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Análisis de Riverdale. Temporada 5. Episodio 5

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Nuevo análisis de Riverdale, en este caso del quinto episodio de la quinta temporada (capítulo 81 en el listado general) que lleva por título La Vuelta a Casa. La serie, creada por Roberto Aguirre-Sacasa, es emitida por The CW y puede ser vista en España por Movistar+.

Bienvenidos a nuestro análisis semanal de Riverdale, en este caso con un episodio que siguió sumando debilidades a las que ya veníamos viendo tras el salto temporal, pero que ha tenido su momento fuertemente emotivo con el adiós a Pop. Sin más, pasamos a transitarlo, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden ver nuestros análisis anteriores aquí.

Regreso Difícil

Como ya es costumbre, el episodio se inicia con Jughead en off, en este caso reflexionando sobre lo imposible de volver a casa tras haberse ido, cosa que, en efecto, se ve confirmada tras el reencuentro en Pop´s, luego del cual, por separado, tienen sus charlas pendientes.

Caminando en la noche, Jughead pregunta a Betty por qué no lo llamó, a lo que ella responde que pensó que ya no quería saber nada luego de la confesión del beso.

Archie también tiene su charla con Veronica y se muestra impactado por el modo de vida que esta lleva, remarcando que se nota que está casada con un gran hombre; ella replica que más que gran hombre es un bravucón, en clara alusión al comportamiento obsesivo y posesivo que le hemos visto. Él, por su parte, manifiesta no haber tenido ninguna relación auténtica desde la ruptura.  ¿Chantaje emocional?  No: Archie es demasiado bueno como para eso.

Más allá de cuestiones del pasado y salvo Archie, que mucho no dice, todos están de acuerdo en que luego de la despedida de Pop regresarán a sus vidas para seguir con ellas.

Diablos en Casa

La situación en Riverdale es desastrosa: Archie se presenta en el colegio para anunciar que se pondrá a cargo del programa de promoción de reservas del ejército, pero el director Weatherbee le da la desoladora noticia de que probablemente la institución ya no abrirá sus puertas el lunes, dado que Hiram, desde la alcaldía, la ha desfinanciado por completo e incluso promovido el éxodo de profesores hacia Stonewall, colegio que también controla.

Eso no es todo: Archie encuentra su casa ocupada por la banda de los Diablos, que la utilizan para traficar y distribuir drogas. Cuando acude al sheriff Keller para informarle al respecto, este le desalienta diciéndole que tiene las manos atadas desde que Hiram le recortó atribuciones en beneficio de un cuerpo de seguridad a cargo de Reggie, que es ahora su brazo derecho: los delitos se han vuelto moneda corriente y nada se puede hacer al respecto. Llama la atención que Keller acepte con tanta pasividad el lugar al que Hiram le ha relegado, más cuando FP había confiado en él como la persona idónea para reemplazarlo en su puesto.

La noticia de que Reggie está a cargo de grupos (especiales le da a Archie alguna esperanza de hablar con él para hacer un allanamiento en la casa ocupada. Keller, por el contrario, se muestra pesimista y le dice que lo que hará Reggie será advertir a los Diablos para que estén preparados.

Despecho y Venganza

Hiram, en tanto, habla con Toni para proponerle dejar de ser consejera en el colegio de Riverdale y pasar a serlo en Stonewall. No se entiende bien para qué la necesita, salvo que, combativa y defensora de sus convicciones como es, prefiera comprarla y mantenerla lejos.

Estalla en furia cuando Toni le rechaza el ofrecimiento y, desairado, la pone en evidencia en el periódico local como reina de las Serpientes que, por las noches, canta y baila en el Whyte Wyrm, todo ello incompatible con su cargo institucional. Pregunto: ¿nadie lo sabía en Riverdale? ¿Se puede en una ciudad tan pequeña llevar doble vida sin que se sepa? No parece que la exposición pública, aun en primera plana, pueda afectar tanto la imagen de Toni.

