Solo restan dos episodios para acabar la primera temporada de Alien: Planeta Tierra y analizamos el sexto, cuyo título, en un guiño fácilmente reconocible para cualquier fan de la ciencia ficción, es La Mosca. Creada por Noah Hawley, la serie de FX es precuela de las primeras películas de la saga Alien y puede ser vista en Disney+.
Hola otra vez, mis queridos xenomorfos. Bienvenidos nuevamente a analizar un nuevo episodio de Alien: Planeta Tierra, en este caso el sexto de una primera temporada que ha ido de menor a mayor muestra a la serie cada vez más sólida a medida que se van uniendo las subtramas. El mismo nos arroja de vuelta a las instalaciones de Prodigy tras la espeluznante excursión por el espacio que tuviéramos en el anterior con aquel extenso flashback que lo ocupara casi en su totalidad.
Y si hablamos de espeluznante, este no le va en saga y hasta diría que lo es más, sumado ello a dos muertes que verdaderamente nos duelen y vienen a demostrar que los buenos no necesariamente terminan bien. Pasemos pues a analizar el episodio, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Lazos Familiares
Comenzamos con relato en off de Peter Pan a cargo, como siempre, del “niño prodigio”. Valiéndose de la analogía con el momento en que la señora Sterling dice a Wendy que la quisiera ver niña por siempre, este reflexiona acerca de cómo, ya desde los dos años, caemos en la triste cuenta de que irremediablemente vamos a crecer.
Y justamente como una niña con amigo nuevo, vemos a la otra Wendy (o Marcy) juguetear alegremente con la cría de alien a través del cristal. Mientras Kirsh y Joe la miran, este vuelve a la carga con la cuestión del futuro de su hermana, en concreto si se irá de allí en un par de años, como espera ilusamente que ocurra para así poder vivir juntos como una familia.
Kirsh le replica que ella es capaz de crear tecnología para viajar más rápido que la luz o de ser parte de misiones espaciales de muy extensa duración, por lo que sería mejor que olvide toda inútil esperanza de que algún día salga de allí y se quite de la cabeza eso de la familia.
Joe acusa duro recibo, pero sigue sin resignarse y se acerca a hablar con Marcy. Atento a la candidez con que mira a la cría, le recuerda que son criaturas que existen para comer y reproducirse. Ella repone que no es diferente en los humanos, pero él objeta que estos tienen la razón para poner límite a su naturaleza. Deslizándole la pregunta acerca de si se iría de allí llegado el caso, Marcy, sonriendo, le dice que no quiere hacerlo. Mal día para él…
Regateo, Dictamen y Plan B
En terreno neutral, se lleva finalmente a cabo la audiencia entre las corporaciones. Mientras Kirsh y Morrow miran en silencio y con gesto adusto, hay una tensa negociación entre Kavalier y Yutani con un representante de Las Cinco como mediador. Ella invoca que la nave y su carga son propiedad de su compañía, a lo cual el niño prodigio objeta que destruyó tres edificios suyos y hasta sugiere que podría haber sido un ataque y no un accidente.

Luego de un corto pero intenso regateo, acuerdan un fuerte resarcimiento económico y la entrega de las criaturas, pero Kavalier solo acepta hacerlo una vez cumplida la cuarentena, que implica seis semanas. Yutani no quiere saber nada y aumenta el precio a cambio de una entrega inmediata, pero Kavalier no está dispuesto y el mediador de Las Cinco le da la razón legal.
Al marcharse todos, Yutani habla con Morrow para reflotar nuevamente aquella oferta que él le hiciera al final del episodio anterior. Este dice tener a alguien en la isla de Prodigy que podría oficiar como saboteador para sembrar el caos y lograr en la confusión sacar a los alienígenas…
En el ascensor, se produce un tenso cruce entre Kirsh y Morrow, donde este último descalifica al primero por ser un modelo ya obsoleto al punto de llamarlo “juguete viejo” sugiriendo así, de algún modo, que acabará siendo finalmente descartado…
Intento Fallido
Prácticamente como corolario a las palabras de Morrow, vemos a Aarush (Slightly) estableciendo comunicación con este en medio de la vegetación y angustiado de no poder cumplir con lo que le pide. Smee le sorprende allí y le pregunta con quién habla, para girar luego la conversación acerca de si siguen siendo amigos porque le ve extraño últimamente. Visiblemente conmovido, pero también dolido, Aarush le promete que ya volverán a jugar cuando resuelva primero algunas otras cuestiones…
Su apuesta, por supuesto, sigue siendo Joe, a quien va a ver y, sin saber cómo manejar bien la situación ni ser lo suficientemente persuasivo, se ofrece a mostrarle algo que le sorprenderá. Aunque duda, Joe está a punto de acceder, pero le salva la campana cuando vienen a buscarle para una patrulla. Cada vez con los caminos más cerrados, Aarush vuelve a comunicarse con Morrow para decirle que no encuentra la forma y este le pregunta si quiere despedirse de su madre antes de que la mate. Lloroso, le ruega una oportunidad más…
Joe, mientras tanto, sale a recorrer la selva como parte de la patrulla a la que ha sido convocado: al parecer, se ha redoblado la seguridad en la isla ante el temor de ataque o sabotaje. Se lo pasa preguntando qué tan lejos está la costa o cuánto hay hasta la próxima tierra firme, lo cual, obviamente, llama la atención de su superior, que le insta a dejar de pensar en la loca idea de escapar. Él le recuerda que la isla está llena de monstruos y ella asegura que la situación está bajo control. Sabemos que no…
Despedido
Luego de lo ocurrido con Nibs y sus fantasías de embarazo, Atom Eins pregunta a Arthur y Sylvia acerca del estado de la “niña grande” que yace sin sentido en una camilla. Ella explica que padece de un trauma, posiblemente por su encuentro con el pulpojo, y que necesitan terapia y tiempo para solucionarlo. De más está decir que Eins descarta la idea de plano y quiere soluciones inmediatas: en concreto, que le borren los recuerdos y la vuelvan a foja cero como al llegar.
