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Análisis de The Expanse. Temporada 5. Episodio 6

Nuevo encuentro con The Expanse, analizando en este caso el sexto episodio de la quinta temporada, que lleva por título Tribus. La serie, que va entrando en terreno de definiciones, puede ser vista en Prime Video.

Bienvenidos, una vez más, a nuestro análisis semanal de The Expanse. Hemos vuelto a tener un gran episodio que, más climático y menos adrenalínico que el anterior, sigue preparando la historia para un gran cierre de temporada. Hay mucho que contar al respecto, así que comenzamos a hacerlo ya mismo, no sin antes dejar de advertir que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA ni de recordar que si desean echar un ojo a nuestros análisis anteriores, pueden hacerlo aquí.

En la Luna

Destacábamos en el análisis del quinto episodio la ausencia de Avasarala y, casi como respuesta, el sexto comienza con ella en la Luna. Se la ve devastada mientras observa imágenes de la destrucción en la Tierra sin tener noticias de su esposo Arjun.

David Paster (Sugith Varughese), el secretario interino de la ONU que ocupa el cargo tras la tragedia de Nancy Gao, se le presenta formalmente y, tras una breve pero cordial conversación, la invita a sumarse a su gabinete para conformar una cadena de mando ante la caótica situación que se está viviendo, además de comprometerse por cuenta propia a buscar información sobre Arjun.

Las Tribus se separan

En la Tierra, los supervivientes del desastre de la prisión en Chesapeake se hallan junto a las ruinas en espera de ser rescatados, pero Clarissa teme que, si ello ocurre, la llevarán nuevamente a una cárcel; Amos, todavía más pesimista, sostiene que directamente la matarán. Con la idea de llegar a Baltimore, ambos escapan a bosque traviesa y en medio de la nieve.

Observación: ¿cómo los árboles lucen tan intactos cuando la onda expansiva y los tsunamis redujeron a escombros la prisión junto al bosque? Es poco habitual que a quienes hacen The Expanse se les escape un detalle así, pero la realidad es que se les pasó: quizás deberían haberse empapado más acerca del evento Tunguska de 1908.

En un momento, encuentran una fogata y traban conversación con un hombre que, aflojada la tensión inicial, les invita junto al fuego y les alerta del caos reinante tras la caída de los asteroides y, particularmente, sobre un sujeto que, en las cercanías, vive con su casa vallada y disparando a todo el que se le acerca. Amos, haciendo honor al título del episodio, reflexiona acerca de que el retroceso de la civilización hace regresar a los seres humanos a comportamientos tribales: un triste presagio para el planeta.

Dos Marcianos en Plan Épico

En Tycho, tras el aviso de Naomi, el intento de sabotaje contra la Rocinante ha sido desbaratado. Lejos de amilanarse, Holden quiere salir a la caza de la Zmeya y Monica le pide que la sume a la tripulación.

En la zona del Cinturón, luego de que Alex evitara el misil soltando el núcleo del reactor, la Razorback ha sido acoplada por una nave de la Armada Libre, pero cuando los terroristas intentan el abordaje, son recibidos a los disparos por una Bobbie que, enhorabuena, vuelve a enfundarse en su armadura.

En paralelo a ello, Alex, en una maniobra que evoca a filmes como Gravity o Marte, se impulsa contra la nave enemiga para adherirle un explosivo y luego hace la acción inversa para regresar a la Razorback, usando siempre la inercia y a riesgo de fallar su objetivo: una de esas escenas espaciales que siempre se agradecen en The Expanse, así como la destrucción de la nave de la Armada Libre.

Las Tribus… ¿se unen?

A bordo de la Pella, Inaros y los suyos se anotician del frustrado sabotaje y saben que la Rocinante está pronta a salir en persecución de la Zmeya. Tal como lo veníamos notando, el conflicto entre Marco y su hijo tiene tendencia a agudizarse por haber sido Filip quien trajo a bordo a Naomi, que, justamente, hizo fracasar el atentado. Fiel a su estilo, Marco le pide que lance a su madre al espacio, pero este le ruega que no lo obligue a hacer tal cosa y Cyn termina interviniendo en su favor: la tensión se corta en el aire y Marco parece pensar que está perdiendo el control de la situación.

