Iniciosci-fiLa tapa del obsesoCómo parecer un friki sin ser uno de ellos

Cómo parecer un friki sin ser uno de ellos

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Por el poder de la verdad, nosotros, estando vivos, hemos conquistado el universo. Ahora los raros son ellos, los no-frikis. Los más viejos del lugar os contarán historias horribles de clases del instituto en el que de treinta sólo dos sabían quien era Aragorn. Ya pasó. Hemos ganado. Ahora somos nosotros los que humillamos y nos reímos de los pobres idiotas que no saben quien es Ned Stark o Geralt de Rivia. Es justo y necesario que sea así. No sólo por vengarnos de tantos años de no ser adorados como dioses supersexys de la sabiduría, también por pura mezquindad.

A saber qué estábamos haciendo mal

Pero una noche, pensando en cómo ésto era así y era bueno, se me apareció el dios del frikismo, Joe Pesci. La razón por la que Joe Pesci es el dios del frikismo no quedó aclarada, pero el bate en la mano y los habituales modos que exhibió, dignos de sus mejores momentos en Uno de los nuestros o Casino, hicieron que me dedicara a escuchar y no molestar mucho. Me dijo algo así como que habíamos perdido el norte como tribu, y que nuestra redención era improbable. Lo más que podíamos hacer era difundir de modo clandestino distintas consignas e ideas para conseguir que los no creyentes pudieran hacerse pasar por nosotros, los frikis, sin sentir la violencia penetrar en sus vidas. Y, claro, sin tener que gastar horas viendo series geniales como “Viendo crecer la hierba” (antes conocida como The Walking Dead”) o subiendo experiencia gloriosamente en un videojuego de rol japonés super ameno matando una y otra vez al mismo enemigo durante días.

Con este objeto me dio las siguientes normas para conseguir la convivencia. Las comparto, por ridículas que me parezcan, porque era eso o comer bate. Como con los años he desarrollado una fobia a que me peguen aquí las tienen ustedes:

1- La realidad objetiva no existe, sólo hay opiniones (gloria eterna al IMO)

Antes se tenía una creencia rarísima. Uno podía ver un partido de fútbol y disfrutar con los goles o jugadas pero, a pesar de estar viendo el partido, no saber decir con qué táctica jugaba cada equipo, cuantos mediapuntas jugaban, si la defensa era en zona o mixta, etcétera. Uno podía ver una película, por ejemplo Indiana Jones en busca del Arca Perdida, y disfrutar como un enano, pero, a pesar de verla, no ser capaz de explicar las razones que hacían que la fotografía fuera tan maravillosa. Una cosa es ver algo y disfrutarlo y otra distinta entender y saber explicar razonadamente qué es y qué no es una película, un videojuego o una canción. Para poder hacer todo esto hacía falta antes algo misterioso: saber qué hace que una película sea técnicamente buena en cuanto a fotografía, conocer las técnicas de dibujo para entender el mérito/la chapuza de un dibujante de cómics o haber leído lo suficiente como para detectar cuando el autor de un libro te está haciendo trampas.

En resumen, para conocer la realidad y no sólo disfrutarla había que tener conocimiento. Haber leído. Haber visto películas. No sólo eso: conocer los intríngulis de cómo se hacen los mangas, los videojuegos o las películas en la realidad. Y, en base a ese conocimiento acumulado, uno podía analizar con conocimiento de causa lo que fuera. No sólo decir si le gusta, vaya, que para eso no hace falta saber nada, y ahí cada uno es un mundo.

