Las 20 mejores batallas de la historia del cine y la televisión

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En estos tiempos, no hay nada como contemplar una buena batalla. A los que permanecen confinados para permitir volar su imaginación más allá de las cuatro paredes que los contienen. A los trabajadores que luchan infatigables con el virus que ha cambiado nuestra vida en el último mes, una oportunidad de enardecer el corazón, de inspirar la épica, algo que a veces es necesario para acometer la siguiente agotadora jornada.

En Lascosasquenoshacenfelices queremos contentar a esos dos tipos de personas, por lo  que repasaré las que, a mi juicio, son las mejores batallas de la historia del cine y la televisión. La lista será cronológica porque ayuda a dar una visión de cómo ha evolucionado el género a medida que lo ha hecho el cine. Y, por supuesto, también supone una oportunidad para confirmar que para entender las películas de hoy hay que poner la vista en el ayer.

A una batalla cinematográfica le pido tres cosas. Que me cuente una historia, que me inspire alguna emoción y, secundariamente, que sea espectacular. Si se cumplen los dos primeros puntos, el tercero está asegurado. Solo basta con ver una película como El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos, para entender que ni todos los recursos del mundo pueden enmascarar el dar tortas por dar tortas. El interés te acaba invadiendo y ese es uno de los motivos de que la segunda trilogía de la Tierra Media palidezca ante la saga de El señor de los anillos.

A lo largo de estas veinte películas, desgranaré el porqué están incluidas. En la mayoría de los casos cumplen estos tres puntos mencionados anteriormente.

Vamos a ello.

  1. Alexander Nevsky (1938), la pionera.

Serguei M. Eisenstein fue uno de los cineastas más legendarios de la historia del cine. Pionero en el uso del montaje, lo utilizó de forma magistral en El acorazado Potemkin (1925), su película más conocida.

Tras varios años sin dirigir, volvió al ruedo para Alexander Nevsky, una película propagandística al servicio de la URSS de Stalin, en la que se cuenta la historia del héroe homónimo ruso. Un líder que derrotó a los caballeros teutones en 1242, en una batalla sobre un lago helado. La película fue concebida para enardecer al público soviético frente a una probable invasión de los nazis, pero fue rápidamente retirada de los cines por la firma de un tratado de alianza entre ambas naciones. Volvió a ser repuesta cuando los nazis invadieron la URSS incumpliendo el tratado.

Lo que aquí nos interesa es la batalla en cuestión, ya que ha sido el espejo en el que se han mirado infinitas veces en todas las películas con batallas importantes. La mayoría de las que vendrán a continuación siguen la misma estructura y contienen varios de los planos con los que Eisenstein experimentó.

Como buena película propagandística, Alexander Nevsky tiene un gran simbolismo. Los rusos visten de negro. Los teutones, de un blanco fantasmal. No es una batalla entre iguales, ya que el director busca retratar a los villanos como si hubieran salido del mismo infierno. Los momentos previos a la batalla están cargados de tensión mientras contemplamos la horda blanca surgida del averno preparándose para embestir a los defensores terrenales vestidos de negro.

La batalla en sí tiene momentos más irregulares, pero lo que es interesante, por saltarse el enardecimiento patriótico, es el momento posterior a la batalla. Un campo plagado de cadáveres con la música lírica de Prokofiev. A Stalin le incomodó el contraste entre la épica de la batalla y la desolación de la guerra. Como a todos los dictadores, a Stalin le incomodaba la verdad. Y con esa secuencia, aparte de conseguir la animadversión del dictador soviético, Eisenstein convirtió en antibelicistas casi todas las películas con batallas.

Aquí tenéis un fragmento de los momentos antes de la batalla, el mejor segmento bélico de Alexander Nevsky:

  1. Los siete samuráis (1954), la lucha desigual.

Obra cumbre del cine japonés y mundial, Los siete samuráis narra la lucha de… pues eso, de siete samuráis contratados por un pueblo de campesinos pobres para que los defienda de unos bandidos.

Lo que vemos en la película no es una batalla de ejército contra ejército, sino de siete guerreros diestros en el arte de la guerra frente a un grupo bastante superior. La maestra planificación de Akira Kurosawa, su director, permitió que, a lo largo de la lucha, las narrativas de uno u otro personaje se fueran dividiendo o separando sin caer en el caos. De hecho, se podrán decir muchas cosas de los siete samuráis, pero no que no se sabe lo que está pasando durante la batalla.

