Crítica de Final Space, vida más allá de Rick y Morty

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Es muy probable que Rick y Morty haya protagonizado el empujón final que necesitaba la animación para ser considerada ficción de calidad y alejarse de la concepción de entretenimiento insustancial para niños. Los Simpson y Padre de Familia fueron capaces de poner el género en boca de todos, pero no dejaban de ser historias autoconclusivas, sin mucho más desarrollo que el de un par de episodios y de manera puntual. Eso no desmerece su capacidad transgresora ni sus, en ocasiones, críticos mensajes, pero el gran público seguía sin estar acostumbrado a ver la animación como un medio capaz de contar una historia e implicarte en ella como cualquier otro producto televisivo.

Pero con el paso de los años, el paradigma se ha ido transformando de manera paulatina y cada vez salen propuestas más arriesgadas que reivindican el potencial narrativo del género. Uno de los proyectos más recientes ha sido Final Space, una serie resultona y divertida que se ha visto perjudicada por las similitudes con productos ya establecidos, a pesar de que su conexión sea más bien distante…

Conoce a Gary Godspeed

Gary Godspeed se halla cumpliendo condena recluido en una nave, sentenciado a un largo periodo de exilio por graves crímenes cometidos en el pasado. Pero lejos de ser malvado o un buenazo con mala suerte, Gary simplemente está loco. Tiene unos férreos valores y tampoco es que se pueda decir que sea mal tipo, pero no termina de guiarse por las convenciones de la sociedad en cuanto a lo que se percibe como lícito o no. Y es precisamente su impulsividad y nula capacidad de represión, lo que mantiene a Final Space en movimiento y consigue dar paso a toda una serie de situaciones disparatadas.

Por supuesto que su locura no es algo siniestro ni nada cercano a la psicopatía, pero es un individuo roto e incompleto, con problemas pasados y profundamente solo, pero que ha encontrado en su comportamiento una vía de escape. Gracias a su carisma y locura cercana, la serie respira tras unos precipitados primeros capítulos y tiene un solido vehículo con el que mover el argumento.

Simple pero eficiente

Final Space, no brilla por su complejidad ni su capacidad reflexiva. Al tener una ambientación similar a la de otros productos ya ampliamente consolidados y reconocidos como Rick y Morty o Futurama, muchos pueden empezar la serie con una predisposición errónea, mezclando los elementos futuristas con profundas y complejas reflexiones acerca de la condición humana y los oscuros deparares de la humanidad. Pero lo que busca Final Space es entretener. Tanto sus personajes como la historia, están diseñados de tal modo que fomenten la fluidez, siguiendo arquetipos clásicos del género pero modificados lo justo como para que no resulten excesivamente clichés.

La serie está estructurada de una manera adictiva y funcional. Los capítulos son introducidos con un pequeño flashforward muy breve que intriga e incita la especulación, implicando así al espectador y haciendo mayor su predisposición a estar atento durante el episodio. Y eso le hace un gran favor a la serie, pues gracias a su duración y ser capaz de crear esta intriga, facilita que la audiencia pueda empatizar con sus personajes y pasar por alto algunos de los problemas que tiene a nivel argumental. Quizás sea por la influencia de uno de los totems actuales en lo que a series de animación se refiere como lo es Rick y Morty, pero Final Space pretende llevar un ritmo demasiado frenético, sobretodo en los primeros compases de su historia. No es que haya nada malo en eso, pero en ocasiones la serie confunde el ritmo frenético con precipitar la historia. La cadencia de las escenas y la de los acontecimientos a nivel argumental, son dos conceptos muy distintos y un producto puede tener un tempo más alocado en las escenas por su estilo, pero que no haya afectado a su imagen global ni adelante su trama en exceso. Y esto es lo que le ocurre a Final Space, le cuesta separar el ritmo gamberro inherente a su tonalidad de la progresión natural de los acontecimientos.

¿Por qué ver Final Space?

Respuesta rápida: entretiene. Quizás pueda parecer algo obvio, pero son muchas las ocasiones en las que nos encadenamos a una película o serie porque alguno de sus conceptos nos parece interesantes, obviando que ese producto en cuestión pueda ser tedioso en conjunto. Y Final Space entretiene como pocos. A pesar de tener alguna fisura en su presentación y no explicar del todo algunos conceptos, la serie fluye muy bien. No tiene un humor especialmente inteligente ni abruma exponiendo el nihilismo que supone nuestra existencia, pero es honesta y carismática.

Una propuesta interesante que se ha visto demasiado condicionada por las similitudes con productos similares en apariencia, pero que alberga toda una lista características distintivas e incluso frescas que la hacen original. Un entretenimiento ameno y divertido que seguro sorprenderá a más de uno.

el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello. También doy la chapa en Twitter @PablodesdeMarte.

2 comentarios

    • Hola Sofía!
      Pues aquí en España está un poco compleja la cosa. Se emite en el canal TNT y juraría que hay parte de la primera temporada disponible en Movistar +, supongo que irán colgando de manera paulatina el resto a medida que la emitan. También creo que Netflix UK la añadió a su catálogo , pero he buscado y no hay señales de que la vayan a traer en un futuro cercano a España.
      El resto ya son métodos del lado oscuro que no puedo nombrar.
      Espero haber sido de ayuda y que la disfrutes!

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