Con sus dos primeros capítulos, Disney+ ha estrenado Alien: Planeta Tierra (Alien: Earth), serie de FX que es la primera en cuarenta y seis años de la franquicia Alien y cuenta como showrunner a Noah Hawley. Hacemos análisis…
Mucha era la expectativa en torno a esta serie, lo cual pueden comprobar con los artículos que en nuestra web le hemos venido dedicando a medida que se iban conociendo detalles o imágenes. Alien: Planeta Tierra funciona como precuela, ubicándose dos años antes de los sucesos de la primera película de la saga (aquí retro-análisis), aquella de Ridley Scott (productor ejecutivo de la serie) que allá por 1979 diera, sin proponérselo, inicio a la franquicia.
Noah Hawley, de ganado prestigio con las excelentes Fargo y Legion (de las cuales pueden leer nuestros análisis pinchando en los correspondientes links) es quien oficia como showrunner, además de ser también director y escritor de los episodios que aquí nos ocupan, los cuales, titulados respectivamente Nunca Jamás y Sr. Octubre, son los dos primeros de los ocho que componen la primera temporada.
¿Cumple con las expectativas? ¿Vale la pena? Previa reseña de lo ocurrido, pasamos a analizarlo, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.
Morrow
Comenzamos con una nave en pleno viaje por el espacio en cercanías de Saturno y sus tripulantes despertando del sueño criogénico cuando faltan cuatro meses para llegar a la Tierra y mientras regresan de una misión de recogida de especies alienígenas de las cuales traen especímenes vivos.
La nave hace recordar bastante a la Nostromo, pero se llama Maginot (difícil que algo pueda terminar bien con ese nombre) y pertenece a la corporación Weyland-Yutani (¿les suena?), una de las cuatro que manejan el planeta e incluso más allá, habiendo entre quienes viajan a bordo un cyborg que, como es moneda corriente en la franquicia, despierta recelos y temores entre los demás.
Razón no les falta: en nuestra siguiente visita a la nave, que ya está cercana a la Tierra, vemos justamente a este, cuyo nombre es Morrow (Babou Ceesay), aislado del resto y manipulando los ordenadores sin siquiera inmutarse cuando le piden ayuda mientras son, uno a uno, masacrados y devorados por un xenomorfo: apenas se limita a informar el estado de la tripulación como “muerta”.
Wendy
El año es 2120 y la humanidad está formada por tipos diferentes, algunos no del todo humanos, entre ellos los mencionados cyborgs, orgánicos pero con partes artificiales, y los sintéticos, artificiales por completo. Sin embargo, la corporación Prodigy, liderada por su excéntrico fundador Boy Kavalier (Samuel Blenkin), está lanzando un tercer tipo al que llaman híbridos y que son cuerpos sintéticos que reciben una conciencia humana.
Conocemos así a una niña de doce años llamada Marcy a la cual su enfermedad condena a muerte, pero se le ofrece la posibilidad de transferir su conciencia a un nuevo cuerpo y vivir para siempre en él: la corporación, de hecho, se jacta de haber vencido a la muerte.
Sin embargo, los niños pierden de allí en más toda conexión con sus familias e incluso se les da por muertos, lo cual sabemos que nunca puede presagiar nada bueno, y tal es también el caso de la niña que nos ocupa. Mientras se realiza la transferencia, imágenes de la película Peter Pan de 1953 son proyectadas por encima de ella y por tal razón elige ser llamada a partir de ahora Wendy.

Pero según le informa la Dama Sylvia (Essie Davis), quien tiene a su cargo la dirección científica del proyecto, el proceso no es perfecto, pues instala una conciencia infantil en un cuerpo adulto y trunca la posibilidad de seguir creciendo, lo cual significa que los individuos pasan a ser algo así como “niños eternos”, haciéndose así todavía más evidente la analogía con la historia de Peter Pan y los “niños perdidos” de Nunca Jamás, mismo nombre al que responde el proyecto.
Enfundada pues en un cuerpo de aspecto símil Amélie al que no entiende por completo, Wendy (Sydney Chandler) es asignada entonces a instruir y preparar a los nuevos niños que participan del proceso y de los cuales pronto hay un nuevo contingente que se convierten en sus amigos.