La nave de Camina Drummer ha llegado al encuentro con la Pella para la reunión concertada; al hacerlo, comprueban que esta es escoltada por naves marcianas, lo cual arroja el dato, nuevo para ellos, de que la Armada Libre está comprando armamentos de Marte: no solo eso, sino que, además, saben que les será imposible escapar si la negociación se pone difícil.

El esperado encuentro entre Inaros y Drummer se produce, finalmente, a bordo de la Pella y constituye uno de los momentos altos del episodio y de la temporada por la intensidad contenida que marca el tono de la charla y que permite un fuerte duelo actoral entre Keon Alexander y Cara Gee al encarar entre sí a dos de los personajes más interesantes de la serie.

Marco insiste en llamar a la unión de todas las facciones del Cinturón en pos de una causa común cuyo resultado será la libertad de todos. Ello nos lleva, una vez más, a las tribus a que el título del episodio hace referencia: a la inversa de lo que ocurre en la Tierra, parecen aquí llevar rumbo de unión más que de disgregación o, eso, al menos, es lo que pretende Inaros, cuyo mesiánico discurso parece, por momentos, dar ya la guerra por ganada. Tal como se viene dando en esta temporada, decantan analogías históricas: Mahoma uniendo a las tribus arábigas o Shaka a las del corazón del África para dar forma a una nación zulú. Si bien laica, la diatriba de Inaros, apunta a una especie de guerra santa contra los mundos interiores.

Camina, siempre gélida y penetrante en su mirar, le recrimina las muertes y, muy especialmente, las de Ashford y Johnson, a quienes él define como traidores a los cuales hubo que quitar de en medio. Pasando a algo más pragmático, ella le pregunta cómo va a sobrevivir el Cinturón sin los alimentos producidos por los mundos interiores, a los cual él replica que volverán a poner en funcionamiento los domos agrícolas de Ganímedes: no parece sonar convencido ni convincente, tal como lo revela la expresión de Drummer.

Insistiendo en que los habitantes del Cinturón pertenecen a una misma familia, Marco aprovecha la oportunidad para presentarle a su hijo Filip. Camina le menciona a su madre y el muchacho está a solo un paso de decirle que la tienen a bordo de la Pella, pero la ponzoñosa mirada de su padre hace que se contenga a tiempo. Luego, ella hace referencia a que Naomi salvó gran cantidad de vidas en la Behemoth (la ex Nauvoo de los mormones), lo cual parece ser nuevo para Filip y despertarle interés, pero en ese momento la reunión concluye y Camina se retira a su nave para analizar con los suyos la propuesta de sumarse a Inaros.

La historia de la Behemoth, de todas formas, queda dando vueltas en la cabeza de Filip, quien, seguramente a partir de los dichos de Marco, desconocía que su madre tuviera un costado heroico. Por ello es que se dirige a su lugar de reclusión para preguntarle al respecto, sin saber que la escrutadora mirada de su padre está viendo y oyendo la escena mientras su rostro delata una decepción cada vez mayor.

Lo que Holden no hubiera hecho

En Tierra, Amos y Clarissa siguen camino a Baltimore y han decidido hacerle una visita al sujeto que, según les contaron, dispara a todo el mundo, pero que puede brindarles alimento y refugio. En efecto y tal como era de prever, los recibe armado. Amos le ofrece un reciclador de agua a cambio de elementos de caza, pero una vez que le dice en donde lo tiene, el hombre ya no lo necesita vivo. Sin embargo, antes de que logre disparar, Clarissa le ataca hecha una bestia salvaje y demostrando que los poderes le están empezando a volver al quedar atrás el efecto de las drogas que los contenían. Mientras la sangre del desdichado le salpica de arriba abajo, Amos contempla la escena con ojos desorbitados.

El episodio se cierra con ambos sentados junto al fuego en la casa usurpada y Clarissa se pregunta si están perdiendo los límites éticos para procurarse la subsistencia; dicho de otro modo, si no están también ellos incurriendo en comportamiento tribal. Amos, pensativo, acuerda que Holden no hubiera aprobado lo que hicieron y la sola mención de su ex compañero lo hace concluir en que quiere estar a bordo de la Rocinante.

Balance del Episodio

The Expanse nos ha vuelto a entregar un gran episodio, quizás con menos acción y adrenalina que el anterior, pero que contribuye a seguir creando clima en una trama que marcha hacia un segundo estallido tras los atentados contra la Tierra.

