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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 11

Después del corte obligado por pandemia, continúa la quinta temporada de Riverdale: retomamos entonces nuestros análisis semanales de la serie que, creada por Roberto Aguirre-Sacasa e inspirada en los cómics de Archie, emite The CW y puede ser vista en España por Movistar+.

Un gusto encontrarlos nuevamente. ¿Cómo han estado todo este tiempo? ¿Han seguido mi consejo de usar estos cuatro meses para hacer terapia tras el demencial décimo episodio con que dejamos la quinta temporada de Riverdale? Por lo pronto, aquí estamos para analizar el decimoprimero o, si lo prefieren, capítulo 87 del listado total. El título es Extraños Amigos con Derechos: si no recuerdan qué pasó antes, pueden aquí echar ojo a nuestros análisis anteriores y cumplo en advertir, antes de entrar al lío, que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.

Problemas con los Fugados

¿Se acuerdan de los zombies naranja? Bien, pues los presos a los que Hiram dejó escapar de su prisión no paran de causar desmanes en la localidad antes conocida como Riverdale. Recordemos que han provocado destrozos en el colegio y, por lo que se dice, demandará unas tres semanas volver a ponerlo en condiciones. Alice, en consonancia con los tiempos que vivimos, habla de volver a clases no presenciales.

Pero no solo por el colegio han dado noticias: hay también un intento de robo en Pop´s (un clásico para esta altura), pero el delincuente es aturdido de un golpe por Tabitha luego de que Penelope Blossom entra por casualidad y le distrae. ¿Penelope? ¿La madre de Cheryl? Sí, quién más: ¿ya habían olvidado que también estaba en prisión y se fugó?

La joyería de Veronica tampoco queda exenta: caen de visita Dodger y Darla Dickenson, los mismos que allá por la cuarta temporada irrumpieran con violencia en el gimnasio. Se marchan del lugar tras vaciar cuanto escaparate y vitrina encuentran, pero lo que más duele a Veronica es un valioso ópalo etíope azul que ya tenía colocado y con el cual pensaba pagar deudas con los inversores de Chad para así conseguir de este el divorcio.

Como es usual, pide ayuda a Archie que, en su eterno buen corazón accede, pero viene desencantado de que ella no apure los trámites del divorcio ni muestre progreso tras su viaje a New York para encontrarse con Chad. Ello torna algo difusa y turbia la relación entre ambos, por lo que Archie manifiesta que sería preferible mantener cierta distancia hasta que la situación esté resuelta formalmente. ¿Una forma de apurarla? No, ya sabemos que Archie es tan bueno y correcto que carece de segundas intenciones.

Veronica va también en busca de su viejo amigo Reggie, quien, recordemos, está ahora trabajando para Hiram y ahora nos enteramos que ello se debe a deudas de su padre para con el de Veronica. A pesar de los ruegos de ella para que cambie de bando, él replica que “los malos pagan mejor”, aunque se compromete a ayudarla “por los viejos tiempos”.

El Culto de Jason

En la mansión Thornhill, las cosas están como siempre, es decir muy extrañas y ni hablar tras la reaparición de Penelope, a quien de pronto se le ha ocurrido dar nacimiento a una iglesia que tiene por mesías nada menos que a su fallecido hijo Jason, de quien sostiene que, cual Jesús de Riverdale, se ha sacrificado por los pecados de la ciudad.

Houston, tenemos un problema: ya hemos tenido en esta serie una subtrama vinculada a una secta; ¿vamos por otra?

No sé si lo que más sorprende de Penelope es que, llenando todo de velas, haya convertido la mansión en templo, que ya tenga seguidores o que haga todo eso sin que la policía se percate.

Cheryl no comulga, en principio, con el delirio de su madre y le molesta que colecte dinero para su iglesia invocando el nombre de Jason, pero cambia de opinión tras pasar por la cripta de su hermano y contemplar la calavera (si vieron el episodio, saben que no miento): ve un ave roja a la cual toma por su espíritu y hasta terminará viéndolo en persona y sonriente en la sala principal (¿se dieron cuenta que Jason apareció en todas las temporadas pero jamás pronunció palabra?): la pelirroja acaba por sumarse al culto.