EN MI OPINIÓN los coches no hacen daño cuando te atropellan

Como cualquiera podrá adivinar, todo esto es cansadísimo. Exige mucho tiempo y posiblemente hasta leer. Mucho. En este punto tenemos que levantar la bandera posmoderna y gritar un “no pasarán” bien alto. ¡Da igual lo que sepas técnicamente de cómo se manejan las luces! ¡a nadie le importa que sepas las técnicas de dibujo japonés y sepas explicarlas! ¡a mi me mola! Hay que tirar de lo que a uno le gusta o lo que uno odia para tapar la ignorancia. Lo suyo aquí es soltar los IMO (que es “en mi opinión”, pero con siglas en inglés, que siempre aparenta ser como más cultivado) y si alguien nos saca las vergüenzas porque no tenemos ni idea de lo que hablamos y nos basamos en lugares comunes soltamos el jaque mate definitivo: “ES MI OPINIÓN”. Las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno, y el hecho de hacer explícito que tienes uno es lo mismo que decir que es el mejor y que nadie puede criticarlo.

Acuérdate de ser el primero en decir ES MI OPINIÓN. Eso te da inmunidad ante el desconocimiento o el intento de haber intentado vender la burra a alguien que sepa de un tema más que tú. Con esto ya ganas el 95% de discusiones entre frikis. De nada.

2- Hay que pedir perdón siempre si ha molestado algo a alguien

Seamos claros: alguna vez seremos los primeros en decir si algo nos gusta o no. En realidad, nos pirran los gustos más que los razonamientos sobre si las cosas son buenas o no (por las razones ya comentadas arriba). Como a veces hay cosas que no nos gustan tenemos que hablar mal de algo. No sé, qué sé yo…la película de Wonder Woman. Sí, nos ha hecho muy felices, Gal Gadot es un amor y nos lo pasamos bien viéndola, aunque luego la película como tal sea un poco bastante regularceja. Pues bien, rajamos de la película, exageramos, nos ponemos puntillosos y medio llamamos lerdos a los que les haya gustado, acabando con nuestra salvaguarda: BUENO, PERDÓN SI HE MOLESTADO A ALGUIEN.

Con esta salvaguarda ya demostramos nuestra pertenencia al Movimiento Friki por dos cosas. La primera, asumimos que los demás son niños de cuatro años que se enfadan cuando les quitan la piruleta, no adultos que pueden vivir e incluso hablar sin enfadarse cuando ven que alguien no comparte su opinión. Son niños…bueno, como nosotros, que nos ponemos como monas como toquen a nuestro sacrosanto Snyder/Los Planetas/Capitán América/David Cage. La segunda, aunque fueran adultos soltamos eso para protegernos de posibles críticas a lo que hemos dicho. Es lo que suele llamarse estilo pasivo-agresivo: si dices cualquier cosa encima el que quedará mal serás tú.

Como esto va de molar y quedar por encima como el aceite, es otra estrategia ganadora que recomendamos con entusiasmo.

3- Sólo hay obras maestras y truños infumables

En otro alarde de madurez que tanto nos caracteriza como colectivo, es necesario irse a un extremo. Siempre. Puede que pienses que ante tal cantidad de videojuegos, películas o series lo normal es que la mayoría sea tirando a olvidable (tanto para bien como para mal), que haya unas cuantas cosas buenas, algunas muy buenas y unas cuantas malas. Estás totalmente equivocado. En la mente friki sólo están las cosas maravillosas y encantadoras por un lado y las mierdas infectas que deberían desaparecer de la faz de la Tierra.

Puede parecer un concepto extraño para el no iniciado, pero entendednos: no estamos aquí para disfrutar sin más pretensiones de la mayor parte de las cosas normaluchas. Hemos venido a molar e impartir misa. A separar los justos de los injustos. A traer trascendencia y ÉPICA al ocio de esa gentuza que tiene el honor de compartir nuestro aire o nuestro espacio de internet. Nuestra misión es divina, y si tenemos que establecer una tabla con “Cosas que son rocanroul puro” y “Aberraciones que justifican tirar piedras a quien escucha esa perversión” se hacen, que el tiempo en este vida es poco pero la tarea del Señor del Metal/del Rol/etc es urgente. Hay que exterminar, claramente, a los listillos que creen que pueden mezclar géneros o peras y manzanas, como Diego García, más conocido como el Twanguero.