Inaros sigue luciendo como un líder desquiciado, pero empieza a mostrar fallas de liderazgo: por un lado, está prometiendo cosas que no sabe si podrá sostener y, por otro, le están comenzando a estallar conflictos internos incluso a bordo de su propia nave insignia. El interés de Filip por su madre y la actitud desafiante de Cyn le han dado la pauta de que su frente empieza a desmembrarse (incluso dentro de su propia “tribu”) y se intuye que está barajando soluciones drásticas.

No es el único que parece estar haciendo un diagnóstico silencioso de frente a la acción. La facción de Drummer da la impresión de sumarse a la invitación hecha por Inaros, pero alcanza con ver su mirada para darse cuenta que es una cobra que espera el momento justo de lanzarse sobre su objetivo. Parece entender a la perfección que la mejor forma de destruir a un enemigo es desde adentro: en otras palabras, su alianza con Inaros se ve (por lo menos en lo que a ella atañe) como una fachada o engaño.

Lo interesante es que todo este enfrentamiento, medido y contenido, entre Inaros y Drummer, nos ha permitido gozar de un excelente trabajo en ambos actores al lograr que sus expresiones hablen por sí solas: se los ve como a boxeadores que se miran a los ojos mientras la perorata previa del árbitro les entra por un oído y les sale por el otro.

Un dato al margen que siempre olvido destacar: maravillosamente oscuro e inquietante el interior de la nave de Drummer; por momentos diría lóbrego, remitiendo a las películas de ciencia ficción soviéticas o a los diseños de H.R. Giger para Alien. Si a ello le sumamos el particular acento en el hablar que han impreso a la gente del Cinturón, todo termina redundando casi en un mundo aparte dentro de la serie.

Hemos visto poco a Avasarala en el episodio o será que esperábamos verla más después de su completa ausencia en el anterior. Sin embargo, es evidente que algo se está iniciando en la Luna y que la respuesta de la Tierra ante los ataques se construirá desde allí. David Paster aparece como un sujeto de aparentes buenas intenciones pero con poca experiencia y ni siquiera habituado a la baja gravedad lunar: su actitud hacia Chrisjen revela que quiere contar con ella y siempre es buen inicio para un gobernante el saber escuchar a los experimentados. Creo que Avasarala, Delgado y Paster pueden llegar a formar un buen tridente en la lucha contra Inaros, al menos en el frente que les toca cubrir.

Nuestra dupla de marcianos se ha cargado una nave de la Armada Libre en una escena llena de épica, algo que siempre es bienvenido en The Expanse y que retrotrae a grandes momentos de temporadas anteriores, sobre todo de la segunda y tercera. Insisto en que Bobbie y Alex se complementan muy bien y se están revelando como otro gran equipo (¿también pareja?).

 

Por último, las palabras de Amos al final nos hacen prever que, de algún modo, se producirá el encuentro con Holden, aun cuando no haya a la vista forma de saber dónde ni cómo. Pero tenemos un par de incorporaciones no menores: él está con Clarissa y a Holden se le ha sumado Monica. Vaya equipo que se podría formar también allí: aun habiendo leído los libros, tengo mucha ansiedad por ver lo que sigue.

 

En cuanto a Naomi, su cautiverio la deja al margen de las decisiones, pero lo suyo es trabajo de termita y desde adentro: no solo por haber puesto a la Rocinante sobre aviso del sabotaje sino por el efecto de goteo que, cada vez más, va generando en Filip, cuya lealtad hacia su padre ya no luce tan inquebrantable. ¿Y qué pasa con Cyn? Ese momento de arrebato que tuvo al confrontar a Inaros habla por sí solo y presagia que tendrá también importancia en el desgaste del frente interno.

En fin, quedamos a la espera del próximo episodio para ir develando algunas de esas incógnitas. Agradeciendo su presencia de cada semana, les espero entonces. Sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

  1. Gracias por hacer estas reseñas, no veo muchos comentarios en ellas pero seguramente mucha gente (al igual que yo) las aprecia para disfrutar esta serie en su justa dimensión. Saludos!

  2. Hola Pac: Gracias por leer, por la amabilidad de comentar y, desde ya, por el concepto. Es bueno saber que disfrutas de estas reseñas así como yo de hacerlas y, por supuesto, de la serie. En este momento estoy dándole cierre al episodio 7, así que en breve estará también subido el análisis y demás está decir que nos encontramos allí… Un saludo y gracias nuevamente.

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