Y llegamos al capítulo 100 de Riverdale con una entrega que cierra el evento de cinco episodios de modo delicioso y muy emotivo. Mucho homenaje a los cómics de Archie y, además… ¡conocimos por fin la voz de Jason! La serie, creada por Roberto Aguirre-Sacasa, es emitida por The CW y para España por Movistar+.
Bienvenidos a nuestro encuentro semanal con Riverdale, hoy para analizar un episodio muy especial por varias razones. Por un lado, es el quinto de la sexta temporada, pero también el 100 del listado total. Por otro, cierra el evento de cinco episodios que nos llevó al universo paralelo de Rivervale. Por último, ha estado cargado de mucha emoción y bella nostalgia, demostrando una vez más que los guionistas de Riverdale (el propio Aguirre-Sacasa en este caso) saben mucho de eso. Ah… y una cuarta razón: ¡oímos hablar a Jason!
El título del episodio es La Paradoja de Jughead y ya mismo pasamos a analizarlo advirtiendo que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA e invitándoles a leer aquí nuestros análisis anteriores.
Un Cuerpo junto a la Carretera
Como no podía ser de otra manera, este episodio que cierra el evento de cinco se inicia con Jughead en su papel de Rod Steling. Nos cuenta que lo que estamos por ver no es una historia imaginaria sino que verdaderamente ocurrió y comienza con un cuerpo hallado sin vida al costado de la Carretera Solitaria.
Pero hay más: Archie ha regresado de entre los muertos y está con Betty, quien se despierta sobresaltada contándole que soñó que la ciudad entera lo sacrificaba. No es el único regresado: también Toni, a quien Fangs cuenta haber soñado que ella se ahogaba y volvía como fantasma. Y Reggie, que, antes de que Veronica diga nada, ya imagina que soñó que él era arrastrado al infierno. En Thornhill, en tanto, Nana Rose entra al dormitorio de Cheryl en plena noche y resulta que ambas han soñado que intercambiaban sus cuerpos.
Jughead, a su vez, sueña con un tic tac bajo su cama y una explosión. No solo eso, sino que despierta en el garaje de Archie y cree sufrir de sonambulismo. Tabitha lo adjudica a sus nervios por volver a trabajar al colegio. Y si la sorpresa no cabe en el rostro de Jughead, menos todavía al transitar luego los pasillos y cruzarse con Betty y Veronica como estudiantes, Archie en plan seductor con la señorita Grundy, Cheryl en uniforme de cheerleader y… él mismo bebiendo agua.
Si no es suficiente, en los baños Ben Button, supuestamente muerto tras arrojarse por una ventana en autosacrificio al Rey Gárgola. Al planteárselo Jughead, le responde que debe estar confundiéndose con el señor Chipping o bien alucinando. Por lo pronto, da la impresión de que en Rivervale nada muere por completo y todo regresa.
Letrero con Dos Caras
Otra sorpresa: Archie y Betty van a casarse el fin de semana y todos parecen dar por sentado y acordado que Jughead será padrino de la boda. En eso están cuando ella recibe un llamado del doctor Curdle informándole que han hallado un cuerpo junto a la carretera y es… el de Jughead. Ella ríe respondiendo que lo está viendo vivo en ese momento.
A Jughead, en cambio, el dato no le resulta indiferente y va a ver al forense para comprobar que, en efecto, es él mismo quien se halla en la bolsa de plástico: en ese momento pareciera haber un temblor y los cristales resquebrajarse mientras con su habitual tono monocorde y psicótico, Curdle afirma que deben estar ante una paradoja.
Jughead le solicita los efectos personales del difunto y le pide que mantenga el cuerpo en hielo y en secreto. En el lugar en que fue hallado, descubre que el letrero de la carretera tiene dos caras y mientras de un lado dice Rivervale: nada como Casa, del otro reza Riverdale: la Ciudad en que está Pop’s. Considerando los cambios sufridos por el letrero a lo largo de estos cinco episodios, era casi lógico que estuviese emplazado en algún punto de contacto entre los mundos.

La Voz de Jason
Revisando luego los efectos, se encuentra con un cómic titulado Rivervale: la Paradoja de Jughead, justamente el que el cadáver sostenía en mano al ser hallado. Lo coteja con toda una colección que él mismo tiene, sin que sepa cómo ni por qué, y descubre que son cien números que hablan sobre ellos.
Mientras los primeros noventa y cinco transcurren en Riverdale, los cinco restantes lo hacen en Rivervale (exactamente como los episodios de la serie) y el estallido de una bomba marca el punto de inflexión: aquella misma que, en la última entrega de la temporada anterior, Hiram dejara bajo la cama de Archie y Betty.
De este modo, Rivervale acabaría siendo un universo paralelo que es reflejo deformado del otro e irreales las vidas de quienes lo habitan. Azorado, le muestra los cómics primero a Tabitha y luego a Archie y Betty, quien encuentra en las viñetas la explosión que el pelirrojo dijera haber soñado pero que ahora, justamente, desdeña como simple sueño.