No reconozcas que han disfrutado sin más de algo normalito. No uses la palabra “entretenido”. No seas tibio hablando de cosas mejorables, defectos o cosas así de cosas que en general son buenas. No matices nada. No reconozcas nada remotamente malo de algo que te guste. No digas nada remotamente bueno hecho por alguien a quien no aguantas. La clara distinción de pureza entre el Bien y el Mal, entre las cosas bien hechas y las mal hechas es uno de tus principales cometidos, auténtico creyente.

4- No es necesario leer un cómic/ver una película para pontificar sobre ello

Los trailers son tus amigos. En dos minutejos te cuentan las escenas más molonas de la última película de superhéroes/de gente cazando aliens. Como la industria nos conoce sobradamente, en los trailers cada vez cuentan la película en dos minutos, siendo luego la película un acto de rellenar entre las cosas verdaderamente importantes que ya hemos visto en el tráiler. Es por eso que cosas del pasado como tener que verse una hora y media de película para hablar de ella o pasarse el videojuego hasta el mismo final son cosas claramente de eso, del pasado.

¿Verse las tres horazas de película para opinar? ¿meterse 20-30 horas para conocerse de verdad el videojuego? Tenemos prisa, tenemos prisa, tenemos que demostrar a los demás que vamos al día en las series, que nos pasamos todos los videojuegos que han sacado antes de ayer, hay que ganar en la carrera por llegar antes al microondas de la oficina y por ganar esos dos segundos en la carretera aunque tengamos que hacer una pirula y poner a media ciudad en peligro. Como recordaba Rosendo, lo suyo es pasarse el día sacando pecho.

Corre. Ha salido otro tráiler. Corre. No tienes tiempo de verte la película, pero con eso nos valdrá. Corre. Mira mientras esa partida comentada de ese videojuego nuevo: con eso convalidas 20-30 horas de juego real y hala, a opinar a calzón quitao. Corre. Rápido, están saliendo más cosas. Corre. Aaagh, otra serie que TODO el mundo dice que está superbién (¿de donde sacan el tiempo?). Corre. CORRE. 

5- Discute obsesivamente la nota de cualquier película/videojuego para alcanzar el metafrikismo

Esto es sólo para gente muy muy avanzada en esto de parecer friki. Como estamos insistiendo mucho, esto va de molar y de pasar por encima de los demás, todo ello muchas veces desde la ignorancia (saber cosas lleva tiempo, y como hemos visto en el anterior punto tenemos prisa). Quizás hablar de una película o videojuego pueda hacerse desde el conocimiento de la historia o las cosas técnicas de cada arte, pero nos lleva aún más tiempo que opinar. Pero hay algo que lleva aún menos tiempo que opinar, es decir, que contar si nos ha gustado o no. Al fin y al cabo, para que algo nos guste o no debemos haberlo visto o jugado o leído.

El siguiente escalón evolutivo del frikismo es la discusión de la notas que tienen las cosas. Por ejemplo: nos quejamos amargamente que el último estreno superheroico, el Superseñor de la noche que no podía ni sonreír porque estaba estreñido, tiene exactamente dos décimas menos que el último estreno superheroico de otra compañía, el Supernórdico con supermartillo que superaburre a las macetas. O al revés, yo qué sé. Pues nos podemos tirar casi eternamente haciendo comparaciones con páginas que recopilan notas de crítica, notas de fans, tablas Excel con las puntuaciones que le dan tus tías las de Murcia, largos alegatos contra la injusticia y conspiración planetaria para que la película que dices que te gusta tenga exactamente 1,4 puntos de media menos que esa otra película que atenta contra tu dignidad como ser humano, etc. Todo esto es muy importante de cara a saber si una película o videojuego es disfrutable por razones aún por explicar (tranquilo, a nadie le importan esas chorradas).

La enorme diferencia entre notas que da la prensa y las que dan los usuarios a algunos juegos: con eso nos da para una enciclopedia de la conspiración

Aquí ya hemos pasado de hablar de lo objetivo, pero también de lo subjetivo. Hemos pasado a un estado de metafrikismo, algo así como cuando Son Goku pasa a nivel 3 de Supersaiyajin, conseguimos pasarnos Dark Souls sin armadura ni nada o somos John Byrne en 1986. La realidad ya no nos afecta ni las opiniones: estamos en un estado kármico en el cual podríamos hablar indefinidamente de comparaciones estadísticas entre películas, videojuegos o actrices porno sin necesidad de hablar de nada real.

