The Magic Order: el primer cómic de Netflix, por Mark Millar

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Cuando Netflix compró Millarworld, la propietaria de los derechos de las creaciones de Mark Millar, hicimos un artículo. No era para menos: se trataba de la primera compra de esta plataforma, y se había adentrado en un mercado tan marginal como el cómic. Muchos suponíamos, dados los antecedentes cinematográficos de este prolífico guionista de tebeos, que simplemente se había abastecido con una serie de propiedades para adaptar. Parece ser el caso, dados los recientes avances en la serie de Jupiter’s Legacy, pero antes de eso ha lanzado un nuevo cómic con Image, que la empresa se ha encargado de promocionar en su canal de YouTube y cuya publicación acaba de llegar a su fin en Estados Unidos. ¿Qué ofrece The Magic Order? ¿Es buen material para una serie? Y, lo más importante, ¿se trata de una buena historieta?

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Una familia mágica

Hemos escuchado muchas veces la premisa que el escocés nos presenta en esta ocasión: en la Antigüedad, las criaturas más horribles y poderosas que uno se pueda imaginar dominaban la tierra. Sin embargo, una orden de hechiceros consiguió expulsarlos y, desde entonces, vela para proteger a la Humanidad de todos los peligros sobrenaturales a los que, sin saberlo, se enfrenta diariamente. Los protagonistas son los tres hijos de Leonard Moonstone, uno de los magos más legendarios de esta organización, que forman una familia fragmentada y que, a pesar de mantener la cordialidad entre sus miembros, tiene muchos esqueletos en el armario.

La villana de esta función es Lady Albany, una hechicera malvada que pretende vengarse de los magos por una afrenta cometida en el pasado, y que viene acompañada de un misterioso asesino, El Veneciano, y de su fiel criado multiforme. Cuando los miembros de la orden empiecen a caer uno por uno, los hermanos más díscolos de la familia Moonstone tendrán que recurrir a Gabriel, retirado del mundo de la magia por una tragedia del pasado.

Un espectáculo visual

Dejémoslo claro desde el comienzo: los seis números que componen esta miniserie resultan un pasatiempo más que correcto, con momentos endiabladamente divertidos y un ritmo frenético que demuestra la maestría de Millar en el oficio de entretener. El dibujo del magnífico Olivier Coipel retrata a la perfección tanto los momentos más íntimos de los protagonistas como las impresionantes escenas de batalla.

Y esa es una palabra que define muy bien a este tebeo: impresionante. También grande, épico. Los autores saben que la existencia de un mundo mágico oculto bajo el nuestro es un tema muy trillado, y que la decadencia de franquicias como Harry Potter demuestran que muchos están cansados de este tipo de historias de fantasía urbana. ¿Cómo logran diferenciarse? Fácil: aprovechando que el cómic no tiene las limitaciones del cine y la televisión. Estos magos no se limitan a hacer desaparecer objetos con una varita, sino que pueden trastocar las leyes del espacio y el tiempo con relativa facilidad. En este sentido, el mayor hallazgo del tebeo es el modo en el que los dos autores conjugan sus talentos para crear un sistema de magia cuyas normas no se explican demasiado bien, pero que incluye hechizos muy originales e increíblemente poderosos. Visualmente, resulta apabullante.

Sin embargo, estos fuegos artificiales no nos impiden notar las carencias del Millar más reciente. Decíamos al comienzo que se trata de un escritor prolífico, pero lo es gracias al escaso desarrollo que le dedica a sus historias. En este caso, a pesar de las ingeniosas frases lapidarias y de las buenas ideas que derrocha en estas viñetas, uno se queda con ganas de más. Todo parece hecho con una plantilla, desde los aceptables protagonistas hasta la mezquina villana, por no hablar de un giro que cualquier asiduo a las historias de este guionista podrá ver a la legua. Los creadores han confirmado que habrá una segunda miniserie, pero el escocés parece más interesado en ofrecer una gran cantidad de tramas sencillas y fácilmente adaptables que en desarrollar sus ideas. No me lo imagino, para desgracia de unos seguidores entre los que me incluyo, llevando sobre sus hombros el peso de una serie regular.

Una oportunidad perdida

Y, una vez reseñado el cómic, me gustaría destacar que Netflix ha perdido la oportunidad de expandirse a un mercado nuevo. ¿Cómo? Aprovechando el acuerdo con Millar y colgando el tebeo en su catálogo digital, en un modelo similar a la plataforma de vídeo bajo demanda DC Universe. Aunque cobrara un precio adicional por él, podría haber llamado la atención sobre unos personajes y una trama que seguramente adapte en el futuro, atrayendo a nuevos espectadores. Además, ya desde un punto de vista más egoísta, una difusión como esta habría sido extraordinariamente positiva para el medio del cómic, que está necesitado de una implantación efectiva en el mercado digital.

En definitiva, aunque se trate de una miniserie muy entretenida, destaca más por lo que podría haber sido que por lo que es, en varios sentidos. Y, avisamos, una adaptación sin unos buenos efectos especiales le restaría gran parte del encanto que tiene.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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