Ultimate Marvel Team-Up: Bendis sabe hacer historias cortas

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Bienvenidos, auténticos creyentes.

Hoy hablaremos del tercer tomo recopilatorio de Ultimate Spiderman que ha sacado Panini comics a finales de este junio. Sí, recopilan cosas del universo Ultimate, aquel intento de Marvel de atraer a las nuevas generaciones a los cómics, empezando de cero, con estéticas y formas de contar las cosas distintas. Parece lejano aquello, pero se habló y mucho de si el Universo Ultimate iba a terminar sustituyendo a la corriente temporal de siempre de Marvel. Desde hace mucho sabemos que no fue así, y que los cómics de ese universo han pasado a ser, en general, una especie de universo alternativo con algunos de sus elementos desembarcando en la oficialidad de Marvel. De allí salieron cosas más o menos regulares, cosas que prometían muchísimo y que no fueron para tanto (la versión Ultimate de Iron Man se la dieron al mismísimo creador de “El juego de Ender“, Orson Scott Card), cosas olvidables y algunas espectaculares.

Es muy posible que lo mejor de todos esos intentos de crear un nuevo universo Marvel fueran los Ultimates de Mark Millar. Es decir, Los Vengadores de ese universo. Puede que fuera la mejor etapa larga de Los Vengadores en este siglo, una puerta de entrada inmejorable para todo el que nunca se ha leído un cómic pero las películas le llamaron la atención. La otra cosa que se salvó de la quema es de la que hablamos hoy, el Ultimate Spider-Man.

Y toca hablar de Brian Michael Bendis, el más influyente e importante guionista de Marvel en estos últimos 20 años. Su forma de contar las cosas es muy peculiar, generando bandos entre los que les encanta todo lo que venga de él y los que por lo general nos aburre profundamente. No tengo claro, con todo lo que se ha escrito ya, si tiene mucho sentido seguir debatiendo eternamente sobre si ha salvado al universo o lo ha condenado para siempre. Yo desde el cansancio que me produce saber que un cómic lo ha hecho él diré que sus inicios no fueron malos y que hay historias de Daredevil más que disfrutables, quizás por sus intentos de seguir la estela de Frank Miller más que otra cosa. Y, también, que volviendo a leer el Ultimate Spider-Man suyo con Mark Bagley dibujando que puede que sea su mejor trabajo en Marvel. Qué demonios, que incluso está bien. Esto me lleva a pensar que Bendis se maneja mejor con un protagonista y en general con entornos urbanos, y que los grupos le sobrepasan por demasiadas razones (otra cosa es que los editores le permitan cosas que parecían prohibidas para el resto de los mortales, como meter a Spider-Man o Lobezno en Los Vengadores, lo cual hace que da igual como sea el cómic que lo va a comprar mucha más gente). Se le da mejor la intimidad que lo público. Mejor las conversaciones en cafeterías que las batallas contra alienígenas. Mejor el culebrón que la épica. Tampoco pasa nada: nadie es bueno en todo.

Así que sí, me bajo de la burra y lo digo: mi muy odiado Brian Michael Bendis puede que lo sea por haber sufrido sus Vengadores tanto tiempo. El primer tomo del Ultimate Spider-Man al fin y al cabo cuenta el mítico origen de Peter Parker y esta vez, ya puestos en el siglo XXI, Bendis hace un esfuerzo porque nos de pena que maten al tío Ben. Es decir, que le conocemos mejor, le pinta como el idílico tío/abuelo que todos hemos querido tener y nos da más tiempo a conocer a sus compañeros de clase, sus fiestas, sus relaciones y demás. En esencia es casi la misma cosa, pero Bendis se luce realmente, por más que tengamos algunos de sus defectos rondando por ahí, pero de manera muy leve. ¿Es un refrito? Si lo es desde luego consigue mantenerse al borde de no serlo. Además se juntó con un gran profesional como Mark Bagley, que quizás nunca sea el favorito de una generación de lectores pero es un buen artesano que conjuga espectacularidad y una razonable capacidad narrativa, sin llegar a cosas como, por supuesto, el gran dibujante del Spider-Man moderno: John Romita Jr.

Llegados a este tercer tomo nos echamos a la cara algo tradicional de Spider-Man: el Marvel Team-Up. Es decir, la cabecera en la que el personaje más famoso de Marvel se encontraba con otros personajes del mismo universo y vivía aventuras más o menos cortas con ellos. Quizás en este género el mejor ejemplo fue la etapa de Robert Kirkman (sí, el creador de Los Muertos Vivientes), que hizo 25 números de la colección en toda una demostración de diversión, entretenimiento, fidelidad a lo que son los personajes, coherencia argumentativa y, repetimos, diversión. Un ritmo fantásticamente bien medido, una de esas cosas que disfrutas aunque no sean obras maestras. La recopiló Panini hace tiempo también.

Si algo sorprende de este tercer tomo de Ultimate Spider-Man es el distinto tono que Bendis usa para cada historia. Aquí no puede irse a los 20 números contando poco, tiene que acabar las historias en dos cómics como mucho. Podríamos pensar que no estaría preparado para algo así: después de todo lo más celebrado y criticado de él es la enorme cantidad de páginas que necesita para contar cosas. Pero no. Sorprendentemente no lo hace mal. Como en todo batiburrillo de personajes Marvel saltando cada dos cómics, no todas las historias son del mismo nivel, pero sus defectos/glorias se diluyen para hacer algo a lo que no estamos acostumbrados que haga: divertir en pocas páginas. Hace algo raro que no suele hacer: se amolda él a la serie y no al revés. Y lo hace más que dignamente. Es decir, que sabe hacerlo. Como es normal donde se luce de verdad es las partes en las que aparece Daredevil, el del Universo Ultimate, al que pertenece casi lo mejor de su contribución de Marvel, continuando con la tradición de Frank Miller al respecto. Llega a recurrir a un tono totalmente distinto, prácticamente humorístico y desenfadado, en la historia con los Cuatro Fantásticos, en la que incluso se permite, atención reírse un poco de sí mismo al final. Cuando lo ví le perdoné un poco lo que pasé con sus Vengadores: alguien que se ríe de sus taras, vicios o defectos de vez en cuando es alguien que se hace un poco más complicado que se nos convierta en un fanático o un iluminado.

Hay historias más insípidas como la de la Viuda Negra, aunque tenía potencial la historia de espías. El tomo acaba de manera estupenda, las cosas como son, en una reflexión de Peter Parker para un trabajo del instituto sobre qué es ser un héroe. De nuevo es en las partes reflexivas en las que Bendis brilla más. Quizás el baile de dibujantes casi en cada historia, rematando en la historia final en la que cambiamos de dibujante cada dos páginas, por más que muchos sean élite en el mundo del cómic, hace que el conjunto no tenga la solidez que merecería. Es decir, al tomo le falta una unidad gráfica o argumental clara, lo cual lo hace menos redondo de lo que debería ser. Es una pena, porque hay algún intento de interconectar las historias, pero nada especialmente serio: Bendis ha preferido, para gran sorpresa de todos, simplificar las cosas. Y, repito, no le ha salido precisamente mal.

Nos quedamos con una serie de historias más o menos disfrutables, que no te hacen pensar mucho en donde se quedó la historia en el episodio anterior, con detalles divertidos o interesantes, que nos muestran otra faceta poco conocida de Brian Michael Bendis. Pensando sobre ello creo que quizás fuera de los superhéroes y en cómics policíacos podría funcionar mejor que en superhéroes, como le pasa a Brubaker.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

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