En clave de western: La aportación de Tarantino al género

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Saludos y sed bienvenid@s nuevamente al rancho de Las cosas que nos hacen felices. En ocasiones anteriores os hablé en esta sección sobre uno de los juegos recreativos más míticos del género, el Sunset Riders, rendí homenaje al mítico Clint Eastwood, y también analicé algunas de las ramificaciones cinematográficas que han surgido del concepto más puro y clásico de western. Ahora me apetece cambiar un poco de rumbo, para analizar la importancia e influencia de Quentin Tarantino (aquí podéis leer la reseña de su última película, «Érase una vez…en Hollywood«) respecto al western. Porque sí, le pese a quien le pese, con tan solo dos películas del género en su haber como director, ha aportado cantidad de cosas a un género que nunca desprecia un poco de aires nuevos.

Rodando chicos.

¿Qué trabajos ha realizado Tarantino en el western? Para las personas más despistadas, son dos películas, llamadas «Django desencadenado» y «Los odiosos ocho». Ambas las incluí en el top de películas del género que hice hace tiempo, y que podéis leer aquí. Pues bien, si algo ha caracterizado siempre al cineasta, es su manera de escribir los guiones. Sí sí, también su elección musical para las bandas sonoras. De acuerdo, también el carácter violento que reviste la casi totalidad de su filmografía (pero no toda eh, que por ahí tenemos como algo más inofensivo Jackie Brown por ejemplo). Es por eso que una de las primeras cosas que el bueno de Quentin ha aportado al género son sus diálogos.

Sí, en muchas películas de vaqueros eran famosas las típicas bravuconadas y frases lapidarias que unos personajes dirigían a otros, y ahí estaba parte de la gracia, pero no siempre era fácil encontrar unos buenos diálogos en el resto del metraje. Es por eso que, ya en Django desencadenado, empezábamos a ver las pautas que Tarantino iba a seguir en este género. Realmente él no cambiaba su manera de rodar una película ni tampoco de abordar las interacciones entre personajes, sino que iba a saco con su estilo. Y eso podría resumir perfectamente lo que suponen Django desencadenado y Los odiosos ocho, Tarantino campando a sus anchas en el western.

Como dato curioso, el primer borrador del guión que Tarantino escribió para Django, sufrió bastantes recortes respecto a lo que se vio en la película, pero existe un cómic homónimo que precisamente adapta ese primer borrador, y en el cual podréis disfrutar de muchas más partes de la historia, tan bien narradas como dibujadas por el variopinto equipo creativo. Yo tengo y he leído el cómic, y es muy bueno como complemento al visionado de Django, porque ofrece detalles importantes de algunos personajes que no pudimos ver en el formato cinematográfico.

Mucha mala leche condensada en estas personas.

Por otra parte, y como decíamos, Tarantino sigue siendo él mismo y nos encontramos en sus dos películas con canciones normales de banda sonora, pero también con una de esas selecciones musicales que pueden escucharse en todos sus filmes, y que si lo hubiese hecho cualquier otro director en cualesquiera otras películas de western, no habría tenido tanto encanto. Es cierto que, en otro aspecto, el cine de Tarantino se caracteriza por la violencia visual y/o verbal, y huelga decir que en sus dos westerns hay litros y litros de sangre y vísceras como en tantas otras anteriores. Y la sangre no es algo ajeno al western, género donde los ajustes de cuentas, los tiroteos, el corte de cabelleras y otros actos de violencia tienen gran presencia. En este caso, más que aportar algo al género, Tarantino ha aumentado la cantidad de sangre por balazo recibido.

Por otra parte, gran parte del mérito del cineasta reside como ya mencionaba antes en la escritura, pero también en el dinamismo de las escenas. Porque seamos honestos, Los odiosos ocho, salvos distintos planos exteriores, transcurre en apenas dos escenarios: el interior de una diligencia y el interior de una mercería. Y no sé en manos de otra persona, pero Tarantino es de los tipos capaces de hacer que esto merezca la pena y no sea algo cansino o aburrido. Es por eso que creo que, aunque algunas personas me mencionen a los directores clásicos de western cuando se habla del western, no es ninguna locura mencionar también a Tarantino junto a todas esas figuras. Esto no es una competición a fin de cuentas, sino que, comparándolo un poco con la espada de Godric Gryffindor, que toma aquello que la fortalece, yo veo esto exactamente lo mismo.

La «D» de Django es muda paleto.

El western se fortalece de cada director de calidad con sus diferentes aportaciones, y Tarantino ha logrado en tan sólo dos películas que deba ser considerado uno de los grandes revitalizadores del género en los últimos años. Y hasta aquí mi análisis, espero que hayáis disfrutado de un nuevo paseo a caballo y ahora dejéis a vuestros fieles animales beber un poco de agua en el abrevadero. Si queréis comentar algo, no tenéis más que hacerlo a través de los comentarios. ¡Hasta otra! 



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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