Jimmy’s Bastards: el James Bond de Garth Ennis

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Durante los últimos años, hay una serie de factores que han provocado el auge de las editoriales independientes de cómics: el hartazgo de los lectores tradicionales de las dos grandes, el mejor trato hacia los autores y la posesión de los derechos de explotación de sus personajes… se podrían escribir ríos de píxeles sobre los motivos, pero lo cierto es que series como la prestigiosa Saga o The Walking Dead han demostrado que existe vida más allá de Marvel y DC en el mundo del tebeo americano. Incluso dentro del género superheroico, han surgido iniciativas interesantes como el Universo Valiant, y existe la posibilidad de tratar temas mucho más variados.

Es el caso de la editorial independiente AfterShock, creada por editores con años de experiencia en el negocio, y que ha empezado a llamar la atención recientemente a pesar de unas ventas más que discretas, por una razón muy sencilla: nombres como el de Brian Azzarello, David Hine o Mark Waid, a los que se les promete una absoluta libertad. Uno de estos autores es el polémico e irreverente Garth Ennis, con series como la que aquí nos ocupa: Jimmy’s Bastards, una colección con muy mala leche de la que Planeta nos trae sus cinco primeros números. ¿Qué nos ofrece este tomo? Veamos si el autor de Predicador está a la altura de sus anteriores trabajos.

Mi nombre es Regent, Jimmy Regent

El agente secreto que protagoniza esta alocada historia viste impecablemente, va siempre bien peinado y combate a extravagantes supervillanos para proteger a los habitantes de Reino Unido. Es socarrón, bebedor y, sobre todo, mujeriego. ¿Su nombre? No, no es James Bond, sino Jimmy Regent, el mejor hombre de Su Majestad. Desde científicos locos hasta monos antropófagos e inteligentes, no hay amenaza que se le escape. A pesar de ello, ha surgido un nuevo grupo subversivo que se convertirá en su talón de Aquiles y que está enviando mensajes crípticos y amenazadores al MI6, en los que menciona su nueva arma: el misterioso Género Fluido.

Con la ayuda de una nueva compañera escéptica ante su fama de pendenciero, y la de un antiguo dictador que colabora con la agencia a cambio de protección, tendrá que hacer frente a los despiadados terroristas que conforman esta secta. Pero, como descubrimos al final del primer número, no todo es lo que parece: los integrantes de este grupo son los hijos bastardos del inquieto Jimmy, resultado de las numerosas aventuras amorosas que ha tenido alrededor de todo el mundo. Esta vez es personal, y estos nuevos enemigos intentarán darle donde más le duele.

Reliquia del siglo XX

Se ha hablado mucho de la vigencia del mito de James Bond: ¿tiene sentido la existencia de este agente secreto en el siglo XXI? ¿Se le pueden dar valores más contemporáneos sin afectar a su naturaleza? ¿Lo puede interpretar Idris Elba? Es evidente que Ennis quiere parodiar, con su particular estilo ácido e irrespetuoso, la escuela de espías ficticios surgidos a partir de la creación de Ian Fleming, y que tan cuestionada ha sido hasta el día de hoy. Al fin y al cabo, el mundo de los servicios secretos y el Ejército siempre han formado parte de sus temas predilectos, y aquí se despacha a gusto con ellos, en su vertiente más bufa, acompañado por un Russ Braun cuyos dibujos ya habían ilustrado los guiones del irlandés en The Boys.

No estamos, de momento, ante una de sus obras serias, sino ante una de esas gamberradas en las que da rienda a su imaginación para ofrecernos imágenes y momentos descacharrantes, como nuestro héroe derribando helicópteros con una pelota de golf… o como uno de los métodos de extorsión más retorcidos en una obra de ficción alguna. Este es el Ennis más bestia, uno que no parece querer analizar la vertiente más polémica de colonizador que muestra el arquetipo de James Bond. Por el contrario, se centra en sus aspectos más superficiales, exagerando sus rasgos personales hasta niveles caricaturescos. En este sentido, destaca su papel de casanova, en una obra que se burla de las irreales conquistas de un Sean Connery o un Pierce Brosnan con el que muchos de sus espectadores quisieron identificarse. Otro de los elementos más fácilmente parodiables de estos filmes, los supervillanos, son más histriónicos que nunca, y sus motivaciones y métodos permiten a este autor explayarse a gusto con sus bromas más soeces.

