Análisis y reseña de Ozark. Temporada 3. Episodios 1 a 5

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Este 27 de marzo Netflix estrenó la tercera temporada de Ozark, una de las grandes series del momento que, creada por Bill Dubuque y protagonizada por Jason Bateman, no decae en absoluto.

Una serie que mantiene el nivel

Al igual que las anteriores, esta temporada consta de diez episodios y, siguiendo lo que ya es regla en Ozark, los dos primeros son dirigidos por el propio Bateman, quien recordemos que en 2019 se llevó el Emmy justamente en tal categoría y por esta serie. Un detalle genial es que cada episodio se inicia puntualmente con una letra «O» a modo de logo de la serie, dentro de la cual se ven cuatro iconos que van cambiando en cada entrega y que siempre tienen relación con lo que veremos en ese episodio.

Para quienes tengan interés en leer las reseñas de las dos temporadas anteriores, aquí les dejo el link:

https://www.lascosasquenoshacenfelices.com/ozark-una-serie-que-deberias-estar-viendo-resena-de-las-temporadas-1-y-2/

La trama, sin decaer en lo más mínimo, se hace cada vez más compleja pero jamás se vuelve excesivamente laberíntica o intrincada: siempre aparece el salvavidas a tiempo cuando uno cree que se está perdiendo y allí es donde se da cuenta que la idea era, justamente, que no supiéramos algo que los protagonistas sí. Marty Byrde, en efecto, siempre tiene una carta para jugar y por lo que, cada vez más, se puede apreciar en esta tercera temporada, su esposa Wendy (Laura Linney) no le va en zaga, lo cual hará recrudecer viejos conflictos entre ellos.

También vemos aquí cómo la guerra de los cárteles mexicanos se percibe cada vez más cercana, lo cual afecta a los Byrde desde el momento en que Omar Navarro (Félix Solís), que es prácticamente su empleador, está involucrado en la misma. De igual modo, crece también el peso en la historia de Helen Pierce (Janet McTeer), quien, siendo abogada del cártel, asume un rol más decisivo que en temporadas anteriores.

Nos encontramos además con la llegada de personajes nuevos, como Ben Davis (Tom Pelphrey), un hermano de Wendy que cae al lugar huyendo de la justicia por un delito cometido en su lugar de origen. O también Maya Miller (Jessica Frances Dukes), una nueva agente que el FBI ha enviado al lugar y que aspira a negociar con Marty para conseguir hacer caer los negocios ilegales del cártel. Y en tercer lugar tenemos a Erin (Madison Thompson), hija de Helen, quien ha llegado a Ozark sin demasiada oportunidad de elegir otra cosa y que irá haciendo amistad con Charlotte (Sofia Hublitz), la hija mayor del matrimonio Byrde. Por último, hay que destacar de manera especial a Ruth Langmore, quien se ha vuelto cada vez más central en la historia gracias al descomunal trabajo de Julia Garner: su personaje nunca cederá un centímetro en lo que considera que son sus propios códigos: decidida e inteligente, pero también impulsiva, pondrá con sus acciones en aprietos a Marty, pero al mismo tiempo irá afianzando su amistad con él, a pesar de que tiempo atrás ella le robase dinero y hasta tratara de asesinarlo electrocutando el muelle. Minucias del pasado que pueden olvidarse, ¿verdad? Al menos en Ozark sí.

Pasamos ahora a reseñar más puntualmente estos primeros cinco episodios de la temporada y me corresponde, para quienes aún no la hayan visto, advertir que AQUÍ HAY SPOILERS DE LA TRAMA, por lo cual les recomiendo dejar de leer o QUE, si lo desean, vayan directamente al balance parcial al final de este mismo artículo.

Guerra entre cárteles

Esta tercera temporada arranca con la novedad de que la guerra de los narcos ha llegado a Ozark. En efecto, los cárteles dominados por Navarro y Lagunas no hacen más que intercambiarse ajustes de cuentas y la verdad es que a Navarro, en definitiva el patrón de Marty Byrde, no le está yendo tan bien sino que parece estar perdiendo terreno.

Es ello lo que lleva a Wendy, la esposa de Marty, a pensar en la posibilidad de ofrecerle a Navarro una salida legal alternativa para el caso de que la cosa se le complique o que, inclusive, pudiera terminar en prisión; como efecto adicional, ello posicionaría mejor a los Byrde. La idea consiste en comprar, al noroeste de Missouri, un casino – hotel caído en desgracia, cuyos propietarios son un matrimonio que no se actualizan ante la competencia y hasta se manejan todavía con fax. Sin embargo, cuando Wendy le transmite la idea a Marty, éste no la recibe con agrado: su argumento es que una compra de esa índole causaría tal revuelo burocrático que aumentaría la presencia del FBI, que pasaría a tener los ojos más encima de las actividades del casino flotante Missouri Belle, que ellos acaban de inaugurar y cuya finalidad es lavar el dinero del cártel de Navarro.

