A priori, sorprende el enorme fracaso, tanto a nivel crítico como comercial, de Here. Primero, por ser la adaptación de una audaz y premiada novela gráfica de Richard McGuire. Segundo, por la polémica inherente al uso de la tecnología de rejuvenecimiento facial. Y tercero, por ser el reencuentro de la mayor parte del elenco creativo de la mítica Forrest Gump: el director Robert Zemeckis, el guionista Eric Roth, el compositor Alan Silvestri y los actores Tom Hanks y Robin Wright. La pregunta es, ¿Merece Here su estrepitoso fracaso?
Here cuenta varias historias o, mejor dicho, varias vidas: desde nativos americanos a uno de los primeros pilotos de avión, pasando por el inventor del sillón reclinable, una familia que se muda durante la pandemia COVID-19. Pero la historia principal es la de Richard y Margaret, cuya relación abarca desde los años 60 hasta la actualidad.
¿Y qué tienen en común estas vidas cruzadas? Pues que realmente no están cruzadas, sino superpuestas en un mismo espacio.
Es decir, lo original de Here radica en que es una película rodada en cámara fija, en el mismo espacio y encuadre. Comienza siendo un terreno natural pisado por los dinosaurios hasta que se convierte en un salón donde se aglutinan distintas familias.

En este sentido, Here es la anti-Forrest Gump. Mientras que la mítica película que arrasó con seis Oscar en 1994 contaba la historia de unos pocos personajes en distintas situaciones y localizaciones, Here cuenta la historia de muchos personajes en la misma localización.
Y narrativamente es más arriesgada que Forrest Gump, con originales concatenados de encuadres que demuestran el enorme talento de Robert Zemeckis, un director que recuerda a James Cameron en su deriva actual.
Al fin y al cabo, Zemeckis deslumbró con su magistral sentido de la narrativa tradicional en películas como la saga Regreso al futuro, ¿Quién engañó a Robert Rabbit?, la ya mencionada Forrest Gump o Naúfrago. Desgraciadamente, se obsesionó con las posibilidades la tecnología y la animación real en las fallidas Polar Express, Beowulf o Cuento de Navidad.
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Aquí apuesta por una tecnología de rejuvenecimiento facial para recrear las vidas completas de los protagonistas Hanks y Wright, a los que vemos con rostros adolescentes o más ancianos de lo que son realmente. Y el resultado es perturbador y horripilante. Ni siquiera entraré en la moralidad de dicha decisión estética, que daría para otro artículo. Simplemente, me saca continuamente de la película, igual que lo hizo ver a un Harrison Ford rejuvenecido en el inicio de Indiana Jones y el dial del destino. No hay gestualidad ni interpretación y, salvo en los momentos que cuadran con la edad real de los actores que la interpretan, no hay emoción.
Y esto es un gran problema, porque Here es una película que busca descaradamente la emoción fácil. La idea es excepcional: un espacio único como lugar de reunión, de nacimiento, de celebración, de violencia y de muerte.
Al fin y al cabo, en cualquier mudanza, ¿Cuántas veces uno se ha dado unos minutos en el espacio en el que ha vivido un tiempo determinado antes de abandonarlo? ¿Cuántas veces hemos reflexionado sobre las distintas vidas que han visitado tal o cual ciudad?
La idea de relativizar las vidas humanas, de lo extremadamente complejas que son hasta la más sencilla de todas ellas, es magnífica pero no funciona en Here porque tanto director como guionista utilizan muy poco tiempo en la mayoría de las historias para centrarse en una trama aparentemente anodina en la que destaca tanto lo que se ha vivido como lo que se hubiera deseado vivir pero no se ha podido.

En este sentido, la simplificación de la trama no aporta nada bueno a una película que, más allá de su maestría visual, llega a aburrir por momentos. Y eso que hay historias realmente interesantes, como las ancladas en el pasado. Porque la que atañe a la etapa de la pandemia está tan mal estructurada que ni siquiera conectamos con ninguno de los personajes que participan en ella.
En definitiva, Here es un merecido fracaso tanto crítico como comercial. Fue un acierto alejarse del modelo Forrest Gump, pero originalidad no tiene porqué implicar calidad. La elección narrativa de apostar por una única historia difumina el maravilloso mensaje original de la obra. Y la apuesta tecnológica espanta a cualquier espectador.
No obstante, si queréis valorar Here por vosotros mismos, la tenéis en Amazon Prime Video.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!