Con una Ayudita de mis Amigos

Haciendo caso omiso de la advertencia de Keller, Archie va en busca de Reggie para que lo ayude con el operativo en su casa.

Tal como el sheriff anticipara, no encuentran nada incriminatorio: se descuenta que fueron avisados. Lo que más le impacta, sin embargo, es ver allí a Polly, aquella hermana de Betty que alguna vez sostuviera una relación con Jason Blossom y a quien sus padres confinaran en una granja. Cuando le cuenta a Betty al respecto, consigue sumar una aliada para desbaratar la banda de los Diablos y no cualquier aliada, pues recordemos que ella tiene una de esas chaquetas del FBI que tantos quisiéramos tener cuando las cosas se nos complican. ¿Le contó entonces lo de Polly con esa intención? No: él es pura nobleza y carece de pensamientos maquiavélicos.

Así, desencantado con Reggie, Archie recurre esta vez a Betty y a las Serpientes: el enemigo de mi enemigo es mi amigo, suelen decir. No mediando esta vez advertencia previa, irrumpen en el domicilio usurpado sin tanto protocolo y a puro golpe. El allanamiento ( o como se llame eso que hicieron) tiene éxito y encuentran en el baño un laboratorio de droga que ponen a disposición de Keller: yo no lo hubiera hecho tras la pasiva y cobarde actitud que mostró antes, pero en fin…

Luego de la redada, Betty pretende charlar con Polly su relación con los Diablos, pero solo consigue alterarla y arruinar la relación de hermanas que llevaban rumbo de reconstruir. Polly se marcha de la casa abandonando incluso a los mellizos y no volveremos a saber de ella hasta el final del episodio…

Amantes en la Ducha

Expulsados los Diablos, Archie ha recuperado su casa en todo sentido pues, aunque luce algo grafitada, la tiene solo para él. Escenario ideal, por tanto, para resolver, en la intimidad, cuentas pendientes con su socia en la victoria y no se trata esta vez de hablar nada sino de sexo desenfrenado en la ducha con tatuajes y piel brillando en una escena casi de vídeo-clip que cumple en Riverdale la misma función que la de Jon Snow y Daenerys Targaryen en Game of Thrones: o sea, lo que todo el mundo esperaba ver, pero ninguno de nosotros admitiría.

En cuanto la pasión se relaja, Betty pone los límites remarcando que son amigos adultos que solo se han tomado un momento de diversión. Archie, con algún ligero deje de decepción, acepta el diagnóstico y propone guardar el secreto; Betty acuerda, pero lo hace con ironía, pues destaca que Veronica está casada y que ella rompió con Jughead hace ya siete años. En otras palabras: le causa gracia que él se siga comportando como adolescente, cosa en lo que todos estamos de acuerdo, pues este muchacho no parece haber aprendido mucho en la guerra…

De todas formas y siendo justos, Betty no ha sido del todo sincera, pues no mencionó que ella sí está en una relación, así que le conviene mantener el secreto.

De tal Padre, tal Marido

Veronica, como ya sabemos, tiene un marido tóxico y posesivo. No solo le ha apostado un par de vigilantes día y noche sino que también le ha suspendido todas sus tarjetas de crédito (un detalle: la que aparece en pantalla se llama American Excess). Cuando ella lo llama para preguntarle al respecto, Chad responde que a él le ha ocurrido lo mismo y que se comunicará para solucionar el problema. Desde ya que no la convence y queda cada vez más claro que él es una presencia molesta que necesita removerse (otro detalle: Chad se apellida Gekko, al igual que el personaje por el cual Michael Douglas ganara el Oscar con Wall Street).