Su influencia ha sido abismal en el cine moderno. Por lo pronto, ha tenido dos remakes norteamericanos (Los siete magníficos). Pero la forma de narrar la batalla se puede ver claramente en películas tan conocidas como Vengadores.

Aquí tenéis un pequeño clip de la batalla.

  1. Espartaco (1960), la batalla clásica por excelencia.

Probablemente, Espartaco sea el mejor péplum cinematográfico jamás rodado. Tiene de todo: drama político, aventuras, amor, amistad, homosexualidad latente…y batallas. En este sentido, Espartaco contiene la mejor batalla del cine clásico: el descompensado enfrentamiento entre los esclavos y las huestes romanas, con uno de los mejores finales de la historia del cine.

Yo soy Espartaco. No hay más preguntas, señoría.

Además, hay un aspecto a tener en cuenta. En aquellos años, si querías rodar una batalla con ejércitos de cinco mil hombres…contratabas cinco mil hombres. Aunque contemos con el CGI más avanzado, se pierde la impactante sensación de enfocar a miles de hombres con una cámara. Porque no hay nada más espectacular que saber que algo que estaba pasando en la gran pantalla pasaba de verdad.

Aquí os dejo un fragmento de la batalla.

  1. Campanadas a medianoche (1965), la magia del montaje

Orson Welles fue un genio. Además, con carrera de genio. Menospreciado en Estados Unidos, se pasó más de veinte años aceptando cualquier papel en Europa para poder financiar a duras penas varias de sus obras maestras. Suyas son las adaptaciones de Shakespeare más estimulantes, como Campanadas a medianoche, una mezcolanza de varias de las obras del autor inglés.

En dicha película vemos la batalla de Shrewsbury, o lo que es lo mismo, una pelea rodada con cuatro duros que parece una gran batalla. Si en el cine clásico las grandes batallas se filmaban con el músculo del dinero, Campanadas a medianoche fue la primera muestra de que un buen montaje puede engañar al espectador hasta el punto de hacerle pensar que está frente a un enfrentamiento entre centenares de hombres.

Su estilo de rodaje inspiró a todas las batallas actuales firmadas con CGI que no abusan de los planos generales (salvo que sean muy lejanos) para que no se noten las costuras de los efectos especiales.

  1. Waterloo (1970), todo el poder al servicio de la guerra.

Uno de los presupuestos más grandes de la historia del cine para el relato de la última batalla de un Napoleón Bonaparte negado a la agonía frente a un Wellington en la cresta de la ola. Ni más ni menos que dos regimientos del ejército soviético hicieron de soldados británicos, prusianos y franceses en una batalla sin efectos especiales.

Waterloo no es una obra maestra, entre otras cosas porque el director es consciente de los recursos que tiene y prefiere enfocar su cámara en el gran número de hombres, con múltiples planos generales, en lugar de la profundización psicológica de los soldados. Únicamente hay narrativa para los dos líderes, con especial dedicación a un Napoleón desquiciado.

Eso sí, menudos planos generales. Aquí tenéis un ejemplo:

  1. Braveheart (1995), la épica violenta.

Mel Gibson asombró a medio mundo cuando, a mitad de los 90 y consolidado como un actor de acción, dirigió un drama medieval histórico de tres horas de duración cuando el género estaba más que muerto.

El resultado: Braveheart. cinco Oscar y un taquillazo.

El secreto del éxito: el tío Mel es un director sin igual a la hora de remover el corazón del espectador. Posee un estilo extremista y visceral que esconde sus (pocas) carencias bajo un manto épico. Prueba de ello es la batalla de Stirling.

Comenzamos la secuencia con uno de los mejores discursos de la historia del cine, acompañado de las gaitas inmortales de James Horner. Posteriormente, una lucha encarnizada en la que Mel muestra su gusto por la violencia al límite del gore y por un sentido del ritmo envidiable, gracias al uso de planos cortos e impactantes. Finalmente, el enaltecimiento del héroe cubierto hasta las cejas de sangre. Impresionante.

