Análisis de The Expanse. Temporada 3. Capítulo 7

0

Bienvenidos amigos y amigas amantes de la ciencia ficción a nuestra cita semanal de The Expanse. En esta ocasión vamos a hacer nuestra acostumbrada breve reseña/recap del séptimo episodio de la tercera temporada, Delta-V, o lo que es lo mismo, cambio de velocidad, un título que cobra su significado al final del capítulo de una forma tan impresionante como estomagante.

Antes de seguir adelante, el aviso de rigor, esta reseña contiene todos los spoilers del mundo y, si queréis darse un repaso al resto de capítulos de la serie, podéis hacerlo pinchando aquí. ¿Preparados? Pues metámonos en faena…

EL AMANECER DE UNA NUEVA ERA

El Anillo

Delta-V es un capítulo curioso, tanto en forma como en fondo. Nada más empezar podemos apreciar una elipsis temporal en la que el estatu quo de la serie ha cambiado de forma bastante radical, algo que es lógico si tenemos en cuenta que se corresponde con el inicio del tercer libro de la saga literaria.

Si el capítulo anterior nos dejaba con esa especia de medusa proto-molecular ascendiendo hacia el espacio desde la superficie de Venus, este comienza con un discurso de Avasarala que, después de haber sustituido a Sorrento-Gillis como secretaria general de la ONU (¡ya era hora!), está decidida a unificar a la raza humana ante el nuevo y desconocido reto al que se enfrenta. Porque si, la proto-molécula ha terminado su obra y no viene a ser otra cosa que un enorme anillo situado entre las órbitas de Urano y Neptuno. ¿Cuál es su objetivo? Ni idea, pero habrá que averiguarlo, para lo que se forma una comitiva de científicos, filósofos y demás (Anna Volovodov incluida) para ir, como si de un peregrinaje se tratase, a investigarlo.

Pero os decía que este capítulo viene a ser algo diferente al resto, y es que entre tanta guerra, incertidumbre y tragedia, necesitábamos algo de humor para eliminar tal carga dramática. Y quién mejor para ello que nuestro amigo Manéo Jung-Spinoza (Zach Villa), un corredor Cinturoniano de carreras algo pasado de rosca muy acostumbrado a copar titulares y que ve todo su mundo derrumbarse cuando el anillo empieza a acaparar toda la atención del itema y su amada y bella novia Evita le deja por su hermano, que encima se pasea por su casa ataviado únicamente con un suspensorio. Una verdadera tragedia que demolería a cualquier hombre hasta el punto de no importarle beber su propia orina, pero no a Néo, no. Nuestro galante caballero espacial pergeñará un plan para recuperar a su amada, ¡Convirtiéndose en el primer ser humano en atravesar el anillo!

¡Néo, el héroe Cinturoniano que nos merecemos! Dándolo todo por amor

Mientras tanto, la A.P.E. no se iba a quedar atrás y, junto a la expedición interiana al anillo, ellos han mandado el Behemoth, la colosal nave de batalla que antes fue la Nauvoo, con Drummer de capitana y… Naomi (!) como su mano derecha. Sí, lo cierto es que Fred Johnson y Anderson Dawes quieren convertir a los cinturonianos en una nación respetable, nada de saltarrocas y piratas, ahora se las verán cara a cara con los interianos en igualdad de condiciones, un castillo en las nubes que a Drummer no le hace una pizca de gracia, especialmente cuando el Capitán Ashford (David Strathairn), hombre de confianza de Dawes, sube abordo para controlarla tanto a ella como a la operación. La situación se pone aún más tensa cuando un problema de contrabando de drogas a bordo de la nave se cobra la vida de un trabajador y se presenta el dilema de castigar a los responsables al modo Cinturoniano ‘tradicional’ (o sea, lanzarles por la escotilla) o comportarse ‘civilizadamente’ como harían los interianos y Ashford acaba socavando la autoridad de la capitana, haciendo que los ánimos se calienten ya desde el principio. Muchos cocineros en la misma cocina, a ver como acaba la cosa.