Houston, tenemos otro problema: ¿qué es ese esqueleto en la cripta? ¿No se suponía que Jason había tenido un funeral vikingo? Lo hemos visto arder en el río a bordo de un bote (temporada 4, episodio 9), pero parece que los guionistas lo olvidaron.

Tres para cenar

¿Qué ha pasado con Jughead luego de que Tabitha encontrara vacías las esposas que le colocara? Pues, de momento, ella solo sabe que ha desaparecido y, buscando ayuda, llama a Betty, a quien teníamos al comando de un camión tras el paradero de su hermana. La rubia, en principio, desdeña el asunto porque, según dice, no es raro en Jughead desaparecer o ausentarse durante días, pero la culpa que le remuerde por su inacción con lo de Polly termina pudiendo más y acaba accediendo.

En el sótano de Pop´s, ambas jóvenes encuentran ensangrentado el manuscrito que Jughead dejó y también su teléfono móvil. Betty ve en ello una buena oportunidad para comunicarse con Jessie, quien puede saber algo por ser la que le suministró las setas alucinógenas.

Las tres “chicas de Jughead” terminan así coincidiendo en una misma habitación. A Jessie se la ve ansiosa y a la búsqueda de algo: cuando por fin se sincera, dice querer el manuscrito porque teme que pueda haber allí algo sobre el tiempo que compartieron en New York.

Aun cuando Betty le replica que es un inentendible galimatías escrito bajo efecto alucinatorio, Jessie no se rinde: tiene plan B y también C.

Propone consumir setas para así vivir una experiencia semejante a la de Jughead y, quizás, ver lo que él vio. La idea provoca hilaridad en Betty, tras lo cual Jessie anuncia que regresará a New York pero que antes le gustaría cenar con ellas en Pop´s, lugar del que, según dice, Jughead le ha hablado mucho.

Está bastante obvio que algo trama y, en efecto, droga a Betty y a Tabitha poniendo setas deshidratadas en las patatas fritas. Las dos jóvenes entran en trance y Jessie se sale con la suya al conseguir que una extraviada Betty le entregue el manuscrito. Para ser agente del FBI, la rubia es bastante ingenua…

La Ley de la Calle

¿Y qué ocurre con Jughead? Lo suponíamos abducido por alienígenas, pero para nuestra decepción está viviendo en la calle como un vagabundo y es golpeado brutalmente por unos imbéciles de traje.

Quien lo rescata tras la golpiza es un tal Doc y como es probable que no tengamos la menor idea de quién es, un flashback nos recuerda que fue mencionado por Jughead en aquellos días de Stonewall, cuando se culpaba a sí mismo por no haberle ayudado en una situación similar a la que aquí hemos visto.

Doc, en su precaria vivienda, asiste y da asilo a Jughead, quien, por temor a que recuerde aquel incidente, dice llamarse Henry.

El Inútil del Año

Que Tom Keller es un policía totalmente inepto es ya para esta altura un axioma y, por lo tanto, no necesita ser demostrado, pero si tanto insisten, vean a Penelope andar libremente por Riverdale (o como ahora se llame) y hasta fundar una nueva iglesia sin que él se percate. No solo eso: hay toda una legión de convictos causando tropelías en una ciudad que no se ve tan populosa como para que se le escabullan de la vista.

Se podría decir en su defensa que logró capturar a uno, pero… no: en realidad lo capturó Tabitha cuando lo golpeó en la cabeza en Pop´s. Internado el reo en el hospital local, Tom y Archie pretenden (obviamente, sin éxito alguno) sonsacarle información sobre el resto de los fugados. Con el antiguo y trilladísimo truco de disfrazarse de enfermera, Darla Dickenson se introduce en el edificio y no solo rescata a su compañero sino que, además, deja inconsciente a Tom y lo secuestra. Ya sabemos quién es el inútil del año; lo que no sabemos es en qué pensaban el resto cuando pidieron por su restitución como sheriff tras el alejamiento de FP.