6- Por defecto todo es una mierda

Puede que estemos amargados, pero al menos militamos en algo, como se recordaba en aquel cómic inmortal de Cels Piñol. Si la cosa que sea tiene pinta de que va a tener éxito de público, tú raja por defecto. Que si traición a los orígenes (conocer los orígenes de lo que hablas es opcional), que si vaya pintas, que si ese actor rubiajo con pinta de austríaco no vale para hacer de ese morenazo que es Conan, etc. Improvisa, da igual, no tenemos tiempo para sabernos bien las cosas: tú raja por defecto. Hemos venido a odiar, a militar en el odio. No es que algo no te guste o que una película la critiques por ser mala, no: es una actitud mental por defecto, antes de saber nada.

Al fin y al cabo, hemos venido a sufrir, a darnos golpes en el pecho y a separar las cosas maravillosas de las mierdas infectas (ver más arriba).  Si alguien consigue superar todos nuestros estándares de calidad pues ya le pasamos al estante de “glorias intocables”, que tenemos al lado de los sacos de piedras para lanzar a quien ose criticarle. Pero el estado mental normal es éste: son todos unos mierdas y tendrán que arrastrarse mucho delante de nosotros para que cambiemos de opinión. Mientras tanto les vamos a poner finos. Mucho tiempo. Muy fuerte. El dios del Antiguo Testamento es un perroflauta comparado con nosotros. Es nuestra gloria y nuestra carga. Qué le hemos hecho nosotros si somos los elegidos.

7- Antes de tus quince años no había nada…

Venga, dímelo. No pasa nada. Mira todas las letras que hay por encima de esto: no nos está leyendo nadie. Ajá. Ya lo sabía. Tú también eres el centro del mundo. Del universo. Y del multiverso. Por eso mismo es en tu adolescencia cuando pasaron las mejores cosas. Las mejores películas. Los mejores videojuegos. Hasta la mejor música. Bueno, bueno, vale, eres honesto. También te gustan grupos de música que empezaron 20-30 años de que tú nacieras. Está bien, pero cuando te hartaste de escucharlos…¿cuando fue? Qué cariño le tenemos a esas cosas que vivimos entre los 13 y los veintipocos. Hay gente que cree que esto se llama nostalgia, que tenemos más cariño a las cosas que conocimos en tiempos en los que teníamos menos obligaciones y mucho más tiempo libre. Esas cosas que conocimos ahí podían ser de mucho tiempo atrás, pero, bueno, las conocimos y disfrutamos allí.

Pero tú y yo sabemos la verdad. Eso son chorradas. Por predestinación o por los más altos designios dio la casualidad que tú conociste lo más mejor de todos los campos. Tu juventud coincidió, por la gloria de tu madre, con lo más mejor de, vaya, casi cualquier cosa. Eres uno de los elegidos, como hemos dicho, y los elegidos lo son por razón de nacimiento. Y por eso vas a seguir braseando al personal con Take On Me hasta el final de los tiempos y rajando de toda la música post-años 80, por más que lleves sin escuchar música que no sea de los ochenta…pues casi que desde los años 80.

8-…y después de tus 30 años tampoco

A saber porqué, pero fue hacerte mayor, independizarte, trabajar y mágicamente los videojuegos que se hacían a partir de ese momento ya eran mucho peores que los del pasado. Más fáciles. Más para tontos. Sin alma. La música igual. Y las películas. Ya no se hacen películas como antes. Ni hay actorazos como antes. Y las películas de ahora de risas parecen para tontos del culo, las que tú ibas a ver con tus amigos al cine sí que eran la hostia. Esta juventud que ha leído a Narutón o como se llame, pensando que es mejor manga que Bola de Dragón, el más mejor manga de todos los tiempos. ¿Quién ha igualado a Baldur´s Gate? No se ha vuelto a hacer un videojuego de rol como Final Fantasy VII, pero ni uno ni dos ni tres ni cuatro.