Al igual que ellos, ha tenido que cortar todo vínculo con su familia, lo cual no le impide seguir a través de monitores a su hermano Joe (Alex Lawther), posibilidad que le permitieron a los fines que se mantuviera tranquila, sosegada y sin provocar ninguna crisis.
Identificado como “Hermit” y creyendo que su hermana ha muerto, Joe se desempeña como médico de las fuerzas de seguridad, destino al cual quiere escapar yendo a estudiar a la universidad en Marte, pero la propia Wendy, sorprendiendo a sus mentores con su habilidad para manipular sistemas y hackear códigos, le cercena esa posibilidad al hacer que su solicitud sea rechazada pues, claro, quiere tenerle cerca y seguirle viendo.
Joe
La Maginot, a todo esto, se estrella en una isla que es propiedad de la corporación Prodigy cargándose un edificio completo. Ello genera el envío de uniformados a la zona (muy pocos, a decir verdad), quienes descubren que, en efecto, la nave pertenece a Yutani…
Desde la corporación rival, pues, llaman a Kavalier para decirle que tiene algo de ellos y solicitan permiso para enviar una misión a recuperarlo, pero él, una especie de niño grande (¿será el primer híbrido?), caprichoso y ávido de desafíos imposibles, replica que la nave se encuentra en su distrito y ha destruido por completo un edificio. A pesar de sus actitudes infantiles, es inteligente y sabe que desde Yutani no querrían recuperar el contenido de la nave si no fuera valioso, por lo que envía más gente a investigar, aunque no demasiada para evitar polvareda…

Mientras tanto, el primer puñado de hombres enviados al lugar ha llegado hasta la misma y entre ellos se encuentra Joe. Se dividen para investigar y dos de ellos son sorprendidos y maniatados por Morrow para terminar víctimas de una criatura miriápoda que se les trepa sin que nada puedan hacer.
Los del otro grupo, del cual forma parte Joe, descubren marcas como de “garras de oso” y constatan que no hay sobrevivientes entre la tripulación, presentando incluso uno de los cuerpos una horrenda abertura en el abdomen. Pronto sabrán que no hay oso, pues son atacados por un xenomorfo y Joe se salva de milagro en un ascensor (¿les suena?), desde donde intenta advertir de la situación a sus superiores pero no logra establecer comunicación: por lo visto, tener señal en ascensores seguirá siendo todavía un problema en el próximo siglo…
Señor Octubre
Resulta que el grupo que Kavalier quiere enviar a investigar la nave y apropiarse de lo que allí haya consiste nada menos que en Wendy y sus “niños perdidos”. Ello genera algún fugaz debate moral con Sylvia, quien arguye que no era ese el sentido original del proyecto, pero parece que no leyó la letra pequeña de Kavalier…

Al frente de ellos, de todos modos, se ubica a un sintético canoso modelo Billy Idol llamado Kirsh (Timothy Oliphant), sujeto de lo más simpático que, por el camino, recuerda a Wendy que en el pasado los humanos eran alimento y con el tiempo olvidaron que, en la cadena alimenticia, lo siguen siendo. También le dice fríamente que su hermano no vivirá para siempre como ella, sino que en algún momento morirá, a lo que Wendy objeta sonriente que eso no ocurrirá. ¿Lo pensará pasar en algún momento a híbrido?
Ya en el lugar, comprueban que Joe está encerrado en el ascensor y Wendy quiere ir a rescatarlo, lo cual Kirsh le autoriza a hacer en compañía de Slightly (Adarsh Gourav), uno de sus amigos híbridos. Van por lo tanto en su búsqueda y, ya escapado del ascensor, lo encuentran en los corredores con la obvia emoción que ello genera en Wendy que, de momento, calla…
Se les suma un grupo de soldados que se reencuentran con Joe y, buscando sobrevivientes en el edificio, dan con un apartamento en el cual un frívolo montón de personas de clase alta con aspecto bizarro y vestuario dieciochesco, celebran una fiesta sin enterarse prácticamente de nada de lo que está ocurriendo ni tan siquiera importarles al ser anoticiados: casi una versión futurista del príncipe Prospero y sus invitados en La Máscara de la Muerte Roja.
