Hay autores que escriben una saga épica y se toman décadas para terminarla. Luego está Brandon Sanderson, que mientras tú lees este artículo probablemente ya haya escrito otro libro. Y no es una exageración, bueno un poco si. Pero sólo un poco. Lo suyo roza lo sobrenatural. En un mundo donde muchos escritores se estancan, dudan o simplemente se pierden en su propio universo, Sanderson y su equipo de asesores nos guían con precisión milimétrica por cada rincón del Cosmere.
Y lo más curioso es que no escribe por escribir. No se trata solo de cantidad. La calidad está ahí. Novela tras novela. Desde Elantris y Nacidos de la bruma (Mistborn) hasta El archivo de las tormentas, Sanderson ha demostrado que es capaz de crear sistemas de magia coherentes, personajes complejos, y tramas entrelazadas que van revelando, poco a poco, la magnitud del rompecabezas que es su universo compartido.
Inciso antes de seguir. Cuando antes he hablado de autores que se toman décadas en terminar las sagas me refiero evidentemente a George R.R. Martin y Patrick Rothfuss. Y personalmente creo que son mejores escritores que Sanderson. Su prosa, su narrativa es mejor. Posiblemente, aunque es cuestión de gustos. Pero Sanderson es mucho más prolífico y además Sanderson es el mejor en una cosa, en construir mundos, en construir sus sistemas de magia y en entrelazarlo todo. El vasto y amplio mundo del Cosmere es una cosa nunca hecha en literatura, y este mormón está haciendo historia.

Pero, ¿cómo lo hace? ¿Qué tiene este hombre que le permite escribir como si el día tuviera 72 horas?
La respuesta está, en parte, en su metodología. Sanderson no improvisa. Planifica. Organiza. Hace esquemas, estructuras, cronogramas. Tiene la disciplina de un ingeniero y la creatividad de un poeta. Y eso lo convierte en una rara avis dentro del género fantástico. Porque no es solo un gran narrador, es como dije antes un constructor de mundos. Uno de esos pocos que no solo imagina historias, sino que diseña universos enteros con leyes, culturas, religiones y consecuencias lógicas. Pero también os digo, y ya lo dejé caer en el primer párrafo del artículo, Sanderson tiene asesores, y no sólo en su escritura, como pudiera ser un editor, tiene ayuda para organizar el Cosmere. Un universo, en este caso una galaxia tan amplia necesita de personas que le vayan diciendo lo que puede o no puede hacer para no estropear la continuidad de su historia global, del Cosmere. Y aunque Sanderson sea un genio en lo suyo, en lo que también es muy bueno es en delegar y pedir ayuda, para que el Cosmere no tenga errores de continuidad. Por todo eso leer el Cosmere en modo global, empapándote de todas sus obras es uno de los mayores placeres de la literatura de fantasía actual.
Otra cosa que hace bien Sanderson es acercarse a los lectores, como si fuera uno más. A través de su canal de YouTube, de sus blogs, de sus actualizaciones regulares en la web, Sanderson no solo comparte lo que escribe, sino cómo lo hace. No tiene miedo de mostrar el proceso, los retrasos, las ideas descartadas. Es transparente, y eso genera una relación única con sus fans, que lo ven como un creador comprometido con su obra… y con su público.
El golpe de efecto llegó en 2022, cuando anunció que, durante la pandemia, había escrito en cuatro nuevas novelas. En serio, cuatro novelas. Y además tres de ellas pertenecientes al Cosmere. Hizo una campaña de Kickstarter y fue un fenómeno sin precedentes, consiguió el récord de la plataforma de todos los tiempos. Recaudó más de 41 millones de dólares por libros que ni siquiera estaban publicados aún. Repito, récord de Kickstarter de la historia doblando al segundo. Pero es que el tercer Kickstarter con más recaudación es el juego de mesa del Cosmere. Parece claro que donde va este hombre, no crece la hierba.
Y es que faltos de los finales de las grandes sagas como son las obras de George R.R. Martin y Patrick Rothfuss, Brandon Sanderson es el agua en el desierto. Sanderson no deja tirado a sus lectores, Sanderson cumple y siempre nos da historias que leer, historias de gran calidad y siempre, de alguna manera conectadas. El Cosmere es muy grande, y Sanderson lo sabe.
Un saludo y sed felices.



