El arte de las cabeceras (Parte 3)

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Recta final de esta recopilación de cabeceras de series que merecen mención aparte de la ficción que les sigue. Esta vez empezaré por una que bebe directamente del cine. De hecho, poco innova respecto a su referencia. Hablo del opening de Dexter, serie que sorprendió a muchos en su día con su propuesta de personaje de difícil justificación moral (hasta aquí nada raro, porque esto parece ser el paradigma del antihéroe televisivo) que forzaba empatizar con su psicopatía (esto ya no estaba tan visto en la pequeña pantalla). Ganó durante su emisión casi tantos acérrimos seguidores como los que fue perdiendo con sus desvaríos finales y un season finale bastante controvertido (y poco continuista con lo que se había propuesto hasta entonces en la serie). Pero a lo que iba: su cabecera. El personaje convierte lo cotidiano en brutal, con una gran habilidad de los creadores para que acciones que filmadas de otra manera no nos sorprenderían o nos parecerían normales resulten aquí excesivas, lo cual encaja perfectamente con el estilo de vida del personaje. Bien llevada, sí, pero original poco, como comentaba antes: la salvaje American Psycho ya llevaba esta propuesta a los  créditos en el cine unos años atrás, también como representación de las obsesiones violentas que marcan la vida del personaje de Christian Bale, al mismo tiempo que difuminar la línea de lo real en la mente del protagonista.

 

Pero si hablamos de cabeceras que representen  el tono de la serie y sus personajes con un pulido apartado artístico, nadie se olvidaría de citar la ya de sobra conocida cabecera de True Detective. Cien por cien diseños por ordenador, contra lo que puede parecer, basados en escenarios y figuras de la ficción, animados al son de la música que en la primera temporada ponía The Handsome Family y en la segunda el mismísimo Leonard Cohen. Es un opening de gran gusto estético, tempo calmado y un método de combinación de modelado 3D, máscaras, juegos de opacidad, luz y colores que se ha hecho muy popular.

 

Claro que no podemos hablar de cabeceras populares y cabeceras íntegramente digitales sin mencionar la de Juego de Tronos. La inmensa adaptación a la televisión de las novelas de George R.R. Martin requería ambición y gran presupuesto y planificación, y una intro para cada episodio que fuera todo lo opuesto a minimalista. No hay espacio para lo pequeño o la música tibia en una de las secuencias de créditos iniciales más repetida, parodiada y comentada de los últimos años, y la que introduce a la apuesta más grande de la HBO hasta la fecha (a la espera de ver en qué se convierte Westworld).

 

De lo que sí que podemos hablar es de las series que, ya vistas con retrospectiva, han marcado tendencia en el panorama televisivo. Friends no será una joya del séptimo arte (y medio) pero sus esquemas han sido repetidos hasta la saciedad, y eso es innegable. Si, no inventaría demasiadas cosas, pero popularizar un estilo de sitcom cuya inexistencia hoy día es inimaginable no es un logro desdeñable. ¿Su cabecera? Como la serie misma: ligera, sencilla, divertida, con carisma, rápida… y efectiva. Que al final es lo que importa. Ahí va una recopilación de las cabeceras a lo largo de todas las temporadas de la serie:

 

Y de la ficción mainstream por excelencia paso a una serie (injustamente) minoritaria de los últimos años. Utopia, una producción británica de Channel Four, fue una de las grandes sorpresas del 2013. Consta de dos temporadas, terminando la segunda abruptamente con la promesa de cancelarse a cambio de un remake made in USA que nos brindaría la HBO de la mano de David Fincher, por aquel entonces liado aún con el lanzamiento de House of Cards. Remake que nunca se produjo y tiene visos de no hacerlo en el futuro próximo, tras varios problemas en las negociaciones. Siempre nos quedará de todas formas el brillante uso de la narración que hace la original, poniendo especial énfasis en cómo se cuenta la ya de por sí atípica historia que plantea. Una serie imprescindible que se presenta original y sobria en sus cabeceras, variantes por episodios que solamente comparten la tipografía y un cuidado diseño a la hora de insertar el gran título sobre una imagen habitualmente impactante, enigmática y significativa. Y, marca de la casa en la serie, una de las mejores direcciones de fotografía que hemos visto en la pantalla pequeña en mucho tiempo, con un uso imprescindible de los colores, y acompañada de una banda sonora hipnótica. Si después de ver los primeros minutos de la serie que dejo a continuación no tienes como mínimo cierta curiosidad… Me replantearé muchas cosas.

 

¿Me dejo alguna por el camino? Seguramente, pero para incluirlas todas el post sería inabarcable. Se me quedan fuera Broadwalk Empire, Treme, Generation Kill, M.A.S.H, o la propia cabecera de la reciente Narcos, la clásica Los Soprano o la efectiva apertura de Daredevil. También la magnífica intro de Twilight Zone, precursora de Black Mirror que por desgracia cuenta con mucha menos repercusión y es ya todo un clásico de culto.

Os dejo con los links a las dos partes anteriores del post:

El arte de las cabeceras (parte 1)

El arte de las cabeceras (parte 2)



el autor

En twitter me llamo @pga_es y hay gente que piensa que hablo de golf. No les culpo.

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