El final que instantes después encuentran, de hecho, no es demasiado diferente al de los protagonistas del célebre cuento de Poe al ser el lugar asaltado por los xenomorfos y hacerse estos un festín. Fuerte y a la vez gracioso ver arrastrarse por el piso al anfitrión prinicipal reducido a medio cuerpo y luciendo aún su cabeza una peluca a lo Mozart…
Morrow, por su parte, envuelve a una de las criaturas con una sustancia que la inmoviliza para luego llevarla a la rastra hasta ser sorprendido por efectivos de la corporación que lo obligan a alzar las manos y mostrar qué lleva. De nada sirve que les advierta lo mal que hacen. Todos acaban víctimas del xenomorfo que le hace después sentir su babeante aliento en la nuca pero, por alguna razón y a pesar de que Morrow se prepara para lo peor haciendo surgir de su mano un arma blanca, acaba por desentenderse de él como si no quisiese o no pudiese atacarle…

Entretanto y en apartamento cercano, Joe encuentra una pelota de béisbol correspondiente al legendario Reggie Jackson, apodado “Señor Octubre”, tal como se llama el segundo capítulo de la serie. Recuerda haber visto con su padre la final de 1977 (interpreto que en filmaciones) y ello reactiva recuerdos familiares que llevan a Wendy a decirle quién es. De más está decir que él no le cree, pero las referencias a situaciones que solo ambos podrían conocer son tantas que sus defensas comienzan a flaquear y finalmente se confunden en un abrazo cuando ella cita una frase de La Edad de Hielo (Disney sigue facturando).
Pero las urgencias mandan y por muy emotivo que sea el especial reencuentro, están allí para resolver otras cosas, lo cual queda claro cuando encuentran en la nave siniestrada un depósito de huevos de xenomorfos a punto de eclosionar. Un ejemplar adulto se lanza en ese momento contra Joe y, como si fueran el Balrog y Gandalf, caen ambos hacia el abismo del edificio, por lo que Wendy encomienda a Slightly que se quede a cuidar el omelette (yo no sé si haría bromas en ese contexto) y sale nuevamente a la búsqueda de su hermano…
Balance de los dos Primeros Episodios
Una de las cosas que me entusiasmó al enterarme de la realización de Alien: Planeta Tierra fue la intención declarada de parte de Noah Hawley de borrar de un plumazo lo de que los xenomorfos habían sido creados como armas biológicas y hacerlos recuperar su carácter de alienígenas por derecho propio, ávidos de saciar su apetito y utilizar a los humanos como receptáculos de sus crías. Nadie los creó… o lo hizo Dios, si así lo prefieres…
Por contrapartida, me desalentaba que la historia transcurriese en la Tierra, lo cual implicaba que los xenomorfos ya nos habían visitado y el fatal encuentro a bordo de la Nostromo no había sido entonces el primer contacto. Y me sigue desalentando, pero trataré de ser lo más objetivo que pueda aun cuando no me guste la premisa…
Con respecto al primero de los puntos, ocurre en Alien: Planeta Tierra algo paradójico, pues si bien los aliens recuperan su lugar como parte de una voraz cadena alimenticia interestelar (el discurso de Kirsh, sin mencionarlos, lo deja claro), la realidad es que siguen siendo igualmente armas o, al menos, esa es la sensación que nos deja lo hecho por Morrow, personaje que responde en principio a Yutani, pero cuyas motivaciones no vemos aún del todo claras…
Mi primera sensación, de hecho, fue que estrelló la nave deliberadamente porque así se lo pidió su corporación, tal vez a los fines de diseminar a los xenomorfos y demás especímenes alienígenas por la isla de Prodigy para destruir a sus competidores. Pero el llamado de una ejecutiva de Yutani reclamando que se les permitiese rescatar el contenido de la nave me hace dudar…
¿Para quién trabaja Morrow entonces y qué persigue? ¿Con qué finalidad arrastra embolsada a una de las criaturas y por qué no lo atacan las mismas cuando es en parte orgánico? La escena en que extiende un cuchillo cual Wolverine deja entrever que él tampoco está seguro de que no lo ataquen, lo cual tiene sentido o, de lo contrario, no se habría aislado al dar vía libre al festín que los xenomorfos se dieron con sus compañeros de tripulación.
