercera temporada de Westworld. Unos episodios que sacaron a relucir todas las flaquezas de una serie llamada a hacer historia en la ciencia ficción en su primera temporada. Ahora, la serie de HBO Max creada por Jonathan Nolan (hermano de Christopher) y Lisa Joy vuelve para continuar haciéndonos reflexionar sobre humanos y máquinas.

Enlace a los análisis de todos los episodios de Westworld.

¿Queréis saber qué me ha parecido este séptimo episodio?

El penúltimo episodio de esta cuarta temporada redunda en los defectos ya vistos en los primeros episodios pero, eso sí, nos regala un giro narrativo que es lo mejor de lo que llevamos de temporada.

Por primera vez, todos los personajes aparecen porque se reúnen en la ciudad orquestada por Charlotte Hale. Grosso modo, Metanoia, título de este séptimo episodio, divide su trama en dos partes.

Empezamos el capítulo con la introducción más larga de lo que va de temporada. Bernard y Maeve llegan a la central hidroeléctrica que William adquirió al inicio de la temporada. Descubrimos que este lugar sirve como soporte para mantener abierto lo Sublime, el cielo robótico creado por Dolores cuya llave tiene Bernard.

Aparte de abrir lo Sublime, Bernard revela dos cuestiones importantes: por un lado, que ninguno de los caminos que ha visto les permite ganar. La extinción de humanos y anfitriones es un hecho, pero hay un camino que permite mantener una llama de esperanza.

Así, Bernard le ofrece la posibilidad a Maeve de una salvación. De entrar a lo Sublime y reunirse con su hija sin luchar…y sin esperanza. O luchar y mantener un resquicio de luz, por pequeño que sea.

Por otro lado, Bernard le revela a Maeve que no es la original. Como William, solo es una versión que Bernard programó. Lo que explicaría la pérdida de chispa del personaje en las primeras temporadas. Así cualquiera es guionista.

El motivo de la duración de la secuencia de introducción es la repetición de la escena para mostrarnos que Bernard esconde una pistola en el túnel de la central, incidiendo en la capacidad de Bernard para predecir lo que va a ocurrir.

Tras abrir lo Sublime, se reúnen con el resto de rebeldes. El plan es entrar en la ciudad y, mientras unos encuentran al padre de C, Bernard y Maeve llegarán hasta la torre. Antes del evento central del episodio, asistimos a la despedida entre Stubbs, alivio cómico por excelencia, y Bernard. Se augura la muerte para el compañero de aventuras de Bernard.

Una de las cosas que más llama la atención de Westworld es la poca seguridad y lo vacíos que están los escenarios. Esto, es una serie que se ha caracterizado por cuidar los detalles y los escenarios anacrónicos, ha empobrecido estéticamente la serie. Y esto se nota en la “gran” infiltración de los rebeldes en la ciudad. Ni rastro de oposición, ni en la ciudad ni en la torre.

Stubbs y C acceden a la empresa donde Cristina elaboraba sus historias para la ciudad. El objetivo, encontrar a Caleb.

En dicha empresa confluyen tanto una Cristina acompañada de Teddy que destruye todas las historias que acaecen en el mundo de Charlotte; como un William decepcionado por la decisión de Charlotte de arrasar con un mundo en el que los humanos, previstos como esclavos, están infectando a los anfitriones hasta el punto del suicidio.

Charlotte busca destrozar toda conexión entre los robots y los humanos, arrasando la ciudad. La ciudad de William. Este, con tan solo dos conversaciones (que rápido se adquiere la autoconciencia comparado con la primera temporada de Westworld) con el William original, adquiere la personalidad de este. Sin duda, lo mejor del capítulo es lo mejor de la temporada. Ed Harris, un actor camaleónico que nos suelta el mejor discurso de la temporada. William ya no busca trascender porque no hay que buscar nada más elevado que la cadena alimentaria. Westworld no es una invención. La civilización lo es, ya que busca esconder a los humanos de su verdadera naturaleza: meros animales llevados por sus instintos.

Mientras tanto, Maeve lucha con Charlotte en una pelea poco espectacular que finaliza con William asesinando a ambas. El villano, en menos de diez minutos, se carga a casi toda la plana mayor de Westworld, incluido un Bernard en plan Doctor Extraño en Infinity War, exprimiendo la única posibilidad de esperanza antes de que William active la destrucción mutua de todos los habitantes de la ciudad.

En una ciudad en ebullición, dos grupos intentan escapar.

El primero, Stubbs, Caleb y C, tras un reencuentro poco emotivo por lo escasamente construida que está la relación.

El segundo, Cristina y Teddy. La primera, impotente cuando no consigue hacer que le obedezcan, recibe una inquietante revelación de Teddy. Ella no puede actuar porque no es real en un mundo que si lo es. Y todos los anfitriones desaparecen… ¿Es este una especie de sueño de Cristina? Su papel en esta historia es la pieza del puzzle que falta.

Para terminar, una imagen. La mejor de la temporada. El regreso del anacronismo. El hombre de negro, enfundado en su traje de vaquero, caminando impávido mientras acaba con todo ser que se cruza en su camino mientras se acerca a la ciudad orquestada por la diosa caída en desgracia.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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