Quid pro Quo

Los reos fugados no solo han capturado a Tom: también a Hiram y su socio, el gobernador Dooley, teniendo a los tres cautivos maniatados en el Royale (¿dónde más?). Al parecer, algunos de ellos han trabajado en el pasado para Hiram y exigen el paladio que le ayudaron a conseguir y del cual les tocaba a ellos una parte que él, fiel a su estilo, nunca les dio.

Por cierto, uno de ellos se pasea con un bate cubierto con alambre de púas en lo que parece claro homenaje a The Walking Dead y, particularmente, a Negan, uno de los villanos más icónicos tanto del cómic como de la serie. No es raro si se piensa que todo el arco de los presos rezuma invasión zombie.

Exigen a Hiram que llame a su hija por la cuestión del paladio, pero ya sabemos que este, si bien puede ser tan imbécil como Tom, no gusta de dejarse manejar ni de hacerle las cosas fáciles a sus enemigos, por lo que aprovecha la oportunidad para decirle a su hija que los tienen en el Royale (insisto en que no era loco pensarlo) y ello le vale ser golpeado, mientras un disparo deja seriamente herido a Doolie.

Veronica acepta llevarles el paladio, poniendo como condición no solo la liberación de los cautivos sino también el ópalo azul. Se hace trato, pero le exigen que sea solo ella quien haga la entrega. Archie, obviamente, desaprueba la idea pero, conocedor del Royale por haber tenido allí su gimnasio, urde un plan para que Veronica les distraiga y así él, junto a Kevin, Fangs y el tío Frank, puedan ingresar (a lo Batman, en propias palabras) por una claraboya alquitranada que los reos no conocen.

Rescate Emotivo

El grupo de Archie ya tiene la caja fuerte con el paladio, pero no hay forma de abrirla y ello implica tener que llevarla cerrada para que la abra Dodger, conocedor de la combinación. Veronica llega al Royale con la caja y consigue el ópalo, pero por sobre todo distrae a los delincuentes lo suficiente como para que el escuadrón Archie haga su espectacular entrada descolgándose desde lo alto en una escena que, más que a Batman, remite a S.W.A.T. o al Equipo A.

Lo que sí es muy Batman es lo que viene después: una maravillosa escena de lucha que homenajea a la serie de los sesenta mientras, para más contexto de época, suena de fondo Walking in Space, del musical Hair (buen punto no haber usado ninguna de las dos canciones más conocidas de esa obra). En triple secuencia simultánea, las imágenes se pasean también por la mansión Thornhill y por el sótano en el que Betty y Tabitha hacen su vuelo psicodélico: uno de esos clásicos momentos musicales de la serie que, a veces, salvan un episodio.

La Nueva Normalidad

Han logrado liberar a los secuestrados y detener a los delincuentes. Dooley está en el hospital y, al parecer, le pedirán indulto para el tío Frank, que ha ayudado en el operativo para rescatarlo: queda claro entonces que seguía legalmente prófugo, algo que no sabíamos bien en el episodio anterior, cuando le veíamos comer tostitos muy tranquilo.

Hiram, en una de sus clásicas jugadas, ha decidido romper su sociedad con el gobernador y quedarse con el total del paladio merced a extorsión y amenaza: nada que no le hayamos visto.

Veronica, ya con su ópalo recuperado, pregunta a Archie si siguen vigentes las condiciones de amistad a distancia y él así lo reafirma, aunque admite estar impaciente y ella se compromete a obtener el divorcio lo antes posible.

Hacia la Gran Manzana

Jessie ha regresado a New York, en tanto que Betty, superado el “viaje“, no puede creer haberle entregado el manuscrito.