Pero no podíamos olvidarnos de la Roci y su tripulación. ¿Qué han estado haciendo Holden y Cía desde la partida de Naomi, durante estos nueve meses? Pues sobrevivir. Por lo visto los marcianos les han puesto un pleito bastante chungo sobre la propiedad de la nave (no, nadie se libra, ni en las series) y han tenido que aceptar el ‘trabajo’ de llevar un grupo de dos periodistas, Mónica y Elio, para cubrir el peregrinaje al anillo con el plus de poder freírles a preguntas durante el viaje, todo para que les paguen los costes del juicio. La situación se pone algo tensa cuando Mónica intenta destapar el pasado de Amos, algo que al grandullón no le hace ni gracia, incluso después del intento de seducción no de uno sino de ambos reporteros. No cagues donde comes. También nos enteramos de que Prax ha vuelto a Ganímedes con Mei para reconstruir, y que Amos echa de menos a su mejor amigo, el gigante también tiene su corazoncito.

Evita, nuestra Dulcinea del siglo 23

Otra de las novedades de este capítulo se nos presenta en forma de un nuevo personaje, Melba Koh (Nadie Nicole) una enigmática técnica de reparaciones a bordo de la nave Seung Un que se ve obligada a matar a uno de sus compañeros utilizando una especie de mejoras físicas de combate que aumentan su fuerza física cuando este la sorprende escondiendo una bomba abordo. ¿Quién es? No os puedo destripar nada, más allá de que tiene algo contra Holden y que será un personaje importante. Ojo con esta chica.

Finalmente, llegando al cierre del capítulo volvemos con nuestro amigo Néo que, animado por las *ejem*excitantes expectativas de reunirse con su novia, que le ha mandado un vídeo enseñándole lo que le espera en casa si vuelve como un héroe, se dirige a toda velocidad hacia el anillo pasando entre las naves de la comitiva e introduciéndose en las páginas de la historia a toda velocidad… para reventar *literalmente* como si de gelatina se tratara cuando su nave se adentra en el anillo y decelera completamente en segundos. A raíz de la maniobra del ya héroe nacional cinturoniano, el Anillo despierta y, al mismo tiempo, Holden tiene una visión en su cabina.

Sí, amig@s, Josephus Miller ha vuelto. Ya era hora.

VALORACIÓN

¿Creíais que no le volveríais a ver? ¡Puertas y rincones!

Delta-V es un episodio curioso y refrescante. Si el capítulo anterior parecía un final de temporada, este parece sin duda el inicio de una nueva. En primer lugar tenemos toques de humor gamberros que trufan la parte inicial y final, además de alguna que otra novedad a nivel técnico como planos en plan robados tipo documental en primera persona en los que vamos siguiendo la perspectiva de Elio, el reportero ciego a bordo de la Roci. Una experimentación interesante que imprime dinamismo a la trama.

También tenemos un montón de naves nuevas, desde el monoplaza de Néo, el Y Qué, hasta el buque científico Príncipe Thomas, el Behemoth, o la nave Seung Un de la ONU, cada una con set nuevo de rodaje y con sus características apropiadas de aspecto y escala. Lo he dicho muchas veces y vuelvo a decirlo, esta serie es una maravilla técnica y en capítulos como este se nota.

Como ultimo punto a destacar, hay que decir que las versiones cinturonianas del mítico Highway Star de Deep Purple y el All by Myself de celine Dion que aparecen durante las partes de Néo son un puntazo que reflejan hasta el punto en que la serie cuida los detalles, una idea genial que no sólo sirve como huevo de pascua, sino que además aumenta la verosimilitud del universo de la serie.

En definitiva, el nuevo arco argumental viene pisado fuerte, con un episodio que destaca por su diversidad, puntos de humor y economía narrativa. Además, con ese cliffhanger… ¿Quién se resiste a ver el siguiente?

Nos leemos en el próximo capítulo. Sed muy felices.

 



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Introducción Entre junio de 2014 y febrero de 2015, ECC Comics publicó en 5 tomos Planetary. Colección en la que Warren Ellis y John Cassaday…