Crítica de El Apóstol (2018): el nuevo thriller de Gareth Evans para Netflix

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El cine de determinados géneros como el terror, el suspense o el thriller, siempre se ha nutrido de elementos sobrenaturales y de amenazas de corte fantástico. Sin embargo, muchas otras obras han tratado otros terrores más reales y, por lo tanto, más perturbadores. El tema de las sectas tiene un componente de morbo adicional para el espectador promedio, por la mentalidad de sus alienados integrantes, que pueden llegar a cometer atentados terroristas o a suicidarse por su líder. Por lo tanto, resulta más que comprensible que esto provoque cierta inquietud entre los espectadores. ¿Por qué? Porque podríamos ser nosotros, si hubiéramos nacido en otro lugar o si hubiéramos sido criados por otra familia. Películas como La semilla del diablo, Eyes Wide Shut o The Wicker Man han tratado esta temática con menor o mayor acierto, cada una aportando su granito de arena hasta conformar a lo que ha acabado convirtiéndose casi en un subgénero. El apóstol, distribuida por Netflix y dirigida por Gareth Evans, es la última de estas obras.

¿Está a la altura de los clásicos que hemos nombrado? ¿Se trata de una película recomendable? Quédate con nosotros para descubrirlo.

Una oveja disfrazada de lobo

La acción se sitúa en la Gran Bretaña de principios del siglo XX. El protagonista, interpretado por Dan Stevens (conocido por su papel como David Haller en Legión), debe viajar hasta una isla alejada del resto de la civilización para rescatar a su hermana, por la que los miembros de una secta piden un rescate. A pesar de las tensiones que existen entre él y su adinerado padre, se infiltrará entre los nuevos iniciados en este culto, y tendrá que buscarla en una investigación a contrarreloj, siempre perseguido por los matones que rigen esta pequeña civilización costera. Su líder, un predicador que fue condenado a muerte por el gobierno inglés, se dará cuenta enseguida de que hay un intruso entre los recién llegados, y actuará en consecuencia. Excelentemente interpretado por Michael Sheen, este fanático se convertirá en una presencia constante y aterradora que, poco a poco, iremos comprendiendo mejor.

La película consigue crear un clima enrarecido y gris, en el que se desarrollan las salvajes costumbres de los fanáticos que habitan esta isla. Se trata de un lugar inhóspito donde los amantes tienen que esconderse, las crías de los animales nacen muertas y la naturaleza esconde peligros insospechados. El director de The Raid se toma su tiempo para que comprendamos el entorno antes de que las tensiones que plantea exploten en un violento clímax. La búsqueda de la hermana se convierte en un Macguffin necesario para presentarnos a esta sociedad enferma, cuyas normas internas y funcionamiento acaban fagocitando al recién llegado y eclipsando su papel. De hecho, la relación del forastero con los miembros de la secta acaba resultando más bien fría: aunque el actor realiza un buen trabajo, los personajes a su alrededor acaban superándole en carisma. Esto perjudica gravemente al filme, ya que es imposible que evitemos pensar que quizás tendría que haber muerto a mitad del metraje, y dejar la historia en manos de sus verdaderos protagonistas.

Una historia de violencia

La cinta tiene otros defectos, como el tiempo excesivo que dedica a escenas que podrían acortarse, y que permitirían desarrollar más las relaciones entre los personajes, que a veces resultan algo artificiales. Hay quien podría considerar su primera mitad algo tediosa, sobre todo teniendo en cuenta que el director es conocido por sus películas de acción, pero en este producto hay sitio para la violencia. Sin embargo, esta no se manifiesta en cuidadas coreografías ni en peleas de veinte minutos: cuando llega es inesperada, cruda y muy rápida. Como en la vida real, un golpe de suerte puede decantar la balanza a favor de uno u otro, y ningún hombre es lo suficientemente duro como para sobrevivir a una herida profunda. El uso dosificado pero inteligente del gore crea un ambiente de tensión sofocante desde la primera escena donde aparece. Un simple error al recitar las escrituras puede suponer un peligro mortal.

Hay mucha distancia entre estos infartantes momentos pero, a partir de cierto punto, el largometraje se convierte en un grotesco y sangriento espectáculo. Su clímax atrapa la atención del espectador con unas escenas apabullantes de acción brutal, que se llevan cocinando a fuego lento desde el minuto uno. Hay un giro en el tercer acto que se ha insinuado previamente, pero que podría traer polémica por el desconcierto que provoca. Aunque resulta sorprendente y visualmente atractivo, el tratamiento que le da el guión es bastante mejorable.

Conclusión

Como su giro final, esta película podría haber sido mucho mejor de lo que es. Se trata de un diamante en bruto que adolece de un protagonista interesante pero cuya relación con sus secundarios no está muy bien explorada, y de gran parte de su metraje que no está al nivel de sus puntos álgidos. Sin embargo, es un producto bastante recomendable, no a la altura de los clásicos que hemos citado antes, pero con unos hallazgos muy llamativos.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de un blog donde publico mis proyectos.

2 comentarios

  1. Carlos Porras el

    No se, tengo sentimientos encontrados con El Apóstol. Me ha gustado la ambientación y la historia pero varias veces he mirado el reloj. Por otra parte los aspectos sobrenaturales de ciertos personajes me ha resultado muy raro. Estamos en las reglas del guionista y lo acepto pero me ha dejado perplejo dicho aspecto que no quiero spoilear . En definitiva otro producto de Netflix con todo lo que conlleva. Va mejorando pero sigue teniendo sus fallas.
    Saludos.

    • Sí, el giro final podría haberse tratado muchísimo mejor, y podrían haber manejado el ritmo en ciertos fragmentos. Sin embargo, creo que las virtudes de la película superan a sus defectos.
      Está claro que a Netflix le queda mucho que mejorar, y espero que tomen nota de los criticismos como, parece, han empezado a hacer.

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