Por otra parte, parece haber nacido una amistad con Tabitha: ambas tienen en común su preocupación por Jughead y, por otra parte, ya Betty se ha abierto a ella durante el triple encuentro de Pop´s al hacerle escuchar un audio de dos años atrás en que él la trataba de perra fría e hipócrita por no asistir al lanzamiento de su libro.  Más aún: la acusaba de haber ido a brazos de Archie por ser la única forma de hacer daño tanto a él como a Veronica.

Tabitha, por otra parte, ofrece ayuda a Betty con lo de las chicas desaparecidas justo antes de que un nuevo audio llegue a su móvil con Jughead comunicándole que va hacia New York.

Lo mismo le ha dicho él a Doc al despedirse y, a propósito, la vida le ha dado una segunda oportunidad al permitirle salvarlo de una golpiza y así redimirse por no haber actuado años atrás.

En un acto de sinceridad, está a punto de decir a Doc su verdadero nombre, pero se encuentra con la sorpresa de que este ya lo sabe, además de que le disculpa lo del pasado porque nada hubiera podido hacer siendo un apenas un niño.

Jughead cree que en New York ocurrió algo que no recuerda y lo traumó al punto de haberle generado visiones que lo acompañaron el último tiempo, razón por la cual necesita ir allí para obtener respuestas.

Mientras las chicas escuchan su mensaje, lo vemos en la carretera parar un camión y subirse al mismo. Imposible no pensar en Polly y las otras muchachas desaparecidas cuando el vehículo se aleja.

Balance del Episodio

Si el corte de temporada nos había dejado con un episodio bastante extraño, no veo por qué íbamos a esperar ahora algo diferente. Lo que más sorprende es el olvido de algunos arcos y subtramas que se han ido planteando. ¿Qué fue de aquel reconstituido cuerpo de bomberos que nos hicieron creer que tendría protagonismo? ¿Qué pasó con los hombres polilla? ¿Ha sido abandonada la trama alienígena? ¿Era todo parte de las visiones de que ha hablado Jughead o buscan desorientarnos con un camino falso?

¿Volveremos a ver a Toni Topaz luego de su distanciamiento de Cheryl? ¿Y a Cora Carter, aquella lectora que cubriera a Jughead ante sus acreedores, pero que lo extorsionó para que leyera su manuscrito? Ahora que él está volviendo a New York, quizás volvamos a tener noticias de ella: la pregunta, claro, y sobre todo tras la última escena, es si Jughead llegará.

Las incongruencias siguen a la orden del día, llevándose todas las palmas lo del cadáver de Jason, mientras la historia parece transitar caminos ya recorridos como lo de la secta.

Ya hemos hablado de lo torpe que es Tom Keller como policía y lo cándida que es Betty como agente del FBI. En cuanto a Tabitha, creo que su personaje se va haciendo cada vez más interesante y a ello ayuda el buen desempeño de Erinn Westbrook que, ojalá, sepan explotar en próximos episodios.

A pesar de todos los fallos, hay que decir que ha sido un episodio condenadamente entretenido y eso es casi una constante en Riverdale: tener a la audiencia prendida aun con sus despropósitos, a lo que hay que sumar escenas muy logradas que ayudan a salvar de la debacle a algunas entregas como esta. Los momentos musicales, de hecho, siguen estando entre lo mejor de la serie y ha quedado una vez más demostrado con ese triple número basado en Hair.

En fin, por ahora todo es un gran interrogante. Me da la sensación de que en el viaje a New York está parte de la clave para resolver el desmadre y hacer encajar, al menos, algo de lo que hemos visto. Ojalá sea así, porque ese es el arco más interesante que la serie ofrece en un momento en que ya Archie y Veronica comienzan a cansar con su historia (o con su histeria) y estamos a un paso de que no nos importe si ella obtiene el divorcio o no.

Veremos qué nos traen .  Por lo que se ve, el próximo episodio tiene a Hiram como principal protagonista al punto que su título es Ciudadano Lodge.

Hasta entonces y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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