Todo es decadencia, todo es horror. Ya es casualidad que hayas gozado exactamente de lo mejor en todo en tu juventud, no como tus hijos/sobrinos. Pero oye, que ellos piensan lo mismo, que lo mejor lo están viviendo ellos. Vaya panda de estúpidos.

9- Eres mucho más listo que el populacho por tus gustos poco comunes

El hombre corriente, en su ignorancia de lo que es bello, preferirá placeres comunes, hechos para la masa. La masa por definición preferirá un montón de cosas comunes y cobardes, sin ningún tipo de mérito ni estética. En definitiva, Spielberg o Eastwood son blandengues que dan al común de los mortales lo que estos quieren, que es mierda. Por definición es mierda. Siempre que algo sea para masas es mierda.

A ti te gustan los videojuegos de rol táctico de Ulan-Bator hechos por dos estudiantes de módulo informático de Ulan-Bator, cuyo código haya sido compilado en ordenadores de los años 90. Qué mantas los que no quieren papearse dos manuales de 100 páginas para entender cómo jugar y sus trucos, qué panolis cogiendo el Red Dead Redemption y disfrutando desde el minuto uno hasta el final casi sin esforzarse en aprender a jugar. Bueno, tú también has jugado más al Red Dead Redemption, pero lo haces para conocer los gustos despreciables de la plebe, que no puede salir de sus gustos mierdosos aunque quisiera. Habrá que sumergirse en su miseria para explorar, cual antropólogo inocente, su bajeza y vergüenza. También para disfrutar como un enano, pero en silencio y sin decírselo a nadie.

10- Pide carné de friki al que te moleste. Pídelo. PÍDELO.

Nunca debes bajar la guardia. En cualquier momento algún intruso puede querer compartir nuestra gloria. Si ves a alguien que no cumple tus criterios estéticos adecuados para compartir aficiones tienes que pedirle el carné de friki. ¿Qué haces tú comprando cómics de superhéroes en mi tienda de cómics? ¡eres una chica! ¡vas vestido con camisa! ¡parece que vas al gimnasio! ¡los papeles! ¡jajaja! ¡venga, dinos cómo se llama en realidad Spiderman! ¡jajaja, qué listo he estado! ¡no se nos ha colado otro intruso/a en nuestra pura casta de Auténticos Frikis! ¡seguiremos siendo puros! (también vírgenes, pero es un efecto colateral).

¿Qué sería de nuestro mundillo sin pedir el carné a cualquier sospechoso? A lo mejor nos cambian los cómics, el rocanroul, las películas de superhéroes, los videojuegos. A lo mejor dejan de ser lo mismo de siempre. A lo mejor hasta cambian. Todo ello ya alcanzó la perfección hace mucho, no hace falta cambiar nada más, ni una coma, ni punto, nada. Sólo queda la eterna contemplación de la obra de dios (sea éste quien sea), que no debe ser alterada en nada, al ser perfecta. En resumidas cuentas, Jorge de Burgos, santo patrón ideal del frikismo, tenía toda la razón.  

Sed felices.

Raúl Sánchez
Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

4 COMENTARIOS

  1. A mí no me quita el sueño la idea de parecer friki o que me pidan el carnet de friki, como dices bien “haters gonna hate” no se puede ir por la vida complaciendo a la gente, a mí me gustan las opiniones tibias pero sinceras todo lo radical es malo en todos los aspectos de la vida.
    Para terminar leer es malo! jajaja “mientras más lees menos entiendes”
    Un saludo

  2. Madre mía, es buenísimo JJAJAAJA
    Al final ser friki va a coincidir con ser modernillo, y quien no se vea una serie noruega con subtitulos en bable pues no sabe nada…
    Me ha encantado el artículo, aunque tristemente sea muy cierto. ¡Me encanta tu sección!
    Un abrazo.

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