En cuanto a lo de ubicar la historia en la Tierra, sigue sin convencerme, pero es evidente que el guion procura restringir el escenario lo más posible para no hacerlo global. Los aliens, como ya hemos tantas veces visto, asustan más cuando hay aislamiento y qué mejor justamente para ello que una isla, potenciada la situación por la orden de Kavalier de que el asunto no se haga público.
No sé hasta qúe punto pueda eso lograrse cuando un edificio ha desaparecido por completo, pero ya estoy imaginando que todo acabará con el expediente alienígena bajo estricta llave, pues en caso contrario no se justificaría el resto de la franquicia o, por lo menos, no los filmes que empujan la cronología hacia adelante.
Hay, no obstante, guiños que demuestran conocimiento del universo Alien. La primera escena en la Maginot, de hecho, se ve casi retrofuturista, pues es la visión que del futuro se tenía a finales de los setenta cuando fue filmada la primera película. Y no son solo los diseños inspirados en H.R. Giger; son también los peinados, el bigote, el fumar en ámbito cerrado a la usanza de la época o los verdes caracteres en pantalla como los de los ordenadores de entonces. Todo el inicio luce encantadoramente retro…
Pero, por otra parte, y es lógico, se buscan acentuar más tanto las luchas entre corporaciones como los conflictos existenciales, en este caso personalizados en los híbridos. Alien: Planeta Tierra termina en ese sentido más cerca de Westworld, Battlestar Galactica (el reboot) o su precuela Caprica, que de los precedentes filmes de la franquicia. Y también se advierten elementos de Blade Runner o hasta de títulos ajenos al género, como Nikita.
La analogía con Peter Pan es muy poética, sobre todo por lo que esa inmortal historia es capaz de generar a nivel de simbolismos y métaforas. No solo el personaje principal se llama Wendy; también tenemos a Slightly a Smee, además de la ya mencionada idea de la “niñez eterna” que tanto (quizás demasiado) encandilaba a Michael Jackson.
Lo lamentable es que alguien tan talentoso como Hawley ceda a las burdas estrategias publicitarias de Disney al no solo incluir escenas de la clásica película animada basada en el personaje, sino también de La Era del Hielo, que no sé qué tiene que ver. Gran paradoja que ello ocurra con una historia que pareciera, justamente, cuestionar el rol de las grandes corporaciones en el mundo actual.
Las actuaciones están bien, pero hasta aquí ninguno destaca, salvo quizás Babou Ceesay como Morrow. En cuanto a Timothy Olyphant, su capacidad nos es bien conocida, pero su personaje no ha tenido todavía el suficiente ruedo para permitírsela demostrar.
También está bien la banda sonora a cargo de Jeff Russo, que de musicalizar ciencia ficción sabe bastante. Y conociendo su apego por el rock (lo mismo que el de Hawley) no sorprende que estos dos primeros episodios se cierren respectivamente con Black Sabbath (The Mob Rules) y Tool (Stinkfist), en ambos casos con letras que encajan perfecto en la historia. Imagino que tendremos un artista diferente cerrando cada futura entrega y ello, por lo menos en mi caso, agrega una intriga extra por saber quién será el próximo…
En definitiva, la primera serie de la franquicia Alien no está mal hasta aquí pero aún no deslumbra. Tiene una razonable factura técnica y una trama entretenida, aunque por momentos algo lenta y con reiteración en manidos recursos de la franquicia como los clásicos “cara a cara” a escasos centímetros de los dientes del xenomorfo. Hay algunos buenos momentos gore y los efectos van bien, pero son desparejos y a veces se ven algo cutres, incluso más que lo que pide la nostalgia.
Para dar un dictamen más acabado habrá que ver si los próximos episodios saben llevar la serie hacia algo nuevo sin perder los fundamentos de la franquicia o, por el contrario, termina la misma fagocitada y no por un xenomorfo sino por un ratón…
Hasta el próximo episodio y sean felices…




Hola Rodolfo. Pues a mí me ha parecido burda y tonta hasta ahora. Un guion repleto de todo….y que realmente no parece tener nada. Con momentos ridículos incluidos que me recuerdan más a la comedia involuntaria que fue Prometheus.