Ante la negativa de Marty, Wendy se frustra pero no da el brazo a torcer sino que le hace llegar la propuesta a Navarro por cuenta propia, valiéndose para ello de su contacto local, la abogada Helen Pierce, con quien sostiene una relación cada vez más estrecha.

El hecho de que Wendy se esté moviendo por su cuenta altera, una vez más, la armonía del matrimonio, al punto de que terminan concurriendo a terapia de pareja para resolver sus conflictos internos. Las sesiones de terapia son un alto punto de humor en esta temporada, ya que Marty, a escondidas, soborna a Sue Shelby, la psicóloga (increíble caracterización de Marylouise Burke), para que logre convencer a su esposa de que es ella quien está equivocada. Más aún: a la larga, Wendy terminará haciendo lo mismo pero ninguno de los dos sabe lo que hace el otro.

Una extraña amistad cada vez más fuerte

Ruth Langmore se ha ido convirtiendo en un personaje con cada vez más protagonismo, como si los guionistas hubieran acusado recibo de que, no por nada, también Julia Garner se quedó con un Emmy en 2019 por su papel, precisamente, en esta serie. Ahora trabaja tan a la par de Marty que él prácticamente la ha puesto a cargo del casino; su carácter rebelde y pueblerino, sin embargo, aflora a cada instante y jamás va a ser una chica de bajar la cabeza ni fácil de llevar. Ello, de tanto en tanto, mete en problemas a Marty, como cuando Ruth, tras una discusión, arroja por la borda del casino flotante al hijo de Frank Cosgrove (John Bedford Lloyd), uno de los principales socios capitalistas del mismo. Sin embargo y a pesar de esos roces, vemos cómo la relación entre Marty y ella se va haciendo cada vez más fuerte y sin nada que ver con la tensión sexual: eso es algo que, al menos de momento, no existe entre ellos. Pero Ruth es quien, de algún modo, hace aflorar la humanidad de Marty y, por sobre todo, sus sentimientos de culpa: él va ir a buscarla cada vez que ella amenace con irse y le terminará perdonando todos y cada uno de sus exabruptos, mucho más de lo que lo hace con los de otros: casi es la única persona a la que es capaz de pedir disculpas. ¿Complejo de culpa por haber, en el pasado, hecho matar al padre de la chica?

Gente nueva en el pueblo

Han aparecido además un par de personajes nuevos en Ozark: uno es Ben, hermano de Wendy, quien ha llegado escapando de la justicia de su estado después de que, siendo profesor de álgebra, protagonizara en clase un episodio de ira que terminó con la destrucción de los teléfonos móviles de todos sus alumnos dentro de una máquina compactadora y, no conforme con ello, terminó luego liándose a golpes con el operario a cargo de la misma. Ese tipo de accesos bipolares, al parecer, son habituales en él y, por tal razón, debe tomar una medicación específica. Su llegada provoca un elemento más de conflicto en el matrimonio Byrde, pues Marty no lo quiere allí y Wendy le comunica que solo podrá estar un tiempo, durante el cual le asigna el cuarto del sótano que antes utilizara el viejo Buddy, antiguo dueño de la casa que, en las dos primeras temporadas, conviviera algún tiempo con ellos antes de morir.


Ben, por un lado, traba amistad con Jonah, el hijo menor de los Byrde (Skylar Gaertner), quien, de algún modo, encuentra en él el sustituto de Buddy. A propósito de Jonah, su nueva obsesión son los drones y hasta le sugiere a sus padres, sin éxito, la idea de crear con ellos una red de monitoreo para la seguridad de la zona. Pero volviendo a Ben, la otra persona con la cual va estableciendo un vínculo más estrecho es Ruth, con quien las cosas habían arrancado muy mal pero, poco a poco, irán yendo hacia una química de atracción mutua.

Helen, de quien hemos dicho que ha acentuado su amistad con Wendy, ha venido a instalarse a Ozark por el verano y, al hacerlo, ha traído consigo a su hija Erin, sobre la cual mantiene un litigio de custodia contra su ex-esposo. Erin es una adolescente en proceso de maduración que rápidamente hace buenas migas con Charlotte Byrde, aunque ésta no la consiente en su intento por perder la virginidad en Ozark con algún desconocido al que fácilmente olvide después del verano, sobre todo cuando tal búsqueda la lleva a Tommy Walsh (Tyler Chase), un sujeto que, a ojos de Charlotte, dista de ser el ideal debido a que tanto él como sus amigos proceden de la mafia de Kansas City y trabajan ilegalmente a las órdenes de Frank Cosgrove haciendo entregas para el casino.