Veronica es la siguiente sorprendida, sobre todo por el hecho de que en las historias de Riverdale, su padre Hiram es el villano por excelencia, mientras que en Rivervale está fallecido desde que ella tenía quince años: tenemos al fin la explicación de su ausencia en estos episodios.
Jughead se pregunta entonces quién representará la encarnación del Mal en Rivervale al no existir allí Hiram, mientras que a Reggie, más mundano, le intriga que los cómics contengan dos diferentes versiones suyas, lo que Jughead adjudica a una probable anomalía.
Cheryl, en tanto, llamando panfleto horroroso al cómic y lunático macabro a Jughead, se sorprende de que en la historia su hermano Jason esté muerto, pero no tanto como el propio Jughead cuando le ve llegar en atuendo de tenis ni, menos aún, nosotros cuando… ¡le oímos pronunciar palabra! Tardamos cien episodios en conocer su voz y, por cierto, dulce detalle que él llame a su hermana Cher-Cher, así como ella tantas veces le llamara Jay-Jay…

La Paradoja de Doiley
Jughead está cada vez más intrigado por los universos paralelos y acude a la biblioteca del colegio en busca de un libro específico que no encuentra pues, según le dicen, falta desde hace años retirado por Dilton Doiley. La noticia le provoca pesar porque le sabe muerto, pero ya nada sorprende en Rivervale, donde resulta que está enseñando física y con nada menos que Ethel como profesora adjunta.
Doiley avala la teoría de la explosión como punto de inflexión pero, a diferencia de Jughead, no cree que haya que hacer nada al respecto ya que múltiples universos paralelos pueden coexistir pacíficamente.
Mientras tanto, siguen ocurriendo sucesos extraños: finalmente, tal como en los cómics, aparece otra versión de Reggie. Veronica llega a proponer el trío, pero (muchachos aburridos) prefieren luchar por ella como machos de manada y acaban matándose entre sí.
El Regreso de Capucha Negra
Jason Blossom ha sido secuestrado por Capucha Negra y, conocedor de lo ocurrido en Riverdale, Jughead sabe dónde buscarlo y allí lo encuentran junto a Archie y el sheriff Keller. En efecto, encuentran a Jason atado a una silla y el hecho termina con Capucha Negra muerto a tiros por Keller.
Cuando le quitan la máscara y al igual que en el otro universo, resulta ser Clifford Blossom: resolución semejante a la de Riverdale, pero más acelerada. Pero Jughead había creído que se encontrarían con Hiram y tendrían así al Mal personificado de Rivervale; cálculo incorrecto y, de hecho, hay otro Blossom muerto: Cheryl ha sido estrangulada y no es posible ya adjudicárselo a Cllifford.
Salvar Riverdale
Nuevo descubrimiento de parte de Doiley: resulta que los dos universos paralelos están en expansión uno contra el otro y a la larga terminarán implosionando entre sí. Sin embargo, insiste en no interferir y celebra que será el primer científico en poder documentar algo así. Pero de pronto comienza a convulsionar y arrojar espumarajos por la boca hasta caer inerte. Ethel lo ha envenenado: no está dispuesta a dejar que todos mueran para comprobar una teoría.
Más aún: dice que sabe cómo salvar por lo menos a uno de los universos, el primario. Así como los eventos del dormitorio de Archie provocaron la separación, el repetirlos podría estabilizar Riverdale mientras que Rivervale, tristemente, dejaría de existir. Aun cuando ello implicara la muerte de todos quienes lo habitan, no existe alternativa pues lo contrario sería simplemente la destrucción de ambos.
De lo que se trata entonces es de volver a activar un explosivo bajo la cama de Archie y Betty, pero Jughead no está de acuerdo en cargárselos ahora que están a punto de casarse. La opción más cercana serían Veronica y él por ser, de algún modo, sus homólogos.
Cuando le cuenta el plan a Veronica, esta termina acordando a pesar de sus muchas dudas, pero pone como condición que lo hagan al momento de la boda misma: me gusta la lógica perversa de este universo paralelo; casi preferiría que destruyeran el otro y no este…
El Gran Mal
Pero cuando, llegado el momento, Jughead está a la espera de Veronica, quien arriba es Archie, que se ha ido de su propia boda y está visiblemente irritado por saber que su amigo pretende separar los universos. Pone a Jughead al tanto de que Veronica nunca llegará, pues la ha estrangulado, al igual que antes a Cheryl y a su otra versión, pero le dice que se quede tranquilo porque todos volverán.
El Gran Mal en Rivervale, por lo tanto, termina siendo Archie, y la razón de su comportamiento tiene que ver con que al no morir nada por completo en ese mundo, abriga esperanzas de ver regresar a su padre. Para él, Rivervale no es un error ni una aberración, sino una segunda oportunidad. La cosa termina a los golpes y con Archie, una vez más, queriendo estrangular a Jughead, pero en ese momento recibe desde atrás un disparo en la cabeza y vemos de pie a Betty, de impecable blanco y arma en mano. Nunca dejes plantada a una novia en el altar…
Salvar Rivervale
Se viene otra escena cargada de morbo: Betty y Jughead terminan besándose sobre la cama, con Archie muerto en el piso y ella en vestido de boda. Pero en ese momento golpean a la puerta e irrumpe el otro Jughead, regresado de la muerte.

