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Crítica de El buen patrón (2021). Más allá de los límites de la corrección.

El buen patrón se estrenó sin hacer mucho ruido, por debajo de la maquinaria publicitaria que siempre rodea a Pedro Almodóvar y su nueva producción Madres Paralelas. Pero, a veces, el éxito de una película radica en el boca a boca, en la recogida de premios. Y, con ello, hemos comprobado como la nueva película de Fernando León de Aranoa con Javier Bardem es la representante española de los Oscar, imponiéndose a la (menor) Madres Paralelas de Almodóvar y a la odisea Mediterráneo. ¿Merece tanta alabanza El buen patrón?

Sin duda alguna.

La película cuenta la historia de Julio Blanco, jefe de una empresa familiar de balanzas que está pendiente de recibir un premio a la excelencia. Únicamente falta el visto bueno de una comisión. Pero aparecen detalles de última hora: un empleado que organiza un piquete tras ser despedido, un ayudante cuya problemática matrimonial le repercute en el trabajo y otros incidentes que reflejan o, mejor aún, explican toda su vida.

Dirige Fernando León de Aranoa, director conocido por su conciencia social con una carrera interesante en la que destacan sus cuatro primeros largometrajes: Familia, Barrio, Los lunes al sol y Princesas. Desde entonces, su nivel había bajado considerablemente pese a no perder de vista ese enfoque social.

El buen patrón es, precisamente, el reverso de aquella Los lunes al sol, con un Javier Bardem que pasa de obrero en paro a jefe de una empresa que esconde sus maneras caciquiles bajo una fachada de buenismo y humanitarismo tan en boga hoy en día.

El tono es el de una comedia negra, negrísima como la que tan bien producían Luis García Berlanga, Rafael Azcona o Marco Ferreri durante la España franquista. Un humor muy nuestro, muy Valle-Inclán. Un esperpento donde prima el enredo y que siempre gira en torno a su protagonista, un inmenso Javier Bardem que interpreta el mejor papel de su carrera (y eso que lo acabamos de ver en Dune).

El humor acompaña a las peripecias del patrón, hasta el punto de que, inconscientemente,  no paramos de empatizar con el cínico jefe de básculas Blanco. Hasta nos sorprendemos deseando que sus retorcidos planes salgan bien, aún a costa del destino de las personas sometidas a sus maniobras. Destroza amistades y relativiza enemistades con tal de conseguir su objetivo. (Casi) siempre mantiene la calma.

Todo esto se contrapone con el obrero despedido, mostrado como un desquiciado, un loco solitario. Que no acepta lo que todos aceptaríamos porque se niega a vivir bajo el mandato de alguien como nuestro protagonista. Aranoa denuncia así la inacción de los trabajadores que harían lo que fuera por mantener un trabajo estable.

Luego tenemos que pocos personajes (trabajadores) se salvan en esta película. Los que no usan su ambición para pisar al otro están absolutamente sometidos, anulados hasta el punto de entregar lo que más quieren a petición de su “patrón”, un hombre deseoso de perfección que se pasa toda la película intentado compensar una báscula imposible de calibrar. Que siempre permanecerá en la insatisfacción porque la línea recta perfecta no existe. Y si existe, no se puede mantener por mucho tiempo. Eso sí, mientras tanto, que caigan los que tengan que caer con tal de conseguirlo.

Claro, ahí es cuando caemos en la cuenta de cómo este tono de comedia ligera esconde una realidad social que no necesita de tragedia ni de moralina. El mismo espectador es capaz de entender que el demencial comportamiento de Blanco es tan real como la vida misma. Y algo se te remueve por dentro al haberte reído de ello. Esa es la magia de la sátira.

Lástima que Aranoa no pueda evitar sacar a relucir esa conciencia social en momentos como el prólogo o cierto tono de fábula en el final que empañan una película que supera el límite de la mala leche pero que podría haber llegado aún más lejos.

En definitiva, El buen patrón es la película española de 2021 y una de las mejores producciones en lo que va de año. Una comedia negra con buenas dosis de mala leche sostenida por un Javier Bardem inmenso que se funde en el personaje de un manipulador cacique y que engrandece un guión cargado de sátira que, por desgracia, no puede evitar subrayar su mensaje con trágica moralina.

Un saludo y sed felices!

Fernando Vílchez
Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

6 COMENTARIOS

    • Reconozco que fui a verla con muchos prejuicios. Porque, desde Familia y los Lunes al sol, no me interesaba nada León de Aranoa. Y a Bardem en los últimos años lo veo muy excesivo. Pero consiguió tumbar todo lo que pudiera pensar de ella.

  1. Soy algo reticente a la hora de ver una película española. No me ocurre eso con los cómics, ni con las series.
    En este caso y tras leer la reseña de mi compi Fernando … Opino igual que Manuel (primer comentario de más arriba). Esta es una peli española que pienso ver.
    Gracias Fernando!

    • Muchas gracias por vuestra confianza, aunque no sé si acabaréis estando de acuerdo conmigo jajaja. Lo que sí es cierto es que es una película alejada de las directrices que marca el cine comercial actual. Que va bien cargada de mala leche. Y cuenta con la mejor dirección e interpretación de dos figuras del cine a las que yo les tengo algo de tirria. Y, sin embargo, me ha encantado.

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