LO único positivo hasta ahora es la factura técnica. El resto es….meh. No entiendo las críticas TAN entusiastas por parte de la prensa.
Alien Romulus me decepciono un poco por caer en el excesivo homenaje/copia en su última media hora. Aún y con todo, me quedo con esa cinta antes que esta Alien Earth. Muy decepcionado con Noah Hawley. Le tenía fe.
Hola Solidus: gracias por comentar. Pues como verás, no estamos hasta aquí tan lejos en la apreciación de la serie que en mi opinión, como he dicho, no está mal pero tampoco deslumbra y, en efecto, hay cosas que no cierran.
Pero mi análisis está lejos de ser entusiasta, sino más bien expectante. Hay cosas que me gustaron y otras que no, pero prefiero darle todavía una chance. Yo también le tenía fe a Noah Hawley (ojo, todavía se la tengo): el problema es que ahora estamos ante un Hawley bajo el ala de Disney, combinación que en principio no pega y de allí que elementos típicos de él que se noten ausentes aquí. Por hacer una analogía, me deja un sabor semejante a cuando Brian De Palma dirigió la primera película de Misión Imposible. Y si sumamos Alien, el cóctel Alien-Hawley-Disney se hace todavía más difícil. Pero bueno, sigo a la espera de ver cómo evoluciona la cosa.
Un saludo y gracias por el aporte!
Hola Rodolfo, me sumo a los comentarios.
Sobre las inconsistencias y canones, por ahora, y hasta que ni finalice la temporada o serie (si es que dura mas de una temporada, espero que no), tiene muchas posibilidades de buscar justificaciones, como que la corporación que maneja la isla mantenga las cosas en secreto (y no sabemos cuanto sabe Yutani de lo que trajeron). Tampoco recuerdo cuanto tiempo había transcurrido desde que salieron de la Tierra los de la Nostromo, capaz aun están en viaje, o son desviado a ese planeta justamente por el xenomorfo.
Todo lo de Prometheus y Covenant queda en el olvido porque ninguno regreso a la tierra asi que aca no se sabe nada. O si se sabe pero no lo dicen, todo es manejable.
Luego las cosas mas infantiles por asi decirlo (los rescatadores poco experimentados al parecer, mandar lo mas preciado de la corporación a un rescate y demás cosas) se entienden desde el punto de vista nuestro que conocemos todo sobre Aliens, pero supuestamente solo están ahi para rescatar gente de un accidente, no para combatir alienígenas. Nada muy grave.
Lo que si me preocupa, es que la serie parece una película dividida en episodios, mas que una serie. Y tengo miedo que no logren sostener el interés en la trama.
Es como que pensar que (al parecer, hasta ahora) todo se va desarrollar en ese espacio (nave y edificio) con las únicas locaciones externas situadas en flashbacks y alguna interacción con los planos de los que interactúan externamente con el grupo, me da un poco de mal rollo.
El resto lo siento perfecto, musica, efectos, ambientación, todo me resulta agradable.
Veremos como sigue.
Hola Diego: gracias por comentar. Coincido en la gran mayoría de tus apreciaciones. Con respecto a lo de que la Nostromo podría ya estar en viaje no lo había pensado, pero tienes razón: si esto transcurre dos años antes no hay motivo par pensar que esa tripulación no ande ya por allá afuera hibernada en criogenia. En cuanto a Prometheus y Covenant, tienes razón en que no volvieron a la Tierra, pero yo honestamente preferiría que quedaran borradas más allá de eso. No es que me parezcan malas películas si se las ve de forma objetiva y puntual, pero le dieron un giro al canon de la franquicia que no me gustó para nada.
Con respecto a lo que dices sobre cómo sostener la trama, interpreto que darán lugar cada vez mayor a la guerra entre corporaciones y a los conflictos existenciales de los híbridos porque sostener una serie solo con xenomorfos al acecho se hace complicado y podría volverse aburrido. Veremos qué vuelta de tuerca le encuentran.
Un saludo y gracias por el aporte!