Dice haber estado en el Pop´s del cielo y, automáticamente, le vemos lucir la clásica corona y la S en el pecho que le caracterizaran en las viñetas, mientras a su alrededor todo rezuma un delicioso aire cincuentero entre batidos y cómics, en tanto que Archie, Betty y Veronica comparten un batido como en la icónica imagen tantas veces vista. Qué quieren que les diga: me dejó al borde de las lágrimas toda esa secuencia…
Jughead dice que allí encontró un cómic especial que se publicó entre los números 95 y 96 con la solución para salvar también al universo secundario. Si lo que inició la separación de los dos universos fue la explosión o, lo que es lo mismo, la destrucción, lo que puede hacer que ambos sigan viviendo es la imaginación, siempre ilimitada e inagotable. Rivervale, en otras palabras, puede seguir vivo si los cómics siguen existiendo y sus historias se siguen contando: trabajo, claro, para Jughead.
Uno de los Jughead, entonces, deberá permanecer ante su máquina de escribir lo suficientemente aislado como para que nadie enloquezca al verlos juntos. El otro irá a la cama con Betty mientras el explosivo estalla.
A todo esto, Archie, una vez más regresado de entre los muertos, está golpeando la puerta con un bate, pero cuando llega el final del tic tac nada ocurre, pues así lo ha escrito Jughead: los golpes han cesado; ya no hay Archie al otro lado de la puerta ni tampoco explosión. Saliendo de la habitación, Betty y Jughead se encuentran con todo el resto de sus amigos y todo hace prever que seguirán sus vidas normalmente.
¿Qué pasa en Riverdale? Pues allí son Archie y Betty quienes están a punto de tener su escena íntima cuando, súbitamente, un llamado la alerta acerca de que hay una bomba y deben salir del lugar.
Un instante después, los cristales del búnker en que trabaja Jughead son destruidos por una explosión y así es como quedamos en el punto exacto en que habíamos dejado la historia al final de la quinta temporada…
Balance del Episodio
Se ha cerrado el evento de cinco entregas y creo que las dos últimas han sido de lo más disfrutables, un cierre justo para un arco tan particular y diversificado. La forma de resolver los universos paralelos está, desde ya, muy lejos de Dark, pero esto es Riverdale. Y Rivervale.
La idea de que la imaginación pueda salvar un universo completo puede sonarle pueril a muchos, pero dota a la historia de una atmósfera muy emotiva, sobre todo para quienes amamos los cómics y siempre nos ha gustado creer que Batman, Spiderman o Asterix habitan en algún universo imaginario. O Archie…
La música nos brindó dos momentos muy especiales: uno, cuando Jughead entra al colegio y suena Don´t You forget about Me, de los Simple Minds, en clara referencia al filme El Club de los Cinco; otro, cuando ingresamos al Pop´s del cielo y suena Sugar, Sugar que, por cierto, solo sonó dos veces en la serie: en el primer episodio y en el 100. Hay que tener mucho cómic y serie animada encima para entender lo fuerte que es eso…
De hecho, la recreación del universo del Archie de los cómics fue maravillosa. ¿De verdad van a decirme que no emociona la idea de que esos personajes que hemos conocido sigan viviendo en algún lado y permanezcan igual que en sus inicios? No les creo…

No faltaron los momentos de humor negro o de morbosa perversión, como los dos Reggie disputándose a Veronica mientras ella propone un trío, o Betty asesinando a su prometido y buscando nuevo partenaire sexual aun en traje de novia. Pareciera que en Rivervale todos los personajes exploraran su lado oscuro y, en ese sentido, es una lástima que haya terminado. Creo que extrañaré ese universo…
De hecho, párrafo aparte para Archie, de quien hace rato me vengo quejando por su eterno muchacho siempre correcto. Pues parece que los propios guionistas tienen conciencia de ello, ya que la versión que de él aquí hemos conocido es absolutamente antagónica y malvada, a la vez que la motivación de volver a ver a su padre nos despierta empatía.
Creo que hemos visto una entrega deliciosa que, aun cuando se quede por debajo de la anterior (de las mejores de toda la serie), ha estado a la altura de un episodio 100, sobre todo en el potencial emotivo.
¿Qué viene ahora? Pues supongo que volvemos al Riverdale normal y a la situación inmediatamente posterior a la explosión, ya que nada hemos vuelto a saber. Pero cabe preguntarse: ¿escucharemos en algún momento teclear al Jughead alterno sobre su máquina de escribir? Ojalá que sí…
Me ha gustado este evento de cinco episodios. Y los dos últimos, directamente, me han encantado. Ahora a esperar marzo para ver la continuación de la temporada…
Hasta la próxima y sean felices…



