Crítica: La chica del tambor

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Auspiciada por el éxito de la miniserie El infiltrado (The Night Manager) sus productores ejecutivos se han lanzado nuevamente a la literatura de espionaje de John Le Carré. En este turno han decidido adaptar La chica del tambor (The Little Drummer Girl). Novela publicada en 1983 y llevada al cine un año más tarde con la dirección del gran George Roy Hill siendo la pareja protagonista Diane Keaton y Klaus Kinski. A nosotros nos gustó la adaptación de El infiltrado, podéis leerla aquí. ¿Queréis ver nuestro veredicto final acerca de La chica del tambor? Seguid leyendo.

Reparto y aspectos técnicos de primer nivel.

Michael Shannon lidera el reparto de esta miniserie de seis capítulos de duración. Lo acompañan Alexander Skarsgard y un gran descubrimiento, Florence Pugh. Los dos primeros son viejos conocidos de la pequeña pantalla. Shannon despuntó en aquella maravilla que fue Boardwalk Empire y el pasado año protagonizó la miniserie basada en hechos reales,Waco. Skarsgard es conocido por ser uno de los vampiros protagonistas de True Blood. Florence Pugh a priori es la menos llamativa del reparto. Yo la descubrí en Malevolent, película original de Netflix en la que ya Florence sobresalía sobre un reparto casi amateur. En La chica del tambor Pugh se come al resto del reparto siendo una actriz talentosa a la que veremos más a menudo en grandes producciones a partir de ahora.

En la dirección tenemos a Park Chan Wook, quien dirigiese la gran Oldboy. Es sin duda alguna lo mejor de la serie junto a Florence Pugh. Sobresale la labor de dirección del cineasta coreano como así la del director de fotografía Kim Woo-Hyung. La puesta en escena es soberbia, cuidada hasta el más mínimo detalle. Si a ello le sumamos una espectacular ambientación enriquecida por esa vuelta al mundo que damos con la serie (Ya solo en el primer capítulo visitamos  Berlín, Múnich, Londres, Atenas y Naxos) no podemos más que reconocer que el cineasta coreano acaba adueñándose del proyecto para ser su primer trabajo televisivo en Estados Unidos y con guion ajeno. Y termino alabando igualmente la banda sonora compuesta por Jo Yeong-wook, colaborador habitual del directo Park Chan Wook. Una música muy adecuada al género de espías. Yeong-Wook es uno de los mejores compositores asiáticos.

La historia.

Estamos en 1979 en la Alemania occidental. Una bomba explota en la casa de un diplomático israelí. El sale ileso pero su hijo muere. Acto seguido conocemos a Martin Kurtz  (Michael Shannon ) quien propone al Mossad reunir rápidamente a un equipo para perseguir a los responsables. Se sabe que el acto terrorista ha sido perpetrado por Khalil. ¿Y cómo dar con él? A través de su hermano  Salim y su novia Anna, una activista europea. La operación acaba con la muerte de Salim pero no todo está perdido. Marty urde un astuto plan. Khalil nunca llegó a conocer a Anna, por lo que decide buscar a una joven que represente el papel de la terrorista. Para ello el agente Becker (Alexander Skarsgard) debe seducir a una joven actriz inglesa que frecuenta los ambientes de la izquierda radical, Charlie. En un viaje a Naxos de la compañía teatral en la que Charlie trabaja es captada por Becker. El juego del ratón y el gato acaba de comenzar. Charlie interpretará para el Mossad, nunca mejor dicho, el papel de su vida. El proceso de entrenamiento de la joven es de lo más interesante. Florence Pough, como decía antes en el apartado anterior, sobresale sobre los demás. Se come la pantalla. Becker, su “novio”, será quien la transforme, le enseña técnicas de seducción, como se tiene que comportar ante Khalil, en definitiva Charlie interpreta a Anna. Charlie es Anna.

Si esta parte de la serie es interesante pero ciertamente de un ritmo demasiado pausado la serie alcanza más dinamismo cuando nuestra protagonista llega al campamento terrorista. Vemos como el carácter de Charlie va cambiando, su toma de decisiones hace que la vida de ella o de otras personas pendan de un hilo pero ante todo es capaz  de mantener la tapadera. No contamos más para no hacer spoiler, la serie tiene varios giros y sorpresas que es mejor no destripar para que vosotros vayáis descubriendo.

Valoración Final.

No es una serie que yo me atreva a recomendar a todo el mundo. Sobresaliente en muchos aspectos, sobre todo técnicos, adolece en ocasiones de un buen pulso narrativo siendo en ocasiones muy lenta, que no aburrida. Seis capítulos de una hora de duración aproximada que son en consecuencia nada maratoneables. Es una serie que hay que ir degustando como el buen vino. Tiene aroma a clásico, a cine de espionaje de los de antes, nada comparable a series que hemos visto recientemente como Bodyguard, Jack Ryan o Condor. Disfrútenla como buenos gourmets de la televisión. Series como esta ya no se hacen.

Un saludo y sed felices.



el autor

Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

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