Bebés y amapolas

Por su parte Darlene Snell (Lisa Emery), tras haber quedado viuda por voluntad propia, se halla criando al hijo del ya fallecido pastor Mason, aquel bebé que Marty le entregara al final de la segunda temporada. Wendy nunca ha podido aceptar que el niño crezca criado por una psicópata que ha matado gente y, por lo tanto, hace todo lo posible por quitárselo, llevando incluso el caso al estrado y argumentando en su favor el carácter peligroso de Darlene. Sin embargo, ésta, en una jugada que Wendy no espera, se vale del testimonio de Wyatt Langmore (Charlie Tahan), el primo de Ruth, quien ha abandonado su hogar familiar tras enterarse que Ruth mató a su padre.

En efecto, tras un tiempo de deambular como un paria e incluso ir a la cárcel por usurpar propiedad privada, Wyatt (aquel chico que leía a Ray Bradbury y que nunca había querido saber nada con el delictivo mundo de su familia) se ha convertido en el apadrinado de Darlene una vez que ella le pagara la fianza. Y a la postre también en su amante, a pesar de una diferencia de edad de, tal vez, cuarenta años. Para colmo de males, Darlene, envalentonada tras haber ganado el juicio y retenido al pequeño Zeke (fue el nombre que dio al bebé), quiere volver a plantar amapolas y cuenta para ello con la ayuda de Wyatt.

Una nueva agente

Pero el principal conflicto de Wendy sigue siendo con su propio esposo y gira en torno a la antes mencionada operación de compra del casino venido a menos. Ambos van a mostrar sus respectivas garras: él buscando siempre arruinar la operación y ella, por el contrario, queriendo llevarla a cabo, lo cual termina logrando a pesar de Marty, quien sabe que, ahora, va a ser muy difícil sacarse de encima al FBI.
A propósito del FBI, una nueva agente ha llegado al lugar. Se trata de Maya Miller, una afroamericana que, además, está embarazada y que tiene diferentes criterios a sus colegas para investigar las operaciones detrás del casino Missouri Belle. Es ella quien le propone a Marty que entregue los nombres de todos los vinculados y, a cambio de ello y de su propia confesión, promete conseguirle una condena de solo dieciocho meses a los efectos de no despertar sospechas en el cártel, tras lo cual él quedaría libre. La oferta tienta a Marty, quien, inclusive, llega a dar su conformidad, aunque sólo de palabra.

Marty secuestrado

Sabiendo Navarro que Marty está poniendo palos en la rueda, además de demorarse en lavar la mayor parte del dinero, lo hace secuestrar durante un concierto de Reo Speedwagon organizado para lavar dinero (momento glorioso y casi simpsoniano, pues aparece la banda misma) y lo lleva a México para encerrarlo en una celda bajo tierra. El episodio 4 (dirección de Cherien Dabis), que es el que gira en torno a este hecho, es absolutamente diferente de todos los demás ya que no tiene tantos giros en la trama sino que se queda básica y únicamente en la propia situación del secuestro; además de ello, por primera vez, los flashbacks nos muestran escenas de la infancia de Marty, particularmente del día de la muerte de su padre, así como de su obsesión por los juegos de arcade, particularmente por uno llamado Beast Slayer; por cierto, el niño que lo interpreta es realmente muy parecido a Bateman.


A pesar de sufrir golpes y torturas, Marty siempre tiene un as en la manga y, en efecto, su habilidad negociadora es la que lo termina salvando nuevamente; le propone a Navarro lo que, en principio, parece casi un delirio: transformar a la agente Miller y ponerla del lado de ellos para, entonces sí, lavar dinero con tranquilidad.

¿Nace una amistad?

La idea de Marty suena alocada pero parece convencer a Navarro, quien, sobre la base de esa promesa, lo libera y hace que vuelva a su casa para alivio de Wendy y de sus hijos. De regreso al hogar, Marty encarga un Beast Slayer que instala en la cochera. Me pregunto si ese detalle irá a tener alguna incidencia en el futuro desarrollo de la trama o sólo revestirá carácter icónico en relación a su infancia.