  1. Salvar al soldado Ryan (1998), el desembarco que cambió la historia del cine.

Con su primer bélico, Steven Spielberg cambió la historia del cine. Mejor dicho, con sus primeros veinte minutos. El desembarco de Normandía sigue siendo la mejor secuencia que ha parido el cine “de guerra” (en ese sentido , aquí tenéis nuestro top 25 de películas de la Segunda Guerra Mundial). Prueba de ello es que se puede diferenciar perfectamente cuando una batalla se rodó después de Salvar al soldado Ryan y cuando antes. Como si fuera el nacimiento de Cristo.

Spielberg no buscó emocionar al espectador como si se tratase de un testigo lejano de la batalla. Se propuso introducirle dentro de ella. Así, cámara en mano (sin grandes planos generales), con litros de sangre y con la fotografía desaturada de Janusz Kaminski, contemplamos actos heroicos, épicos, demenciales y acobardados en una misma secuencia. Y los entendemos todos. La guerra nunca fue tan caótica. Tan real. El inicio de Salvar al soldado Ryan entra por las vísceras y, con un solo visionado, jamás saldrá de nuestra mente. Lástima que el resto de la película, siendo notable, no esté a la altura de esta pequeña obra maestra en forma de prólogo.

  1. Gladiator (2000), Roma Victis

Con permiso de Espartaco, la mejor muestra cinematográfica de la potencia militar del imperio romano. Gracias a la carismática interpretación de Russell Crowe, el inicio de Gladiator cuenta con uno de los mejores discursos motivacionales (sino el mejor) de la historia del cine. No sé cuantas veces habré gritado aquello de «fuerza y honor» en el recreo del colegio.

Luego, gracias a la labor de un imprescindible Ridley Scott que coge prestado elementos de Salvar al soldado Ryan, asistimos a un recital de violencia descarnada con catapultas en lugar de ametralladoras y espadas decapitadoras en lugar de balas de fusiles. Finalmente, el momento lírico made in Alexander Nevsky para llorar los cadáveres. Todo ello con la inmortal banda sonora de Hans Zimmer.

Al igual que con Salvar al soldado Ryan, Gladiator no alcanza la excelencia de su primer tramo. No obstante, hay que agradecerle la resurrección del cine de capa y espada, en el que nos adentraremos en los próximos títulos.

  1. Hermanos de Sangre: El día D, Carentan y Bastogne. La mejor Segunda Guerra Mundial. (2001)

La impresionante miniserie de HBO es todo lo que Salvar al soldado Ryan quiso ser y no fue. Como si extendiéramos el desembarco de la película de Spielberg a lo largo de 600 minutos. De hecho, la serie estaba producida por Spielberg y Tom Hanks.

Es muy difícil quedarse con una sola batalla. Igual que es complicado decantarse por un solo episodio, pues cada uno de ellos aborda un aspecto diferente de la II Guerra Mundial, lo que la convierte en el producto más completo sobre el acontecimiento más importante del siglo XX.

Así que, si tengo que elegir, me quedó con el día D y la toma de los cañones de Brecourt, la defensa de los Aliados frente a los alemanes en Carentan y, sobre todo, la labor del médico militar en la batalla infernal y helada de las Árdenas.

Aquí os dejo con un fragmento de Carentan.

  1. El señor de los anillos: Las dos torres (2002), una batalla por la esperanza.

La mejor batalla de la trilogía épica más laureada del cine es la ocurrida en la segunda entrega de la saga: el asedio del Abismo de Helm. La oscuridad (aprende, batalla de Invernalia) no impide una narrativa perfecta en la que somos conscientes de cada movimiento de las fuerzas enfrentadas.

Pero es que su condición de batalla casi perdida desde el inicio hace que Peter Jackson juegue con el suspense, con la espera frente a la llegada de la horda Uruk-Hai. Luego viene Gimli contando cadáveres, Légolas disparando flechas mientras surfea con un escudo enemigo y Aragorn demostrando su liderazgo. Y claro, Gandalf al quinto dia.

  1. El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), la carga de caballería más épica de la historia del cine.

Aunque inferior a la batalla del Abismo de Helm, la carga de Rohan en los campos de Pelennor es una lucha impresionante donde la película demuestra todas las bondades del CGI en la pelea con los olifantes.

Se trata de una de las cargas más memorables del cine moderno (en el clásico, si podéis, echad un vistazo a La carga de la brigada ligera, de 1936. Con más cien caballos reales).