Sin embargo, como suele suceder con las obras de este autor, hay algo de profundidad detrás de una premisa que podría evolucionar por otros derroteros más interesantes: lo más fácil habría sido convertir al protagonista en una especie de Stan Smith de American Dad, un cretino cuyo conservadurismo extremo y falta de escrúpulos rayan en la psicopatía. Eso parece Regent al principio, pero pronto vemos que es un personaje ligeramente más complejo, que realmente cree que está haciendo lo mejor para la democracia, y que defiende algunos postulados progresistas sin dejar de mostrar cierto orgullo nacional. Así, los protagonistas conversan como dos personas civilizadas sobre temas de rabiosa actualidad como el maniqueísmo del discurso político o el concepto de lo políticamente incorrecto… término que, por cierto, Jimmy detesta.

A pesar de que Jimmy’s Bastards empieza su andadura como una parodia descerebrada, estas muestras de talento deberían recordarnos la evolución de The Boys, cuyos comienzos similares acabaron desembocando en una serie fascinante. Si este nuevo cómic sigue sus pasos, podríamos encontrarnos ante una interesante perspectiva sobre el agente secreto más conocido de la ficción.

Conclusión

La iniciativa por parte de Planeta de traer series de editoriales independientes ha supuesto la llegada a España de novedades muy llamativas. Estos interesantes comienzos del último proyecto de Ennis son un ejemplo claro de esta tendencia y, sin embargo, saben a poco. Quizás tendrían que haber renunciado al formato cartoné y haber optado por una alternativa más económica, teniendo en cuenta lo rápido que se lee este tomo. Aun así, se trata de un placer culpable pero muy, muy divertido, en la línea de Kingsman. De las películas y no del cómic, aclaramos: esta historieta supone una mejora sustancial sobre la miniserie de Millar.  Al fin y al cabo, el irlandés es un guionista mucho más completo.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado cuatro libros en ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan mona, podrás verlo.

2 comentarios

  1. Raúl Sánchez García el

    Buen post, Máximo.

    Ennis, como escribí en este blog (https://www.lascosasquenoshacenfelices.com/garth-ennis-si-no-existiera-la-cerveza-12/) , tiene en las tripas las macarradas, los chistes de caca, culo, pedo, pis y la brutalidad. Las veces que controla a sus tripas es capaz de ser fantástico, como en su segunda etapa en El Castigador (que es de lo mejor de este siglo en Marvel). El problema es lo que le cuesta no dejarse llevar, lo que hace que quizás no termine pasando al panteón de autores del cómic. Es una pena.

    Por otro lado, James Bond en sus novelas originales es para verlo, ¿eh? Deja a cualquier parodia a la altura del betún, con un conservadurismo añejo y un machismo sin complejo alguno. Creo que el intento de Millar de acercar el mito a posiciones menos arcaicas fue realmente bueno en The Secret Service. Veremos este.

    Un saludo.

    • ¡Gracias por el comentario!
      “The Secret Service”, que leí con muchas esperanzas tras “Kingsman”, me decepcionó en comparación con la película. Sin ofrecer tampoco nada muy radical, este “Jimmy’s Bastards” es bastante más entretenido, aunque solo sea por la brutalidad de Ennis y su fuerte: los diálogos. Pero, sí, de momento pertenece a sus obras menores y más bestias.
      No puedo opinar del Bond literario con criterio, pero el de Connery sí que cuenta con escenas que hoy resultan bastante incómodas. En cualquier caso, es un mito de una época muy concreta que va a tener que renovarse, como todos… y seguramente Matthew Vaughn haya contribuido más a ello que Millar, Ennis y todos los directores del Bond de Craig juntos.

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