Lo que parece ingenuo de parte de Veronica es acudir a su padre en busca de ayuda con lo mal que está la relación. Pareciera recordar sus días como dama de la mafia y espera que Hiram ponga en su lugar a Chad del mismo modo que alguna vez lo hiciera con aquellos delincuentes locales que pretendieron sacarlas a ella y a Cheryl del negocio del ron. No deja de ser paradójico que espere de él los mismos métodos mafiosos por los cuales lo ha condenado, pero la gente suele tener contradicciones y no está mal que los personajes también, así que, consultado el VAR, gol de los guionistas.

La respuesta, de todos modos, era harto evidente: Hiram se niega a ayudar a una hija que, en su momento, le llamó “perro” y hasta afirmó que merecía una lección en referencia a aquella golpiza que le propinaran los hombres enviados por su media hermana Hermosa (por cierto, ¿en dónde está?). Veronica le recrimina que no la consultó para vender La Bonne Nuit y él replica que ella tampoco lo hizo para contraer matrimonio: ¿será cierto que las personas con padres posesivos suelen elegir parejas igualmente posesivas? Al menos, Veronica parece confirmarlo.

Hiram, en definitiva, sigue siendo el mismo y está decidido a recuperar el lugar de villano central en la historia luego de hacernos creer que se retiraba a las Islas Caimán. Literalmente, está destrozando Riverdale: el dinero enviado por el estado se pierde sin llegar a la comunidad, que está muriendo. De hecho, ese es el objetivo, ya que busca promover el desarrollo de SoDale, un proyecto residencial para clases altas y, especialmente, amigos del hampa: algo así como un nuevo Las Vegas.

Buscado

Jughead se ve cada vez más acosado. Por un lado, sus cobradores le andan a la caza, pues debe a su tarjeta de crédito una suma cercana a los diez mil dólares. Por otra parte, su representante le reclama que entregue al menos algunas páginas a sus editores o las carreras de ambos se habrán terminado. Ante la urgencia, Jughead le entrega un manuscrito que está preparando, pero se trata de un texto de homenaje para la despedida de Pop, a quien define en el título como hombre, mito y leyenda.

Acuciado por su situación económica, pide, justamente, trabajo a Tabitha (Erin Westbrook), la nieta de Pop, quien está haciéndose cargo del bar ante el inminente retiro de su abuelo. En un principio lo rechaza por su poca responsabilidad, pero al ver a los cobradores en puerta, no solo le oculta de ellos (como lo hiciera Cora en el episodio anterior) sino que, además, se apiada de su situación y termina dándole empleo.

Un Faro en la Tormenta

Y llega la despedida de Pop, sin duda el momento emotivo del episodio. Jughead le regala la chaqueta del graduado que él nunca fue, lo cual plantea un paralelismo, pues Pop, visiblemente conmovido, la acepta diciendo que, de algún modo, simboliza lo que tampoco él pudo nunca ser debido a que tuvo que trabajar desde temprana edad.

Con muy sentidas palabras, Jughead se refiere a Pop´s como refugio de las almas perdidas y descarriadas de Riverdale. Define al lugar como un faro en la tormenta y a Pop como el que hace que la luz nunca se apague, metáfora ligada a que el bar, tal como reza el letrero a la entrada, permanece abierto las veinticuatro horas.

Se encuentra allí también Cheryl y ello provoca un encuentro con Toni, quien le propone financiar el colegio para evitar su desaparición: en otras palabras, convertirlo en institución privada para dejarlo fuera de las garras de Hiram. La idea, en principio, no entusiasma a la pelirroja, quien aduce tener ya suficientes problemas con la reestructuración de Thornill, pero su semblante se transforma cuando Toni le pide que lo haga por ella e invoca la relación que han tenido preguntándole si aún siente algo. ¿Chantaje emocional?  Absolutamente.