Encima, con un discurso del rey Theoden que viene como anillo al dedo para la situación en la que vivimos ahora:

Avanzad, sin temor a la oscuridad.

Luchad jinetes de Theoden.

Caerán las lanzas, se quebrarán los escudos. Aún restará la espada.

Rojo será el día, hasta el nacer del sol.

Cabalgad, cabalgad, cabalgad hacia la desolación y el fin del mundo.

Muerte, muerte, muerte.

  1. Master and Commander (2003), en el mar nadie escuchará tus gritos.

Llegamos a una de mis debilidades. Con permiso de Piratas del Caribe, la película naval definitiva. Si dejamos de lado la impresionante recreación  de la vida marina y de la amistad entre el capitán y el médico, tanto la batalla del inicio como la del final son las mejores batallas navales jamás vistas en una gran pantalla.

El barco, esa embarcación romántica que ha ensalzado el cine de piratas, se convierte en un lugar claustrofóbico que queda a merced de la violencia de los cañones, generadores de astillas que perforan los cuerpos como si fueran metralla. Los abordajes son caóticos, cuesta limpiar la cubierta de sangre. En esas circunstancias, ver a un gran capitán ejerciendo el liderazgo y actuando con astucia es doblemente épico. El mejor papel de Russell Crowe.

  1. El último samurái (2003), TOM CRUISE con katana en una batalla. Qué bonito es el cine.

Producida a rebufo de Gladiator, cuando cualquier estrella quería protagonizar su superproducción épica (ahí tenéis la Troya de Brad Pitt, otra película más que recomendable), El último samurái es Tom Cruise ayudando a los míticos guerreros japoneses. Ya con esto me podría callar, que seguro que os lanzáis a volver a verla. Pero es que la última batalla, un enfrentamiento desigual a lo Espartaco con el filtro de la violencia deudora de Salvar al soldado Ryan, es impresionante, sobre todo para los fans de los guerreros de la katana.

Encima, con música de Hans Zimmer. Que buena infancia, leñe.

  1. Alejandro Magno (2004), el epílogo de las batallas clásicas.

La película de Oliver Stone fue el primer palo al género épico desde Gladiator. Exagerada y pasada de vueltas, no se puede negar que cuenta con algunas secuencias más que notables.

La mejor de ellas es la mítica batalla de Gaugamela, la mayor victoria de Alejandro Magno. Con la música de Vangelis como refuerzo, Stone recurre a lejanos planos cenitales, a letreros que muestran los lugares de la infantería macedonia para no perdernos y a primerísimos primeros planos que ensalzan a Darío como un personaje más cercano a un dios que a un hombre…hasta que se topa con Alejandro. En ese sentido, es una forma extrema de apostar por el estilo clásico de Eisenstein o Kubrick.

  1. El reino de los cielos (2005), resistiré.

No me canso de decirlo. La versión del director de El reino de los cielos es la más justificada del cine reciente, convirtiendo a una película aceptable en un notable, rozando el sobresaliente si no fuera por Orlando Bloom, que de carisma va justito.

Cuenta con uno de los asedios más espectaculares de la lista: el asalto a Jerusalén por las huestes de Saladino. Catapultas, torres de asalto, lucha sobre montañas de cadáveres… el virtuosismo de Ridley Scott queda fuera de toda duda, sobre todo porque cuenta con otra batalla en la lista.

  1. 300 (2006), el cómic llega para quedarse.

Pese al fracaso del Universo cinematográfico de DC en su primera fase, Zack Snyder es un director interesante y que siempre merece una oportunidad por parte de los fans. 300 fue la película que le encumbró como adaptador de cómics adultos. En este caso, la obra histórica de Frank Miller.

Con una estética comiquera extrema, con colores desaturados y combates imposibles, resultaba muy fácil que 300 se le escapara de las manos…pero no. En su lugar, deja imágenes icónicas, un uso modélico de la cámara lenta y rápida y, por encima de todo, un entretenimiento de primera línea.

  1. Los Vengadores (2012), el puñetazo detonante del éxito de Marvel.

Deudora de Los siete samuráis, la batalla de Nueva York que enfrenta a los Vengadores originales frente al ejército chitauri dirigido por Loki es un prodigio de planificación narrativa, con cada héroe mostrando sus habilidades y su propio desarrollo dentro de la trama a medida que los mamporros se van sucediendo.

