InicioSeriesAnálisis de The Mandalorian. Temporada 3. Capítulo 3

Análisis de The Mandalorian. Temporada 3. Capítulo 3

The Mandalorian nos trae el capítulo más largo de esta hornada, de alrededor de una hora, en el que veremos cómo Din Djarin se reconcilia con su tribu. Pero, a pesar del nombre de esta serie, el personaje principal apenas aparece durante este episodio, y el protagonismo recae en un secundario que hasta ahora no nos había importado nada. Sin embargo, esto no resulta tan disruptivo como en El Libro de Boba Fett, y la subtrama probablemente tendrá su importancia dentro de los desarrollos que la serie ha ido introduciendo durante sus dos primeras temporadas.

The Mandalorian… más o menos

Din Djarin, que ha conseguido bañarse en las aguas de Mandalore, regresa junto a su secta, dispuesto a demostrar su valía y a revelar a su pueblo que su mundo natal es habitable. Junto a su aliada Bo-Katan, se encontrará con varias sorpresas, la primera de ellas en forma de naves imperiales que intentarán acabar con ellos. Pero esto no es tan impactante como la reacción de su líder a la antigua miembro de la Guardia de la Muerte.

The Mandalorian

Mientras tanto, en Coruscant, el científico al que vimos extraer células de Grogu está en un programa de rehabilitación que le permite usar sus talentos para el bien de la Nueva República. Sin embargo, la paz que parece haber conseguido se ve interrumpida por la idea de que podría retomar su vieja investigación. Por una buena causa, por supuesto.

Todo lo que siempre quiso saber sobre la Nueva República (y nunca se atrevió a preguntar)

Este capítulo ha resultado ser toda una sorpresa: después de unos episodios disfrutables pero continuistas dentro del tono establecido por la serie, esta entrega decide centrarse en la vida cotidiana de la República, retomando el fascinante escenario de Coruscant que conocimos en las precuelas y presentando en muy poco tiempo a un protagonista con el que resulta muy fácil empatizar.

Eso es lo que hace el episodio: humanizar a los imperiales y hacer más grande la galaxia de Star Wars, echando un vistazo a la actitud de las élites ante los renegados del Imperio. Habría sido sencillo sustituir este capítulo por media hora de Mando dando espadazos contra enemigos de cualquier tipo y explicar luego en una frase cómo Moff Gideon consiguió el material científico que parece estar buscando, pero en su lugar se nos ha ofrecido una historia muy interesante y un ejercicio encomiable de construcción de mundos.

The Mandalorian

El capítulo muestra las luces y las sombras de la Nueva República, incidiendo en un tema que el denostado episodio VIII mostró: las élites de la Galaxia y su indiferencia ante los sistemas políticos. Pero esto es solo el telón de fondo para una historia desgarradora que, igual que las aventuras de Mando beben del cine de samuráis, coquetea con el género negro. Tenemos a un protagonista taciturno y traumatizado, bajos fondos, un macguffin y hasta una femme fatale. Solo que esta, en vez de querer hacerse rica vendiendo cuadros o cobrando el dinero del seguro tras un asesinato, busca una herramienta para facilitar el regreso del Imperio.

Esta historia, que no tendría mucho sentido en Tatooine o en Hoth, se beneficia del planeta-ciudad de Coruscant, que teníamos ganas de ver después de tantos escenarios repetitivos. Con un final pesimista, consigue presentar de manera muy eficaz la amenaza a batir, y esperamos que Mando consiga vengar a este pobre científico cuyos crímenes han sido perdonados a cambio de colaborar con los vencedores y que, después de todo, solo estaba siguiendo órdenes. Eh, espera un momento

Conclusión

Podríamos haber hablado de cómo Mando ha reclamado su honor como mandaloriano, o de cómo Bo-Katan se encontrará con la dificultad de integrarse en una sociedad tan rígida como la de Din Djarin, o de cómo el adorable bebé Yoda de las primeras temporadas apenas hace nada y parece haber sido incluido en este arco exclusivamente para vender muñecos. Pero esta desviación de la trama principal ha sido tan osada y tan excelente que eclipsa todo lo demás.

Frente al spin-off de Boba Fett (o, peor aún, la serie de Obi-Wan Kenobi), este episodio demuestra que se siguen pudiendo hacer cosas interesantes con una franquicia tan desgastada como La guerra de las galaxias. Por lo visto, Andor también sigue este camino, y me alegra que la franquicia permita historias tan dispares entre sí. Sin duda, veré el capítulo de la semana que viene con más entusiasmo.

Máximo Simancas
Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.
ARTICULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimos artículos

Comentarios recientes