Golpe de Martillo

Hiram preside la asamblea comunal en condición de alcalde y Toni (cada vez con más protagonismo) presenta su proyecto para salvar el colegio, que pasa a ser privado y la alcaldía nada puede objetar al respecto. Presenta como flamante propietaria a Cheryl y también a quienes oficiarán como profesores tras el éxodo promovido por Hiram: son los cuatro integrantes del grupo que ya conocemos. Si la serie tuviera de fondo risas grabadas como aquellas comedias de los cincuenta, es aquí donde deberían sonar…

Hiram no tiene más remedio que resignarse a perder esa batalla, pero sabe que ganará la guerra y, en clara demostración, lanza acto seguido, a bocajarro, su moción para disolver la ciudad. Nuestro grupo predilecto vota en contra pero el resto, seguramente comprados y cooptados, a favor.

Con un simple golpe de martillo, Hiram anuncia que Riverdale se desliga del estado y, como tal, deja de existir mientras todos nos preguntamos si será así de fácil hacerlo.

Ya sobre el cierre, Jughead se entera que los editores han quedado maravillados con su texto sobre Pop y ven una veta interesante en las novelas sobre ciudades moribundas. Betty, en tanto, sigue preocupada por Polly, quien no ha regresado tras la discusión. Tratando de hacer las paces y convencerla de que regrese, le deja un mensaje de audio que, sin embargo, nunca escuchará: lo último que vemos es a la joven perseguida por el misterioso camión del episodio anterior.

Balance del Episodio

Tras el salto temporal, las inconsistencias siguen ganando lugar. Se suponía que ingresábamos al momento en que la serie se reinventaba pero hasta ahora ello solo ocurre en parte. Ya de por sí, tenemos de regreso a Hiram haciendo de las suyas y no se necesita ser spoiler para adelantar que todo le saldrá mal: es el coyote persiguiendo al correcaminos. La trama en Riverdale aún no se presenta muy renovada…

Más interesante me parece la historia del camionero, de quien nada sabemos hasta aquí y solo nos da indicios al final de cada episodio. ¿Se mantendrá el mismo patrón por un tiempo?

Fuerte lo de Tate: ya estamos llorando su partida.  Encarnado por Alvin Sanders, quizás haya sido el verdadero héroe de la historia por ser el único que nunca hizo algo reñido con la ética.  Ojalá lo sigamos viendo, siquiera ocasionalmente.

Archie ya cansa un poco con su postura de muchacho por demás correcto: se está volviendo cada vez más liso y eso no ayuda a la historia. Un poco de ambigüedad o de contradicción no vendría mal.

Veronica no está tomando decisiones inteligentes y ha pecado de ingenuidad al esperar ayuda de un padre tóxico para liberarse de un esposo tóxico: de todos modos, aun no se termina de saber qué quiere realmente o qué lugar ocupa en ella su pasada relación con Archie.

Betty es la más inteligente y detectivesca pero también la menos sincera: no ha mencionado la relación con su compañero de trabajo Glen, al cual, de hecho, ha engañado.

Jughead es el más interesante en este tramo de la historia y quien parece más afectado por las experiencias de los siete años previos.

Sorprende gratamente el protagonismo clave de Toni en estos dos últimos episodios cuando hasta aquí era un personaje algo tapado: por cierto, Vanessa Morgan cumple a la altura.

En cuanto a Cheryl, se hace imposible prever qué rumbo vaya a tomar, pero ya sabemos que, como todo Blossom, es una caja de sorpresas.

Sacando las historias personales de Jughead y Veronica que, más cerca o más lejos, se han cruzado con la trama principal, las de Archie y Betty siguen sin hacerlo, quizás para no recargar el episodio con demasiada información: se me ocurre que no tardaremos en tener noticias de Glen o, quizás, de Jackson, el soldado al que Archie salvara la vida.

Y nos queda preguntarnos: ¿es todo tan fácil en Riverdale?  ¿Es tan sencillo disolver una ciudad, privatizar un colegio, designar profesores o allanar un domicilio?

Veremos qué nos depara el próximo episodio y si comienza a corregir el rumbo de una temporada que ahora empieza a mostrar más debilidades que aciertos aun cuando la historia siga siendo entretenida.

Hasta entonces y sean felices…

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