Ah, y cuenta con el puñetazo más impactante de la historia del cine. ¿Adivináis cuál es? Una pista

Siempre estoy furioso.

  1. Juego de Tronos: la batalla de los bastardos (2011-2019), la batalla que cambió la historia de la televisión.

La serie más exitosa de la historia de la televisión llegó a su fin envuelto en polémica el año anterior. La fantasía medieval adulta de George R. R. Martin se trasladó con acierto por HBO con temporadas memorables…salvo las dos últimas.

Sin duda alguna, la mejor de todas ellas fue la primera que comenzó a sintetizar tramas y a sobrepasar a las novelas de Martin (a ver si lo acaba…). Es decir, la sexta. En ella encontramos la mejor batalla de la serie y una de las que merece estar en esta lista con pleno derecho. Me refiero, obviamente, a la batalla de los bastardos.

Quitando el hecho de que Jon Nieve no es un hacha de la estrategia militar, todo lo que sucede tras la carga de los caballeros de Ramsay frente al solitario líder de las fuerzas del Norte nos deja sin habla, empezando por el plano secuencia que se centra en los devaneos de Jon durante la batalla mientras los caballos chocan  y el caos invade a los dos ejércitos.

  1. Hasta el último hombre (2016), la batalla demencial.

No hay duda de que Mel Gibson, el tío Mel, es un provocador. Después de años apartado de la industria por sus continuas polémicas extra e intracinematográficas, Gibson se marcó un regreso por todo lo alto con la mejor película bélica de aquel año. Sí, el mismo año que Dunkerque, otra obra maestra pero de menor calado e impactado que esta Hasta el último hombre. Una película en la que, al igual que Braveheart, no movemos en extremos, tanto durante la película como en el mensaje de esta.

Hasta el último hombre cuenta la historia real de Desmond Doss, un joven médico militar que se convirtió en el primer objetor de conciencia (es decir, se negó a llevar armas y a matar a nadie) en obtener la Medalla de Honor del congreso por sus acciones durante la batalla de Okinawa.

Mientras que la primera parte es un aparentemente blando juicio militar que hubiera dejado a la película en un agradable olvido, una vez que entramos en Okinawa la acción desata y Mel rueda la mejor secuencia bélica desde Salvar al soldado Ryan, con una violencia cercana al gore pero que transmite el caos y la vulnerabilidad del soldado en el campo de batalla. Y engrandece las acciones de un pacifista embarcado en una película gore. Las benditas contradicciones de Mel.

  1. Vengadores: Endgame (2019), el fin de una era.

La madre de todas las batallas del Universo Cinematográfico de Marvel. Empezando por ese grandioso reencuentro de todos los héroes (pocas veces hemos visto tantas estrellas juntas en la gran pantalla) al ritmo del Portals de Alan Silvestri.

En una decisión que muestra la inteligencia de los hermanos Russo, los directores de Endgame se desmarcan de la batalla ofrecida durante Infinity War para no repetir la misma secuencia machacaextraterrestres y nos ofrecen un tour de force deudor de los Vengadores de Whedon y, por ende, de los Samurais de Kurosawa con el leitmotiv narrativo de evitar que el Guantelete del Infinito llegue hasta Thanos. Espectacularidad y suspense. La mejor batalla de 2019.

Antes de acabar, mi orden particular (totalmente subjetivo y, probablemente, erróneo):

20. Campanadas a medianoche.

19. Alexander Nevsky.

18. Espartaco.

17. Waterloo.

16. Alejandro Magno.

15. El reino de los cielos.

14. El último samurái.

13. 300.

12. Hermanos de sangre.

11. Vengadores: Endgame.

10. Los siete samuráis.

9. Vengadores.

8. El señor de los anillos: El retorno del rey.

7. Juego de Tronos.

6. Hasta el último hombre.

5. Braveheart.

4. Salvar al soldado Ryan.

3. El señor de los anillos: las dos torres.

2. Master and Commander.

1. Gladiator.

Esto ha sido todo. Espero que os haya gustado. Por mi parte, solo queda deciros que, pese a que estas son las veinte mejores batallas de la historia del cine y la televisión, ahora mismo nos encontramos en medio de una real. Por ello, sanitarios, fuerzas del orden público, profesores, reponedores…todos, en general, ¡¡¡¡REUNÍOS!!!!

Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

11 comentarios

  1. Diego Beltrán el

    Muy buenas recomendaciones. Incluiría la batalla de Hardhome de Juego de Tronos (mi episodio favorito de la serie), suspenso todo el tiempo.

    • Fernando Vílchez el

      Otra gran batalla, sin duda alguna, aunque carece de la espectacularidad de los bastardos, pero sí que tiene un genial uso del suspense.

  2. Rodolfo Del Bene el

    Impresionante lista, Fernando! Felicitaciones. Y gracias por incluir la de Los Siete Samurais, que está entre mis favoritas de todos los tiempos. Quizás yo incluiría también la de Senderos de Gloria, de Stanley Kubrick (1957), de un realismo sorprendente para la época. Y tal vez la de los Cinco Ejércitos en la tercera película del Hobbit pero creo que era demasiado Tolkien para un top de 20. En la tv también hay varias muy memorables como la de Culloder en el final de la segunda temporada de Outlander y también algunas en Vikingos o en The Last Kingdom, pero bueno, soy consciente de que esto es un top 20 y es lógico que no pueden entrar todas.
    Un saludo y que estés bien!

    • Fernando Vílchez el

      He de reconocer que no he visto Outlander, ni Vikingos ni The last kingdom. Lo que sí que creo es que la batalla de los cinco ejércitos no la hubiera metido ni en un top 30. Creo que, cinematográficamente hablando, es pésima.
      Un saludo!

      • Rodolfo Del Bene el

        Ups, no coincidimos, Fernando. Para mí desde lo técnico la Batalla de los Cinco Ejércitos es de las que marcan un antes y un después. No sé en qué formato te tocó verla: en mi caso personal la vi en el cine y en 3D HFR y, en lo personal, me pareció una experiencia totalmente alucinante, casi diría que no he visto nada en 3D que me impactara del mismo modo. Me sentí adentro del combate. Por otra parte, cualquier batalla que se pueda representar en el cine o en la TV va a incluir a dos bandos, pero aquí hay que incluir a… cinco!!!! Y el trabajo que han hecho para meter allí todas esas criaturas y que, aun así, los ejércitos sean reconocibles en el fragor de la lucha, me parece asombroso y digno de mención. Desde el punto de vista técnico, es una verdadera proeza. Que pueda haber errores, bueno, sí, después de todo la batalla de Avengers: Endgame está llena (llenísima, diría) de errores de edición y, sin embargo, no deja de ser gloriosa.
        En fin, por supuesto que respeto tu opinión; sólo quería fundamentar la mía a pesar de que nunca me hayas preguntado y quizás no te interese, jaja…
        Que estés bien, Fernando… gracias por escribir. Un abrazo!

        • Rodolfo Del Bene el

          Ah.. y algo que me quedó en el tintero como fan de Tolkien. La Batalla de los Cinco Ejércitos es, en el cine, increíblemente fiel a Tolkien, casi me atrevería a decir que la única parte en toda la trilogía

          • Fernando Vílchez el

            Tu opinión es totalmente respetable y no dudo de las virtudes técnicas de La Batalla de los Cinco ejércitos. A mí, en resumen, me saturó tanto efecto especial e incluso tanta batalla. Espectacular lo es, y mucho, pero no me generó ninguna emoción.
            Un saludo!

  3. De la televisión creo que son dignas de mención las de Spartacus por ejemplo, en especial la de el episodio final que es la mejor sin dudas. Por otro lado, la serie The Pacific el arco de tres episodios dedicado a la batalla de Peleliu sobretodo, porque las otras las hemos visto más veces, Guadalcanal se vio en la Delgada Linea Roja, Iwojima en las dos de Clint Eastwood y Okinawa en la que citaste, que es magnifica. Por otro lado, en cine recomendaría la película Acantilado Rojo, sobretodo la parte final con los barcos y la posterior batalla o Tiempos de Gloria en especial la batalla final cuando intentan tomar el fuerte. Por citar algunas, hay otras muchas que son dignas de mención como Troya, en especial la batalla en la que toman la playa o Centurión la batalla en la que la legión es emboscada en el bosque.

    • Fernando Vílchez el

      Creo que tu comentario nos ayuda a completar una lista cuyo mayor límite es, precisamente, su límite de 20. Estuve dudando entre Troya y El último samurái, pero me acabé decantando por la segunda.

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