Maya Miller, mientras tanto, ha estado haciendo averiguaciones pues le llamó la atención la ausencia temporal de Marty; tanto Wendy como el resto siempre le habían respondido que se hallaba en Kansas City por un negocio, pero ella nunca lo creyó. Una vez sabiéndolo liberado, va en su busca y le pide que admita que estuvo secuestrado por el cártel mexicano, cosa que, finalmente, Marty hace, pero en privado y solo de palabra. Por lo pronto, tras lo hablado con Navarro, sabemos bien que su plan para la agente Miller es otro. La pregunta, en relación a los siguientes episodios, es quién de ambos terminará ganando el pulso: si Marty aceptará la propuesta inicial de Maya o si, por el contrario, será ella quien termine cediendo y sea asimilada por él para encubrir sus negocios sucios.

Navarro también ha contactado a Wendy para encargarle un nuevo trabajo, que es la compra de un establecimiento de crianza y reproducción de caballos de carrera. Wendy va al lugar confiada en conseguir lo que él le ha pedido pero lo que no sabe es que todo es una maniobra armada por Navarro para que, simplemente, su gente entre al lugar y castre un caballo que pertenece a su rival Lagunas. Wendy se siente usada y está cada vez más claro que la guerra entre los cárteles, con sus venganzas y ajustes de cuentas, está ya definitivamente instalada en Ozark.

Balance parcial de temporada

Hasta aquí otra gran temporada. La trama sigue dándonos sorpresas y a veces es increíble la rapidez con que pueden cambiar las cosas a lo largo de un mismo episodio. Alianzas que parecen impensadas, entre partes muy diferentes o con serios conflictos entre sí en el pasado, terminan haciéndose realidad en aras de la conveniencia mutua. Un punto a destacar es que, sacando la brutal escena del principio, la violencia explícita que caracterizaba a la serie parece haber retrocedido algo pero, sin embargo, en ningún momento, ello se convierte en traición a la esencia, pues el ritmo de intensidad no se pierde en absoluto y, por el contrario, suele ser mucho más fuerte y provocador lo que se habla o lo que se acuerda que lo que de manera gráfica se muestra.

Es interesante cómo algunos personajes han cobrado un mayor protagonismo, particularmente Ruth y Helen, así como también el interesante aporte que han hecho los que en esta tercera temporada se sumaron. A la larga todos los personajes son lo suficientemente complejos y ninguno está trazado de modo lineal o burdo. Los toques de humor son geniales, llevándose todas las palmas las sesiones de terapia en pareja. El elenco, al igual que en las temporadas anteriores, es impecable del primero al último: bien por el casting de actores, pues no encuentro uno que no esté a la altura. Veremos ahora qué nos depara la segunda mitad de temporada, la cual espero comentarles por estos lados en pocos días más.

Un saludo y cuídense mucho, pero mucho.



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

4 comentarios

  1. Juan Andrés el

    Esta temporada mantiene la calidad de las dos anteriores, cada capitulo sorprende con un giro de trama. Voy en el quinto episodio, pero siento que va a ser la mejor temporada. Muy buen resumen de la serie

    Slds

    • Rodolfo Del Bene el

      Hola, Juan, muchas gracias por comentar y así es: estoy de acuerdo contigo. Los giros no dan respiro: no sé si hay una serie que tenga tantos! Ya está subido mi resumen de los últimos cinco episodios también, así que te invito cuando ya hayas terminado la temporada (si no lo has hecho ya) a dejar tu opinión allí, pero ya te voy adelantando que sí, aun con lo parejas que han sido las tres temporadas, me da la impresión de que fueron de menor a mayor y ésta ha sido la mejor hasta aquí.
      Un saludo y que estés bien. Gracias por aportar!

    • Javier Larraquy el

      Me pareció excelente el comentario de la tercera temporada hasta el capítulo 5. No quise leer más xq llegué hasta ahí. Coincido completamente en la descripción de cada personaje y de cómo cada uno de ellos se ca transformando en cada capítulo. Es terrible la desconfianza que se se tienen a pesar de ser un matrimonio ( no olvidar los sobornos a la psicóloga jaja!!). Felicitaciones por la crítica. Javier

      • Rodolfo Del Bene el

        Hola Javier:
        Muchas gracias por comentar. Genial ! Espero que te gusten los próximos episodios; creo que no te van a decepcionar porque, en general, toda la temporada tiene un nivel altísimo. Y lo de los sobornos a la psicóloga es mortal; increíble la forma en que ya tienen normalizado ese tipo de proceder y se tranquilizan la conciencia de ese modo. No olvides dejar comentarios en el siguiente artículo de la serie cuando los hayas visto.
        ¡Un saludo y a cuidarse! Que estés bien…

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