Ya nos queda un solo episodio para cerrar El Pingüino y la miniserie, creada por Lauren LeFranc y protagonizada por Colin Farrell, mantiene el nivel de excelencia que la convierten en una de las mejores de todos los tiempos basadas en el universo DC. La misma, recordemos, es spin-off de la película The Batman y puede ser vista en Max.
Estamos viendo una miniserie inolvidable, tanto que nos cuesta creer que El Pingüino se vaya a quedar solo en eso y no vaya a ser continuada. Y la vara está quedando alta para cuando llegue la secuela de The Batman en 2026, al punto que sería bueno que algo de lo que estamos viendo tuviera peso en la misma sin caer en el abuso Marvel/Disney de que para entender una futura película haya que haber visto una serie (estando por allí James Gunn todo es posible, pero esperemos que no).
Por lo pronto, el nivel sigue por lo alto y el episodio que hoy nos ocupa, séptimo y penúltimo cuyo título es Sombrero de Copa, nos cuenta en flashback el origen de Oz a la vez que nos arroja más decididamente a la metamorfosis que le convertirá en El Pingüino. Pasemos a analizarlo no sin dejar de advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Primera Inundación
Decíamos en el análisis anterior que se venía un poderoso flashback y apenas comenzar el episodio queda confirmado. Nos vamos a los ochenta y, mientras desde el vinilo suenan Kenny Rogers y Dolly Parton, vemos a la familia Cobb en los días “felices” en que Oz (interpretado por Ryder Allen) era aún pequeño. Se advierte la especial relación que tenía con su madre (Emily Meade en la versión juvenil), así como el modo en que sus hermanos Frank y Benny le restaban protagonismo.

Cuando los tres hermanos salen a la calle, se cruzan con Rex Calabrese y se percibe claramente la admiración de Oz al verle. En los túneles del alcantarillado juegan al escondite, pero ellos lo ningunean y le juegan bromas pesadas hasta que, cansado, les deja encerrados y pidiendo desesperadamente ayuda mientras arrecia una fuerte tormenta y las alcantarillas comienzan a llenarse de agua…
De vuelta en su casa, Francis está preocupada de que no hayan regresado y él les dice que fueron al cine a ver Beetlejuice: genial guiño y loop porque esa película está dirigida por Tim Burton, quien después dirigiría Batman (1989) y Batman Vuelve (1982), primera en contar en pantalla grande el origen del Pingüino…
En escena cargada de simbolismo, termina junto a su madre viendo la TV mientras sonríe al ver a Fred Astaire simular que liquida con una ametralladora a todos sus bailarines…
Rematar al Muerto
Vueltos al presente, un desesperado Oz encuentra revuelto el apartamento en que había dejado a su madre junto a Victor. No hay noticias de ella y el joven yace inconsciente en el piso. Al volver en sí, le cuenta que Sofía se ha llevado a Francis. Siente mucha culpa pero Oz, más práctico y apremiado por la situación, le envía a toda prisa en busca de sus nuevos aliados, los jefes de las bandas menores de Gotham, mientras él se dedica a rastrear a su madre.
Se termina encontrando con Sal que, acompañado por sus matones, le propina una feroz golpiza con un palo de golf y si no lo mata es porque Sofía ha dicho expresamente que lo quiere vivo para recuperar la droga que él le ha quitado.

Oz es obligado entonces a llevar a Sal a su base de operaciones y, una vez allí, este último anuncia a todos que ahora trabajan para él. Sin embargo, Oz intercambia códigos con ellos y conoce el lado flaco de Maroni. Al hablar, en efecto, del olor del cabello de Nadia cuando se quemaba, logra que Sal pierda el control mientras uno de los operarios deja sin energía el lugar y se desata una violenta gresca que acaba con los de Oz recuperando el sitio.
