Análisis de House of X #3. Misión Imposible en el espacio

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Llegamos al ecuador de la saga que va a redefinir el futuro de los mutantes con un episodio que recupera el sabor más clásico de los cómics de los X-Men. Como en el capítulo anterior, el número 3 de House of X está más centrado en la acción que la exposición de ideas, pero esta vez, al estar centrado en el presente, vamos a ver los X-Men que todos conocemos y amamos haciendo lo que mejor saben hacer.

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Orden de lectura:

  1. House of X #1
  2. Powers of X #1
  3. House of X #2
  4. Powers of X #2
  5. Powers of X #3
  6. House of X #3
  7. House of X #4
  8. Powers of X #4
  9. House of X #5
  10. Powers of X #5
  11. House of X #6
  12. Powers of X #6

En nuestra época nos habíamos quedado en que Xavier y Magneto iban a enviar a Cíclope a destruir el Molde Madre que puede dar pie a la creación de Nimrod. Las primeras páginas, con estos tres personajes hablando de la misión, dejan clara la idea de que estamos no sólo ante una batalla o una guerra. Es más bien una Santa Cruzada, con unos mesiánicos Xabier y Magneto y un perfecto acólito y soldado como es Cíclope. No en vano Magnus ya ha dicho a los representantes humanos que los mutantes son los Nuevos Dioses. Y como tiene que ser, su reino no es de este mundo. Descubrimos que la nación mutante de Krakoa está en la Luna, no en la Tierra. Metáfora del alejamiento cada vez mayor que hay entre estas dos especies.

Cíclope recibe ordenes como un buen soldado

Cíclope reúne un grupo de asalto compuesto por algunos personajes clásicos como Lobezno, Jean Grey, Arcángel, Rondador Nocturno y Mística (en su nueva nación no hay mutantes malos o buenos, solo mutantes), acompañados por otros como M o Vaina, dos chicas que nunca han sido de las más utilizadas por anteriores guionistas. Jean expresa su preocupación por las víctimas inocentes que habrá en la estación espacial de Orchys, pero Lobezno zanja el asunto dejando claro que allí no puede haber inocentes. Esos científicos saben para quien trabajan y lo que están haciendo. Volvemos una vez más a la idea de guerra entre especies.

Los Doce del Patíbulo versión X-Men

Por otro lado, Hickman vuelve a usar un concepto conocido para darle una nueva vuelta. Así nos presenta el proyecto Aquiles, una superprisión de máxima seguridad a la que van a parar los peores villanos del mundo. En dicha prisión hay incluso juzgados para no tener que mover a los prisioneros y es uno de los juicios que allí tienen lujar donde volvemos a encontrarnos con Dientes de Sable. Pero antes de que pueda ser juzgado aparecen Emma Frost y los Cucos para llevarse a Víctor Creed en virtud de un acuerdo con el gobierno que hace que los mutantes sólo puedan ser juzgados por los mutantes. Otra vez la separación de especies y la nación mutante, temas constantes en la trama que estamos leyendo.

El proyecto Aquiles

La acción se centra luego en el asalto del grupo de Cíclope. La estación espacial de Orchys está desprotegida ya que los drones centinelas que había allí están en Mercurio y no llegarán a tiempo. ¿Qué hacen allí esos drones? Sin duda es otra más de las cosas que Hickman se guarda en la manga. Las defensas de la estación demuestran no ser suficientes para frenar a los X-Men ya que no esperaban tener que enfrentarse a ellos tan pronto. Parece que la jugada ha salido perfecta a los mutantes, pero al final del cómic, justo cuando van a asaltar el lugar, el jefe de seguridad se sacrifica y hace explotar toda la sección donde la nave del grupo de Cíclope había atracado. Estaba claro que no podía ser tan fácil y habrá que esperar al siguiente capítulo para ver si los X-Men han sobrevivido.

El personaje que se sacrifica por la causa humana es la pareja sentimental de la Doctora Gregor, jefa científica de la estación, así que esta muerte tendrá consecuencias seguro. Hemos visto acompañando siempre a la doctora a Karima, Centinela Omega, antigua compañera de los X-Men. Pero en el nuevo universo mutante de Hickman Karima ha elegido lado ya que piensa que la humanidad está en peligro por las nuevas acciones de sus antiguos aliados. Pero la Centinela Omega no tiene demasiado claro que la solución pase por crear unas máquinas autosuficientes e independientes ya que entonces los humanos perderían el control. Karima no va muy desencaminada…

¿Habrán sobrevido los X-Men?

En cuanto a los paneles gráficos de este número señalar que Hickman los usa para hacer una pequeña recapitulación de todo lo que sabemos hasta ahora y para resumir la evolución de las máquinas, desde los centinelas más primitivos a Nimrod, pasando por el estado de Centinela Omega de Karima.

Valoración final

Hickman nos presenta un número lleno de acción y con sabor clásico, pero sin por ellos dejar de subrayar las ideas más importantes de su historia. El enfrentamiento constante entre máquinas y mutantes, la evolución de estos dos contendientes y las difíciles relaciones entre humanos y mutantes estan muy presentes en este cómic que, con ese explosivo final, nos deja con muchas ganas del próximo episodio.



el autor

Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

2 comentarios

  1. De nuevo otro meganúmero que mucha gente no lo considerará tal porque no es tan transcendental como el House of x 2. Y es que no hay un número de Marvel de los últimos 20 años tan importantes como el susodicho.

    Gracias a Hickman por redefinir a los mutantes y por hacerlo tan bien.

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