A Arthur le parece una idea horrible y dice que no lo hará, pero Sylvia, siempre más sumisa, acepta, suficiente para que Eins le encargue a ella el trabajo y anuncie a él su despido. Por más que Arthur, devastado, objete que le necesitan, Ellis replica que ya no, pues la tienen a Sylvia. Y agrega que haría bien en dejar la isla lo antes posible o será, después de la medianoche, considerado como invasor en propiedad privada. Simpático el Atom…
Moscas
Kirsh, quien se halla fuera de la isla como parte de la misión diplomática, se pone en contacto con Isaac (Tootles) para anoticiarle de que no llegará hasta el anochecer y debería, por lo tanto, encargarse de alimentar a las criaturas y elegir una para el próximo experimento. Isaac recibe el encargo con alegría, ya que ello le hace sentir adulto, así que se dirige presto a cumplir con lo encomendado…
Al intentar acercarle alimento al “pulpojoveja” (la serie me obliga todo el tiempo a inventar términos sobre los que debería reclamar derechos), nota que en la cámara intermedia se ha formado sobre el techo un gran nido del cual emerge un horrendo coleóptero del tamaño de un gato…

Para su espanto, el mismo se le echa encima y, como si de una mosca se tratase, arroja a su cara una bocanada de ácido que le hace caer al piso enceguecido y entre estertores de terror mientras su piel se consume y la criatura comienza a devorar espantosamente su rostro siendo en ello secundada por uno de sus semejantes, en tanto que el pulpojoveja mira. Pobre Isaac: me caía bien…
Por la Familia…
Vuelto de la patrulla, Joe encuentra a Arthur empacando sus cosas y este le pone al tanto de que ya no trabaja para la empresa. Sorprendido ante la noticia, Joe le pregunta qué pasará con su hermana o en qué estado está porque la nota extraña. Sabiendo de las cámaras y micrófonos, Arthur se mueve con cautela y le llama para que vea en pantalla las lecturas acerca de su evolución y estado de salud pero, en realidad y sin decir palabra, lo que le enseña es el código de un barco para salir de allí y una recomendación de sacarla cuanto antes.

No solo eso: le pregunta además, y siempre en pantalla, si quiere que anule los rastreadores de Marcy (lo mismo que preguntar si se va a fugar con ella), a lo cual Joe asiente con la cabeza y, dándole las gracias, se marcha con intenciones claras. Apenas se va, Arthur ve irrumpir en pantalla un mensaje diciendo que no hay señales vitales de Tootles y su última lectura tuvo lugar en los laboratorios…
Preocupado, allí se dirige y en el camino tiene la mala fortuna de cruzarse con Aarush, que anda a la búsqueda de su víctima tras haberle fallado lo de Joe. Mal día para Arthur…
Al ingresar a los laboratorios, este ve con horror a Tootles en el piso y con el rostro consumido y desfigurado. En cuanto cruza al otro lado del cristal para comprobar su estado, Aarush le deja encerrado y abre en cambio la celda del huevo, que comienza a latir en anuncio de lo que se viene.