Este y Sal, no obstante, acaban luchando en el interior de un antiguo vagón de tranvía hasta que, de repente y en un toque casi de los Coen, ocurre el mayor de los imprevistos: Sal sufre un ataque de corazón y cae al piso sin vida. Su carácter emocional ha terminado por jugarle en contra de la peor forma, pero en vez de alegrarse por ello, Oz se siente decepcionado: no era la muerte que esperaba para su enemigo, así que, presa de un ataque de ira, “remata” el cadáver a los tiros.
¿Cómo me has llamado…?
Sofía tiene a la madre de Oz en la que fuera la mansión de su padre pero esta, al igual que su hijo, sabe también cómo irritar a alguien. No solo le critica el gusto estético de los Falcone, sino que además se burla de su cambio de apellido porque, en definitiva, sigue siendo lo mismo que él, algo de lo cual Sofía acusa recibo.

Sin embargo y senil como está, también Francis tiene un momento en el cual pierde la lucidez y dice que sus hijos están allá afuera. Sofía intenta aprovecharse de ese instante de debilidad, pero solo recibe una bofetada.
Por otra parte, Julian viene a verla para ponerla al tanto de que Gia, al parecer, vio algo el día del gaseo en la mansión de los Falcone y hay peligro de que lo diga ante un juez. Sofía se dirige pues a la institución en que la tienen para hablar con ella y se entera allí que lo que la niña vio fue una máscara en su bolso, por lo cual incluso le pregunta si ha matado a sus padres. Al principio Sofía lo niega, pero cuando ve en el brazo de Gia marcas de autoflagelación, relaciona con su propia historia y termina por decirle la verdad, aunque se justifica en que todos en la familia eran mala gente que merecía morir.
Al salir, no obstante, Sofia se siente ahogada, como si alguien le apretara la garganta. Recibe un llamado y responde creyendo que es Sal, pero al otro lado de la línea está Oz para ponerla al tanto de que su flamante socio ha muerto. Ofrece entregarle las drogas a cambio de su madre y Sofía acepta, por mucho que Julian intente convencerla de que va hacia una trampa.
Pero no es tonta: un auto llega a los túneles de Gotham y ella no está a bordo. El conductor se larga a toda prisa mientras Oz recibe un llamado y es Sofía diciéndole que hay algo en el vehículo para él. Temiendo lo peor, ve en el interior del mismo lo que parece una manta cubriendo a alguien de cabellera roja, pero resulta que es una peluca y lo que hay bajo la manta es un explosivo. “Todavía tienes tiempo de salir, creo…” le dice Sofía.
Gran conocedor de esos túneles, Oz logra escapar, pero no así sus trabajadores devenidos en soldados. La explosión es tan potente que se hace sentir incluso en la calle, quedando Oz inconsciente mientras un nuevo flashback de su niñez lo muestra bailando con su madre mientras esta le hace prometer que será alguien en la vida.

Al volver en sí y en magistral escena, Oz atraviesa cubierto de polvo el desastre de la calle y en un momento cree encontrarse con Víctor, pero resulta ser otro joven. Con quien sí se encuentra es con uno de los matones de Sofía que, para su sorpresa, lo llama Pingüino antes de golpearlo y dejarlo nuevamente inconsciente…
Balance del Episodio
Madre mía: qué serie… Después de un muy buen episodio de transición, volvemos a uno con el nivel superlativo que habían tenido los anteriores y del cual hay mucho para decir, tanto que voy a empezar por un detalle de lo más nimio sobre el cual no he leído ni escuchado a nadie llamar la atención en estos días y es la referencia a Tim Burton…
Cuando el joven Oz miente diciendo que sus hermanos han ido a ver Beetlejuice está tratando de crear una mentira creíble, lo cual nos lleva a pensar que estamos en 1988, con la película en cartel. En otras palabras, Burton existe en el universo de la serie…
Ok, pero Burton, como sabemos, será luego responsable de dos películas de Batman y en la segunda de ellas (aquí retro-análisis) contará el origen del Pingüino. ¿Será igual en este universo? La lógica indica que no, lo cual nos lleva a una metahistoria o paradoja, pues estamos entonces ante un universo paralelo en el cual Burton ha hecho Beetlejuice, pero nunca rodará película alguna de Batman. Y nos queda la pregunta (que nunca será resuelta) sobre cuál será el punto de quiebre para que ello no ocurra…
Y si en cambio existieran esas películas en este universo, significaría que estamos ante un tremendo loop que acaba en el uróboros, la serpiente que se come a sí misma. Quizás a alguien pueda todo esto parecerle una tontería o pérdida de tiempo, pero para mí no es un detalle menor, sino que pone en evidencia la capacidad del guion para jugar con la ambivalencia y rozarse con lo surrealista: el tipo de detalle que nos pone ante algo más que una adaptación de cómic, dicho esto sin el menor tono peyorativo y por alguien que ama con pasión las historias de base de esta miniserie.
