Análisis de Better Call Saul. Temporada 5. Capítulo 3

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Bienvenidos al tercer análisis de esta quinta y penúltima temporada de Better Call Saul. Nuestro querido abogado está teniendo una evolución constante, llegando casi al que conocimos en Breaking Bad. El episodio tuvo su momento cumbre  con la aparición, por primera vez, de Hank y su compañero Gómez. La química y el carisma de estos dos personajes sigue intacta, como si el tiempo se hubiera detenido.

El episodio comenzó con Saul junto a Nacho en el vehículo yendo en búsqueda de las directivas del entrañable Lalo. Este lo ha elegido para que sea el abogado que represente a «Krazy-8”, al tener  «gran habilidad para hablar», como le dijo el propio Salamanca. Debe lograr que Molina diga lo que el cártel quiere.

Ya en la cárcel se da uno de los momentos más maravillosos de la serie. Tras muchos años, vemos nuevamente a Hank y Gómez entrar al penal con sus particulares charlas sobre su vida cotidiana, a las que tan acostumbrados nos tuvieron en Breaking Bad. También les vemos evitando una fila de gente que esperaba para entrar, ya que con sus placas en mano se hicieron del derecho de no tener que perder el tiempo en la siempre tediosa fila.

Aquí se da un ida y vuelta muy cómico y propio de esta serie: Saul entra al interrogatorio que se estaba realizando sobre su cliente y se pone a discutir aludiendo que necesita un abogado para que lo proteja y lo ayude ante la ley. Todo esto ante la incrédula mirada de los dos agentes. Como era de esperar, ni Gomez ni mucho menos Hank cree el circo de Goodman con Molina, por lo que dan por finalizado el interrogatorio. Ante este hecho inesperado, el abogado se ve obligado a pedir una “libertad condicional”, dependiendo de la veracidad de los hechos que diga su representado. Ahora sabemos porque a Krazy-8 lo tratan de soplón en Breaking Bad.

Mientras Saul estaba con Nacho en una pista donde Salamanca prueba un vehículo,  Lalo le dan a entender, que a pesar de haber cumplido con su objetivo, ya está dentro del juego donde nunca podrá salir. A esto lo asocié totalmente con la imagen del abogado comiendo el helado contento y la última escena, donde vemos dicho helado derretido y comido por las hormigas. Lo primero representa la felicidad y alegría del volver al ruedo, al trabajo. Mientras que la segunda nos muestra que ya está todo infectado y podrido, en un juego donde nunca más podrá salir.

Para terminar con los traficantes, Nacho hizo todo para que su padre huyera y se fuera de Albuquerque tras la amenaza de Gus. Pero este buen hombre se niega por completo, a sabiendas de que es su hijo el que está detrás de la compra del taller, aludiendo que la única forma de actuar es asumiendo las responsabilidades y entregándose a la policía. ¿Será este el destino final de Vargas? Recordemos que no lo vemos en Breaking Bad, pero que en una escena Saul hace alusión a él y a Lalo.

Las cosas para Kim no van para nada mejor que las de su pareja. Su principal cliente, Mesa Verde, como todo gran agente económico, no tiene sentimientos, y no le importa desarraigar a pobres personas que llevan años viviendo en un barrio con casas precarias solo para lograr un gran ingreso. La abogada se ve en esa encrucijada sin salida, donde su fiel corazón pide misericordia por esa gente, mientras que su cabeza no quiere perder a su cliente. Busca por todos los medios darle una nueva oportunidad de hogar a un anciano, pero siempre recibe la negativa. Creo que su ética laboral va a primar sobre su moral.

Por último, Mike sigue sintiéndose culpable por la muerte de su amigo Werner. Ahogando las penas en un bar, ve la foto de un monumento de Sidney  y se la hace sacar al mesero porque le trae esos horribles recuerdos a la mente (ese monumento fue hecho por un pariente del alemán). Al irse del lugar pelea con unos jóvenes que le pedían dinero. Parece que todo este sentimiento lo vuelve un temible asesino, pero siempre con un corazón duro pero noble y con cierto grado de justicia, como le conocimos en Breaking Bad.

Conclusión

Tal vez fue el episodio menos entretenido, pero nos dejó algunas cosas para destacar: la icónica imagen del helado de Saul. Parece una simple escena bien realizada, pero trae algo mucho más profundo detrás, la entrada al juego sin salida que está sometido el abogado. También la vuelta de Hank, que sigue intacto.

Yendo a los hechos, la personalidad de Mike se está viendo alterada, su conciencia no está tranquila. Saul le mintió a medias a Kim sobre sus clientes mientras tomaban cerveza. Le dijo que le fue bien económicamente, pero mal en el tema de clientes. Si la abogada se entera que trabaja para narcos, sería el final. Un final que tengo la sensación que llegara más temprano que tarde.

Saludos y sed felices



el autor

Periodista deportivo. Futbolista frustrado. Amante del asado y el buen vino. Dentro de lo menos importante que tiene la vida, lo mas importante son las series, cine, libros y fútbol.

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