Desesperado, Arthur le pide que abra la puerta pero, en lo que constituye una dolida disculpa, Aarush le dice que tiene que hacerlo “por su familia”. De nada sirve que Arthur objete e implore que también él tiene la suya: el abrazacaras ya está allí y se arroja hacia su rostro mientras Aarush ve la escena con espanto y, con los ojos en lágrimas, acaba por girarse para no seguir haciéndolo mientras se pregunta quizás qué ha hecho…

Sea como sea, es tarde para arrepentimientos y necesita sacar de allí el cuerpo con abrazacaras incluido para así cumplir con el encargo de Morrow y salvar a su madre. A duras penas, alcanza a llegar al elevador y cerrar la puerta mientras una “mosca” que acaba de salir del nido y a la cual él no ve, se le lanza en vuelo sin llegar a destino…
Por último, vemos que Kirsh, a bordo de la aeronave que lleva a Kavalier, está al tanto de lo ocurrido ya que tiene acceso personal a las cámaras de los laboratorios. Sin embargo, no dice palabra alguna al respecto y nos preguntamos qué tiene en mente…
Balance del Episodio
Creo que hemos visto la mejor entrega de la serie hasta hoy y me atrevería a agregar también la más terrorífica. Respeto que algunos puedan preferir el tono nostálgico de la anterior, absorbido casi por el extenso flashback en la Maginot. Coincido en que fue muy buena y ni hablar de las actuaciones, pero el principal aporte fue justamente ayudar a solidificar la trama principal para que la entendamos mejor a la luz de lo ocurrido allá afuera, lo cual ahora sabemos.
Aquella pregunta de Morrow acerca de cuándo una máquina deja de ser máquina cobra más sentido que nunca. Un planteo que abarca tanto a los niños híbridos como a cyborgs y sintéticos, especialmente con ese breve pero rutilante intercambio que tienen Morrow y Kirsh en el ascensor.
Y la identificación de Marcy con el alien es fácil de entender si nos atenemos a que también ella, al igual que el resto de los niños, son sujetos de experimentación. Habida cuenta de ello, no sé qué tanto éxito pueda tener su hermano en lograr sacarla de la isla ahora que Arthur le ha dado el código para hacerlo…
Por cierto, el episodio se ha cargado dos muertes que duelen: la de Tootles, de quien enternecían sobremanera sus constantes intentos por ser y parecer un adulto, y la de Arthur, que si bien todavía no cuenta con certificado de defunción, bien sabemos que debemos darlo por descontado teniendo un abrazacaras prendido al rostro. De eso no se vuelve…
Lo peor de todo es que es el altruismo de Arthur lo que le termina llevando a su inminente muerte. Si hubiera decidido no ayudar a Joe con lo de su hermana, nunca hubiera visto el mensaje acerca de Tootles. Y si, aún viéndolo después, hubiese simplemente seguido su camino y dicho “ya no trabajo aquí”, no tendría ahora un abrazacaras en su rostro. Siempre da pena cuando los de gran corazón terminan mal…
Y ello nos lleva de inmediato a pensar en Sylvia, quien hasta ahora y a pesar de sus dudas, se ha mostrado siempre dócil cuando llega el momento de las decisiones. ¿Seguirá siendo así en caso de enterarse lo ocurrido con su esposo?
Y ya que hablamos de posibles deslealtades, ¿qué diablos trama Kirsh y por qué no dice palabra a Kavalier sobre lo que está pasando en las instalaciones? Ya le hemos visto no muy conforme con el rol servil que se le asigna y claramente no le ha gustado que Morrow le llamase “juguete viejo”. Habrá que ver adónde lleva todo eso y qué se trae entre manos…
Leo por las redes sociales a usuarios manifestando su disconformidad con la escena de la negocación entre las corporaciones y específicamente con que Morrow no haya mostrado durante la audiencia las grabaciones de Petrovich que podrían haber definido el asunto legal en favor de Yutani.
Con el debido respeto, querida gente, no están prestando suficiente atención al guion y me remito al final del episodio anterior, cuando Morrow manifestó a Yutani que prefería hacer las cosas a su manera antes que a través de abogados. Siempre supo que ella terminaría aceptando su plan B y lo que quiere, como él mismo ha dicho, es asesinar a Kavalier. Si simplemente entregaba la grabación, ello no hubiese ocurrido: quiere vengarse por lo que sucedió en la nave y no va a parar hasta conseguirlo.
En fin, la serie sigue mejorando a cada capítulo a medida que nos acercamos al final y la cosa se pone cada vez más intrigante y terrorífica, sin por ello dejar de lado los planteos existenciales ni los grandes momentos actorales. Por cierto, magnífico una vez más el trabajo de Adarsh Gourav y, también una vez más, maravilloso y encantador Jonathan Ayaji en su recreación del niño despechado por no darle su amigo la misma cabida que antes: absolutamente creíble en cada gesto y actitud…
Por último, es un gran guiño para el fan de la ciencia ficción que el capítulo se llame La Mosca (muy mal traducido The Fly como El Vuelo por alguien sin cultura cinematográfica), haciendo así doble homenaje a aquella mítica película de 1958 y al gran remake de 1986 a cargo de David Cronenberg. Y la “mosca”, no sé si lo advirtieron, no solo come material orgánico sino también sintético, lo cual, a diferencia del xenomorfo, la hace peligrosa para prácticamente todos.
Les espero para analizar el próximo episodio, ya penúltimo de la temporada. Hasta entonces y sean felices…