El flashback ha sido brutal. Era obvio que llegaría en algún momento y, conociendo los cómics, podíamos presumir que Oz hubiera matado a sus hermanos. En efecto ha sido así, pero no del modo que conocíamos o suponíamos. No los mató directamente: más bien no hizo nada para evitar su muerte.
La actuación del niño Ryder Allen eriza la piel. Parece increíble que un actor de tan corta edad logre no solo emular con solvencia cada tip o gesto del Oz adulto, sino que además reconozcamos en su rostro los mismos rencores y celos, las mismas dudas e inseguridades, o la misma falta de culpa y complejo cuando la situación lo exige y llega momento. La forma en que se liberó de sus hermanos fue perfectamente coherente con el personaje, pues no ha sido algo que hubiera planeado meticulosamente, sino que resolvió en el momento, como cuando disparó a Alberto Falcone tras sentirse igualmente ninguneado.
Cada una de las interacciones del niño con su madre ha sido magnífica y a ello ha contribuido el trabajo también soberbio de Emily Meade interpretando a la joven Francis. Es que el elenco no para de sorprender y sigue sacando talentos de abajo de las piedras, pues incluso la pequeña Kenzie Grey ha tenido su oportunidad de brillar en este capítulo durante los pocos minutos que Gia estuvo en pantalla.
Y si no destacamos en este capítulo las enormes actuaciones de Colin Farrell, Cristin Milioti, Deirdre O´Connell o Clancy Brown, no es porque no hayan estado a la altura, sino porque lo suyo ya no nos sorprende. Creo que el único que sigue en deuda es Theo Rossi, a quien el poco desarrollo de su personaje no permite todavía mostrar toda la capacidad que le conocemos. Hasta aquí no pasa de ser un chico de los mandados de Sofía sin que veamos el “Harley King” que pintaba en el episodio anterior. ¿Será el último el episodio de su reivindicación?
Los cruces de Sofía han sido geniales, tanto con Francis como con Gia, pues ambas le han hecho reconocer aspectos suyos que quiere ocultar no solo ante los demás sino también ante sí misma. En el primer caso, la madre de Oz la lleva a la terrible presunción de ser quizás lo mismo de lo cual pretende abominar y en el segundo, la historia de Gia la lleva a reconocerse, entendiéndose así que no quiera matar a la niña aun cuando ello pudiera serle un problema en el futuro…
Y Oz disparándole a un Sal Maroni ya muerto es otro de los grandes momentos del capítulo, dejando en claro cómo se miente a sí mismo al disfrazar de épica lo que no la tiene, pues la muerte de Sal ha sido producto de un imprevisto que parece sacado de Fargo.
Lo que está claro es que estamos viendo cada vez con más fuerza la metamorfosis que le lleva a ser El Pingüino. No solo ha sido llamado así por primera vez, sino que además el episodio se titula Sombrero de Copa y aunque aún no lo hayamos visto lucir uno, es evidente que vamos hacia eso. ¿Habrá también en el último episodio alguna referencia a Batman? Ya lo veremos: de momento solo podemos decir que estamos ante una serie descomunal y lo único para lamentar es que nos quede un solo capítulo…
Hasta la próxima y sean felices…



