El Daredevil de Frank Miller: la etapa imprescindible del personaje

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Los aficionados a los superhéroes, al cómic y a las series en general tenemos marcado en rojo el 19 de octubre por el estreno de la esperadísima tercera temporada de Daredevil, una de las mejores adaptaciones marvelitas y una de las grandes ficciones que tiene Netflix. Gran parte del éxito de la serie se debe a la base original del personaje, uno de los más ricos de Marvel y del que se ha hablado en múltiples ocasiones en esta sacrosanta web:

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Sin embargo, hoy queremos centrarnos en una etapa en particular. En una compañía en la que el nombre de Stan Lee genera sensación de omnipotencia, es curioso que el conocido guionista y dibujante Frank Miller sea el autor al que Daredevil ha quedado intrínsecamente unido. En este artículo dilucidaremos el porqué.

Aunque Frank Miller es el autor de El hombre sin miedo (una especie de Año Uno del personaje), de la inmortal Born Again, de Love and War y de Elektra Lives Again, hoy nos vamos a centrar en su etapa a cargo del personaje, la que va desde el número 158 al 191, aunque no fue autor del guión hasta el 167. En los primeros nueve números, el guionista fue Roger Mckenzie, con quien Miller, por aquel entonces un novato, co-escribió el 165 y 166 antes de asumir la autoría completa del personaje.

Para valorar, con todas las de la ley, lo que supuso la irrupción de Miller en el personaje, debemos de entender quién era Daredevil durante los años 60 y 70. La respuesta es fácil: nada.

Los tristes inicios de Daredevil

Gene Colan, el único que supo ver los claroscuros del personaje antes de Miller

Daredevil fue el último superhéroe creado por Stan Lee durante la génesis de todos los personajes que hoy conocemos. Básicamente, Lee quería llevar el concepto de “superhéroe con superproblema” al extremo. Así, del adolescente (con problemas de adolescente) Peter Parker o del Dios del trueno que, al alejarse de su martillo, se convertía en un enclenque médico, pasamos a un superhéroe con un defecto físico: la ceguera consecuencia de un accidente radiactivo.

El problema radicaba en que una buena idea no siempre implica un buen desarrollo, y Daredevil jamás encontró su sitio. Parecía un Spiderman de segunda categoría, con sus bromas mientras peleaba con delincuentes, y su galería de villanos (aquí tenéis una lista de los más ridículos) dejaba mucho que desear. Solo podemos encontrar un atisbo de lo que podía ofrecer el personaje en los dibujos de Gene Colan.

Por lo tanto, alejados de opiniones subjetivas, si hay un hecho realmente objetivo es que Miller fue el responsable de moldear a Daredevil, aunque su creador fuera Stan Lee.

Miller llegó como dibujante novato a una colección en horas bajas bajo la batuta de Roger Mckenzie. El guionista (con el que Miller no acabó muy bien que digamos) supo ver el dinamismo de su compañero y adaptó sus guiones (quién sabe si también algunas ideas del novato) a los dibujos de Miller. Cuando el autor de El regreso del caballero oscuro recogió el testigo, comenzó el verdadero asentamiento de la mitología del Diablo de la Cocina del Infierno, esa que también ha quedado reflejada en la serie homónima de Netflix.

Empezar la casa por los cimientos

Del número 167 al 191, Miller cambia paulatinamente el mundo del personaje, y lo hace de forma inteligente: centra toda su atención en el protagonista y en unos pocos personajes secundarios. Aquí no interesa progresar con la aparición de nuevas figuras, si no cimentar bien las bases del superhéroe.

Así, un hombre que trabaja como abogado de los más desfavorecidos de día y que se ensambla la máscara de noche para llegar a donde la ley no llega no puede ser alguien alegre. El tormento comienza a invadir a Matt Murdock, un hombre cuyo interior es una constante lucha: justicia vs justicieros, fé católica arraiga vs violencia. Al contrario que Batman, con quién se le suele comparar, Matt Murdock es un hombre (casi) siempre llevado por las pasiones, y cuyo mundo se desmorona en la etapa de Miller por esa razón, hasta resurgir de sus cenizas con Born Again.

Por otro lado, Miller aprovecha el pasado poco definido del personaje para crear dos figuras fundamentales en la mitología de Daredevil: Stick, el maestro estricto e ingrato, y Elektra, el loco amor de juventud, el personaje que llevará a Matt Murdock por la calle de la amargura. Como curiosidad, Elektra fue creada por Miller a imagen y semejanza de la mítica Sand Saref, una de las grandes femme fatale del inmortal The Spirit de Will Eisner. Elektra, la asesina fría contra la que Daredevil siente que no puede luchar porque la ama. No le es posible separar el deber de la pasión. El destino del personaje marcará a Matt Murdock para siempre.

La inclusión de estos dos personajes sirvió también para que Miller mostrará su gusto por lo oriental con la aparición de La Mano. Recordemos que fue uno de los primeros autores americanos que introdujo conceptos del manga en Estados Unidos.

Aunque se puede considera a Elektra como una compleja antiheroína, otro de los méritos de Miller fue encontrar a la némesis definitiva del personaje. Todos sabemos que un héroe es tan grande como amenazante sea su villano, ya que la capacidad de poner en aprietos al protagonista es la mejor forma de poner a prueba su valía. Para ello, Miller “fichó” a un villano menor de Spiderman, un jefe de la mafia que, en manos del guionista de Maryland, se convirtió en el Señor del Crimen de Nueva York: Wilson Fisk, Kingpin.

Miller dotó de una gran profundidad a su personaje. De hecho, comienza su etapa con un Fisk retirado, enamorado de su mujer Vanessa, hasta que se la arrebatan y desatan la furia de un hombre que pocas veces se mancha las manos. Un villano urbano para un héroe urbano. Un hombre que, además, la justicia apenas puede rozar, lo que supone todo un reto para un héroe que, pese a todo, cree en la justicia.

Daredevil tendrá con Kingpin una relación complicada. No solo apenas puede derrotarle (ni física ni legalmente), si no que se verá obligado a colaborar con él para derrotar a la Mano. Y es que Murdock es alguien que está dispuesto a darlo todo por salvar a su ciudad, aunque las medidas no sean las mejores. Como he dicho antes, sus acciones son guiadas por el corazón, no por la cabeza.

El enfrentamiento físico se llevará a cabo con Bullseye, el segundo gran villano de Daredevil, con quien sí se enfrentará varias veces nuestro protagonista. En esta etapa, Bullseye se convierte en un instrumento a manos de Kingpin, un asesino absolutamente loco, que ve Daredevils en todas partes, debido a un tumor cerebral que está creciendo en su cabeza. Sus continuas derrotas a manos de Daredevil solo le convierten en alguien cada vez más peligroso, ya que para él es una doble humillación: el perder contra Daredevil y el reconocer que sigue viviendo gracias a que el Demonio de la Cocina del Infierno le perdona la vida una y otra vez.

En definitiva, la etapa de Frank Miller a cargo de Daredevil es imprescindible para todo lector que quiera acercarse al personaje, ya que es la base sobre la que se sustenta toda la mitología del superhéroe que tan bien vemos reflejada en la serie. Pese a ser una colección perteneciente a los primeros 80, el Daredevil de Miller apenas ha perdido vigencia y no ha envejecido. Al fin y al cabo, es la génesis de como un niño ciego se acaba transformando en el héroe más oscuro, urbano y atormentado de Marvel.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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